El ex futbolista y Director Técnico de Fútbol, José Saturnino Cardozo ha hecho la presentación de su libro éste viernes 12 de marzo de 2021, escrito por el periodista y escritor Guillermo Garduño Ramírez con el título de «Cardozo, Príncipe del Gol».
Pepe Cardozo, en la conferencia de prensa, nos comentó cuál fue el defensa central que más trabajo le costó, sobre si se piensa llevar el libro al formato de audiolibro y del porqué en México existe poca literatura de ex futbolistas nacionales en relación a sus autobiografías autorizadas.
En éste sentido, se abre la posibilidad de que más ex futbolistas, en éste caso mexicanos, se animen a publicar sus autobiografías autorizadas.
Al respecto tenemos el siguiente video:
¿Por qué hay poca literatura de ex futbolistas mexicanos?. Video: Club Deportivo Toluca.
El ex futbolista y Director Técnico, José Saturnino Cardozo ha hecho la presentación de su libro éste viernes 12 de marzo de 2021, escrito por el periodista y escritor Guillermo Garduño Ramírez con el título de «Cardozo, Príncipe del Gol».
Sus goles, sus estadísticas, sus récords y su legado: José Saturnino Cardozo, uno de los mejores extranjeros que ha venido al fútbol mexicano y el segundo mejor goleador extranjero en la historia del fútbol mexicano y cuarto de todos los tiempos.
En semanas recientes también había hecho la presentación de su marca de vino, entonces muy activo la leyenda del Deportivo Toluca Fútbol Club, S.A. de C.V.
En el rubro de goleadores históricos de nuestro fútbol, la lista es encabezada por el brasileño nacido en Salvador de Bahía, Evanivaldo Castro Cabinho y se pinta como sigue:
1.Evanivaldo Castro Cabinho: 312 goles.
2.Carlos Hermosillo: 294, mexicano de Cerro Azul, Veracruz.
4.José Saturnino Cardozo: 249, paraguayo de Nueva Italia, Paraguay.
5.Horacio Casarín: 238, mexicano de Ciudad de México.
El paraguayo también ostenta el récord de mayor número de goles marcados en un torneo corto del fútbol mexicano, con un total de 29, desde que se instituyeron en 1996. Asimismo, marcó 58 goles en 2003, la cifra más alta para un delantero y cualquier posición en el fútbol mundial.
Disfruta éste video narrado por el periodista Christian Martinoli, un hincha más del Deportivo Toluca.
Las Hazañas de José Saturnino Cardozo. Video: Deportivo Toluca Fútbol Club, S.A. de C.V.
Nota: Si deseas ver el video mientras lees la transcripción exacta del miso, éste se encuentra al final de éste escrito.
Los pasados días 13, 14 y 15 de mayo de 2020, se proyectó una conferencia muy jugosa e interesante como herramienta de vida, que no sólo tiene que ver con el deporte o el fútbol. En tiempos de pandemia y en el que florecieron una gran cantidad de conferencias vía redes sociales por todo el mundo y de todas las disciplinas, el español Imanol Ibarrondo, quien fungió como parte del equipo de trabajo de Juan Carlos Osorio, el ex Director Técnico del TRI, haciendo «couching» de la Selección Mexicana de Fútbol previo y durante la Copa del Mundo de Rusia 2018, ex futbolista, actualmente es conferencista y también forma parte del equipo de Osorio en el equipo colombiano Club Atlético Nacional de Medellín.
Me di a la tarea de transcribir el discurso que durante tres días me cautivó por el contenido tan profundo, pero fácil de digerir e ilustrativo del nacido un 27 de marzo de 1967 en Bilbao y que en sus tiempos jugara de defensa central. A continuación los dejo con la transcripción y deseo que lo gocen:
PARTE I.
ACTUAR CON VIRTUD.
Lo que dicen los estoicos es muy vigente, muy actual, muy vigente y de sentido común.
Los estoicos eran auténticos maestros hace más de 2300 años diseñando técnicas y estrategias para afrontar las adversidades de la vida sin resultar vencidos por ellas. Hacían mucho más en realidad que aguantar y soportar, en realidad eran unos cracks en el arte de gozar de una buena vida, una vida feliz y con sentido, independientemente de que sus circunstancias fueran más o menos favorables en cada momento.
Cuando a todos nos va más o menos bien, resulta más fácil pensar que eres feliz. Cuando las cosas se complican, es un buen momento para recuperar algunos de los principios estoicos básicos que nos ayudan a afrontar con serenidad, con determinación y con coraje los turbulentos e inciertos tiempos.
Los estoicos han influido a multitud de sabios, pensadores, filósofos, escritores, presidentes y personas de referencia en diferentes épocas de la historia incluidos muchos deportistas y entrenadores de élite.
La mayor parte de las terapias cognitivas que utiliza la psicología moderna y que está basada en evidencias científicas, la mayor parte se fundamentan en los principios y en muchas de las técnicas estoicas. Los estoicos están vigentes porque han superado todas las modas desde hace más de 2300 años, por algo será, son buenos, son sabios y tienen buenas cosas para aportar.
Cada uno de los seres humanos somos como una bellota, como la bellota que está lista para convertirse en un roble con tan solo ser sembrada en una tierra fértil. En esencia, cada uno de los seres humanos somos “chispa divina”, eterna, infinita e inmortal. Esa chispa que todos somos, esa esencia divina con la que todos nacemos nunca se apaga ni se pierde, siempre está ahí, en lo más profundo, dormida, latente y esperando a despertar en ésta vida o en las próximas y en realidad ese es el único y verdadero propósito de nuestra existencia, despertar.
Hay una frase del libro del “Principito” que recoge muy bien la metáfoca bellotera: “las semillas duermen en el secreto de la tierra hasta que a una de ellas se le ocurre la fantasía de despertar”.
Los estoicos pretendían al igual que cualquier otra corriente filosófica que haya existido, querían responder a la pregunta central de toda la humanidad: ¿cómo vivir una buena vida?, que es diferente a ¿cómo ser una buena persona?, ¿cómo vivir una buena vida?, una vida feliz y con sentido, independientemente de lo que esté pasando en mi vida, todo un desafío esa pregunta.
Los estoicos entendían la felicidad de una forma muy diferente a como se entiende o como se interpreta hoy en día. La suya no estaba tan relacionada con el placer o con la comodidad o con la gratificación instantánea o con lo que podríamos llamar “bien tener”, tener cosas y posesiones, tener dinero, tener poder, tener éxito, tener popularidad, sino más bien, ellos relacionaban la felicidad con el bien ser, con la realización personal, con alcanzar todo tu potencial, los estoicos consideraban que la felicidad consistía en actuar, en hacer cosas para ir cerrando la brecha de lo que estás siendo y lo que podrías llegar a ser y esa forma de actuar se fundamenta para ellos en dos claves esenciales: la virtud y la serenidad.
Lavirtudnosvaservirdeguía para saber como actuar ante cualquier circunstancia que la vida nos depare y la serenidad es el estado mental que nos va evitar el sufrimiento emocional.
Actuar con virtud para los estoicos es hacerlo con excelencia, tiene que ver con desarrollar el conjunto de acciones que te acercan a tu potencial, sacar lo mejor de ti, brotar como si fueras una bellota. Utilizar la vida y todas sus circunstancias como un trampolín que nos impulsa en nuestro crecimiento.
Decían los estoicos es que actuar con virtud es hacerlo con excelencia y que eso es lo único valioso. Todo lo demás son cosas que pasan y como no dependen de tí, no son ni buenas ni malas, ellos las llamaban indiferentes.
Marco Aurelio, uno de los emperadores romanos, filósofo lo resumía en ésta cita: “todo lo que sucede es lo que es, no es ni bueno ni malo y lo único valioso es actuar con virtud”. Actuar con virtud es hacerlo respetando la naturaleza del ser humano, que se diferencia de los animales en dos cosas, nuestra capacidad de razonar y una profunda conexión social, es decir, para los estoicos actuar con virtud resumiendo significa actuar guiados por la razón y hacerlo con responsabilidad social. A pesar de la idea que nos ha podido llegar hasta aquí de que los estoicos eran como fríos o distantes, la verdad es que era todo lo contrario. Ellos se preocupaban mucho por la gente y estaban al servicio de su comunidad. Hoy en día les reconoceríamos como unos líderes extraordinarios al servicio de sus equipos. La primera clave de su filosofía era actuar con virtud y la segunda es actuar con serenidad. Necesitaban de entrenamiento para disponer de una mente serena, pues el objetivo de la vida no es no tener problemas, eso es imposible, sino actuar correctamente y mantener la serenidad a pesar de su existencia. Ese es el objetivo de la vida para ellos, no se trata de que todo nos vaya bien, eso es “Disney”, el objetivo de la vida es actuar correctamente y mantener la serenidad.
¿Cuál crees que es el enemigo de una mente serena?, ¿qué dirías que nos hace perder la serenidad?, ¿cuándo pierdes la calma?. Son las cosas que nos pasan las que nos hacen perder la serenidad.
Epicteto, el segundo de los grandes estoicos, nos diría que no son los problemas, por ejemplo, no es la pandemia lo que nos quita la serenidad, nos diría que no nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos sobre lo que nos sucede.
Son lasinterpretacionesquehacemosylasemocionesirracionales que nosgeneranyqueinundan nuestra mente las que nos hacen sufrir de forma innecesaria y nos impiden ver con claridad, decidir con sabiduría y actuar con virtud que es lo único valioso.
Imagina que estás un día en la playa y que el mar está con mucho oleaje, que el agua está revuelta, que el mar está muy picado, entras al agua hasta que te cubre por la cintura y miras hacia abajo, ¿qué crees que verías?, probablemente nada mas que el agua revuelta, la espuma y el agua chocando contigo, pero no apreciarías nada más.
Imagina que ahora que vas otro día y que el mar está como un plato y que haces lo mismo y miras de nuevo hacia abajo y ahora sí podrías apreciar el agua cristalina, ver el fondo con detalle, la arena, tus pies, alguna piedra o peces si hubiera y podrías disntiguirlo todo con absoluta claridad.
Pues nos pasa exactamente lo mismo en nuestra vida. Cuando hay oleaje y la cosa se nos complica, sufrimos perturbaciones mentales y emocionales que nos impiden reconocer con claridad la situación y claro, con tanto oleaje, con tanta marea, será difícil que tomemos buenas decisiones. Por eso es tan importante que aprendamos a serenar nuestra mente, sobretodo cuando la vida nos reta, que lo va hacer y a menudo y en esto eran expertos los estoicos, para esto diseñaron técnicas y estrategias.
El objetivo esencial era mantener la mente serena, porque solamente desde ahí puedes ver con claridad, puedes decidir con sabiduría y actuar con virtud, que es lo único valioso.
Si le preguntásemos a Epicteto ¿cómo hacer?, bueno sí toca mantener la mente serena, pero danos una pista, ¿cómo hacemos?. Quizá nos respondería, en la vida sólo hay dos cosas, las que dependen de tí y las que no. La siguiente pregunta sería, ¿nos podrías aclarar cuáles son las que dependen de nosotros? y nos respondería que son sólo tres, son sólo tres cosas que dependen de nosotros: la primera son tus pensamientos, tus juicios, las interpretaciones que haces de las cosas que pasan en tu vida, tus percepciones dependen enteramente de ti, necesitas ponerle conciencia, observar ¿qué estás pensando?. Muy relacionada con la anterior es la adecuada gestión de tus emociones, que también dependen de tí. Ellos sabían muy bien, que las emociones no se pueden evitar, ni por supuesto tampoco se deben reprimir, pero sí debemos debemos aprender a regularlas, para que no nos hagan sufrir más de la cuenta. Posiblemente Epicteto en momentos de dificultad nos diría que no nos dejáramos invadir por el miedo, por la angustia, por la rabia, por la tristeza o por la preocupación, porque sin duda éstas emociones irracionales van a dañar tu estado de ánimo y necesitas cuidarlo. Porque es exactamente desde ahí, desde tu estado de ánimo desde donde surgirán tus decisiones, tus acciones, tus respuestas y tus comportamientos que es precisamente el tercer ámbito que depende totalmente de ti. Es improbable, que desde un estado de ánimo de resignación, de miedo o de tristeza puedas conectar con la energía que vas a necesitar para hacer todo lo que debes hacer y eso también es tu responsabilidad, según Epícteto.
Estos tres son los únicos aspectos de tu vida sobre los que los estoicos dicen que tienes todo el poder y son la clave para mantener tu mente serena y para poder actuar con virtud. Aunque igual todavía no eres consciente de esto, no te has dado cuenta y sigues creyendo que son las cosas que te pasan las que te hacen sentir de una manera o de otra. Estás pensando, claro!, son las cosas que me pasan las que me hacen sentir de ésta manera, la culpa de mi estado de ánimo es de las cosas que me pasan, me pasa esto, me siento así, hay un estímulo, hay una reacción, si lo ligamos al fútbol y resumiéndolo mucho, si gano estoy contento, si pierdo, estoy preocupado, pero en realidad Epicteto diría que no, que no funciona así, no es perder lo que te daña emocionalmente, sino la interpretación que haces de la derrota.
Cuando pierdes, piensas que eres incapaz, que eres incompetente, poco valioso, insuficiente, que no mereces que te quieran, son pensamientos automáticos y de esos pensamientos surgen la inseguridad, la desconfianza, la ansiedad, el enfado, el miedo y la preocupación por el futuro.
De nuevo, no es lo que pasa, es lo que piensas sobre lo que te pasa lo que te hace sufrir. Tus pensamientos, tus emociones y tus acciones forman tu círculo de influencia, que parece pequeño, pero es muy poderoso. Depende de tí observar tus pensamientos, regular y transformar tus emociones y estados de ánimo y decidir tus acciones y tus respuestas. La correcta gestión de estos tres elementos determinan lo que entendemos por actitud, ¿qué es la actidud?, la capacidad de gestionar adecuadamente tus emociones, de responder adecuadamente a lo que está pasando, de pensar bien, de estar sereno, eso es la actitud, que al final define la fortaleza mental.
TÚ TIENES EL PODER SOBRE TU MENTE.
¿Qué es la fortaleza mental?, aprender a pensar e interpretar con sabiduría, aprender a pensar bien. Lo diría Marco Aurelio en una frase encantadora “tú tienes el poder sobre tu mente, no sobre los acontecimientos externos, entiende esto y encontrarás tu fuerza”.
Son muchas cosas las que seguramente te preocupan y que son importantes para ti, pero que están fuera de tu control, por ejemplo, el cambio climático o la economía mundial o las guerras o el hambre en el mundo o el coronavirus también, te pueden preocupar mucho y claro que puedes y debes hacer cosas que contribuyan a mejorar en cada uno de esos aspectos y aún así estaremos de acuerdo en que tu capacidad de influencia para cambiar cualquiera de ellos es muy limitada. Lo mismo pasa con tu paraja, con tus padres, con tus hijos si los tienes, con tus compañeros, lo que ellos dicen, hacen, lo que ellos piensan o creen, tampoco lo puedes controlar. Así como tampoco puedes controlar, si fueras deportista, las decisiones de tu cuerpo técnico o del club o las opiniones de la prensa, las reacciones del público, nada de todo eso está totalmente bajo tu control, puedes influir sí, es posible, pero no lo puedes controlar. Ni siquiera tu salud depende de ti, puedes comer bien, entrenar y cuidarte mucho, pero en cualquier momento puedes sufrir una enfermedad, una lesión o un accidente. Por que no hablar de ser campeón, de jugar en Europa, de tener éxito, el reconocimiento, la gloria, son deseos, todos legítimos, pero que tampoco están en tu círculo de influencia. Todas éstas cosas que son importantes para ti, pero que no dependen de ti, conforman tu círculo de preocupación que es más grande que el de influencia, mucho más grande, tiene muchas más cosas. Éste dibujo del círculo de influencia y de preocupación lo utilizó Stephen Covey en su libro ”Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”, que se basaba en parte en estos dos círculos, que como vemos, tienen 2300 años.
La pregunta es, ¿dónde enfoco mi atención, mi energía y mi esfuerzo?, ¿en las cosas que me preocupan? ¿o en aquellas sobre las que tengo el cien por ciento de influencia?, ¿dónde crees que la enfocas tú?, ¿en éste momento de tu vida, si fuera en porcentaje, en qué porcentaje la pones en el círculo de influencia y en cuál en el círculo de preocupación? ¿50-50?, ¿60 preocupación-40 influencia?, ¿70-30?, ¿90-10?. La verdad es que debido a nuestro instinto de supervivencia, que se pasa 24 horas al día escaneando peligros reales e imaginarios, tenemos una clara tendencia a concentrarnos en las cosas que nos preocupan y que no podemos controlar, es instintivo. En la prehistoria éste instinto nos salvaba la vida, pero en la actualidad, la inmena mayoría de las veces tan solo nos paraliza e impide avanzar, crecer y transformarnos. Nuestra mente hace que vivamos eternamente preocupados y sufriendo de forma absolutamente innecesaria.
Cicerón, otro gran filósofo estoico, utilizaba la metáfora del arquero para explicar ésta cuestión de donde poner la atención y donde la pone un estoico. Piensa en un arquero que desea darle en el blanco, tiene muchos factores bajo su control. La calidad, la frecuencia y la intensidad de su entrenamiento, la agilidad con la flecha, apuntar y decidir el momento exacto en que la suelta, en ese instante se hace sentir el resultado.Toca preguntarle ¿cómo se ha de sentir?, ¿a caso quiere ganar o le da igual?, por supuesto que quiere acertar, pero sabe que eso ya no depende de él, algo tan sencillo como una repentina ráfaga de viento, podría hacerle fallar; el arquero ha hecho todo lo que está en sus manos para intentar dar en el blanco y acepta con deportividad que la vida tenga sus propios planes, porque sabe que el acertar nunca estuvo totalmente bajo su control, pero ni su confianza, ni su felicidad residen en alcanzar el resultado deseado, sino en hacer todo lo que él debe para conseguirlo, ésta distinción es esencial, básica para los estoicos, básica para vivir una buena vida, feliz y con sentido.
ELAPEGO.
Me gustaría hacer aquí una reflexión sobre la que considero es la mayor causa de sufrimiento del ser humano: el apego, el problema no es desear acertar en el blanco, desear ganar o desear ser el mejor, sino apegarse a ese deseo. El apego surge de creer que mi felicidad depende de alguien o de algo externo a mí, de ahí surge el apego. Creer que yo seré feliz siempre y cuando yo consiga algo externo a mí, es un logro o reside en otra persona, en alcanzar algo, en conseguir algo, es poner mi felicidad fuera de mí mismo, es hacer responsable a otros de mi felicidad.
Te animo a que completes ésta frase: “quiero-necesito…para ser feliz”. Completa los puntos suspensivos, pon lo que quieras, pero me gustaría que reflexionaras sobre que nada de lo que hayas pensado o de lo que te gustaría poner, será la causa de tu felicidad, ni ganar, ni ser campeón, ni ser titular, ni tener éxito, ni reconocimiento, poder, trabajo, sueldo digno, salud, pareja, hijos, dinero, da igual lo que hayas puesto. No necesitas nada de lo que no tienes para ser feliz en éste preciso momento, no necesitas nada de lo que no tienes para ser feliz en éste preciso momento y de hecho, querer lo que no tienes es la única causa de tu sufrimiento, pero no por desearlo, que es estupendo, sino por apegarte a ello, por creer que lo necesitas para ser feliz, que es muy diferente. Los estoicos nos dirían que el apego es condicionar tu felicidad a satisfacer los deseos que están fuera de tu círculo de influencia, es decir, que no dependen de tí y ésta creencia inconsciente, ésta forma de pensar crea una realidad emocional en tu vida y en tu cuerpo en sufrimiento. Insisto!, no viene por el deseo en sí, sino por apegarte a ello, por pensar que sólo cuando lo consigas serás feliz. No!, ruina!, el apego se basa en pensamientos de pobreza, de escasez y de muy baja vibración energética que nos provocan emociones de temor, de desconfianza y de inseguridad y la vida se limita a devolvernos aquello que estamos creando y proyectando desde nuestra mente. La vida te hace de espejo, es tu reflejo, lo que está pasando en tu vida no es la causa de tu infelicidad, sino el efecto, la causa eres tú, tu mente inconsciente y fuera de control, por eso los estoicos tenían tanto interés en la frase de Marco Aurelio: “tú tienes el poder sobre tu mente, no sobre los acontecimientos externos, entiende esto y encontrarástu fuerza”. Tu círculo de influencia: pensamientos, emociones y acciones, todo lo demás está fuera y es indiferente, son cosas que pasan, no son ni buenas ni malas, no dependen de ti, lo único valioso es actuar con virtud. En realidad nos hemos olvidado de que ya lo tenemos todo, que nacemos con todo, que somos bellotas, chispa divina, eterna, infinita e inmortal, pero como decía “El Principito”, vivimos dormidos, esperando a despertar y en éste sueño compartido por la inmensa mayoría de la humanidad nos han hecho creer que para ser felices necesitamos alcanzar logros, metas, tener éxito, que nos valoren, que nos reconozcan, que nos acepten, que nos necesiten, que nos quieran, que nos obedezcan. Pensamos que somos seres incompletos y que sólo alcanzaremos la felicidad cuando consigamos satisfacer nuestros deseos, secuestrados estamos por una mente agustiada, programada para decirte que busques la felicidad fuera de tí. Sólo los estoicos lo sabían muy bien, eran muy sabios, por eso insistían tanto. Cuando estás apegado a algo o a alguien, eres prisionero del miedo, de la necesidad y del sufrimiento y sólo consigues que la vida deje de fluir y que las cosas no lleguen. Cuando sueltas, cuando dejas de aferrarte, todo aparece, desapégate!, deja de perturbarte y de sufrir que la vida no responde a los deseos y expectativas de tu caprichosa mente y dedica toda tu energía, atención y esfuerzo al momento presente que es el campo en donde surgen todas las posibilidades y es ahí donde conectarás con la serenidad que necesitas para actuar de forma consciente, sabia y virtuosa. En realidad ya tienes todo lo que necesitas para ser feliz, aquí y ahora. Chispa divina, eterna, infinita e inmortal. Ya lo tienes todo. Los estoicos se referían al desapego sosteniendo que sólo las cosas que dependen completamente de nosotros, las que están dentro de nuestro círculo de influencia pueden ser buenas o malas, el resto de las cosas son buenas o indiferentes. Siguiendo su lógica, lo único bueno es actuar con virtud, como decía Marco Aurelio y lo único malo es lo contrario, actuar de forma irracional y poco virtuosa; ambas dos dependen sólo de nosotros. Todo lo demás no es ni bueno, ni malo, es indiferente, cosas que pasan. Lo importante es que te concentres en lo que verdaderamente puedes controlar, tu comportamiento en el presente y tu respuesta a lo que sucede. Tus acciones son valiosas por sí mismas y considerar el resultado como indiferente.
Los estoicos también tenían objetivos, deseos, metas y sueños. Quizá por eso distinguían entre indiferentes preferidos y no preferidos. Reconocían por ejemplo que la vida es preferible a la muerte, la salud es preferible a la enfermedad, la riqueza a la pobreza, el éxito al fracaso, los amigos a los enemigos, ganar a perder y el placer al dolor, por lo tanto, perseguían con coraje, disciplina y determinación lo preferido, pero no ligaban su felicidad a conseguirlo, no se apegaban a ello. Cuando no lograban su objetivo, pero sabían que habían actuado con virtud y habían hecho todo lo necesario, no lo percibían como un fracaso, sino como el resultado del destino que no pueden controlar. Lo analizaban son serenidad, aprendiendo ellos y seguían adelante, pero no se castigaban, ni se sentían infelices o sufrían de forma innecesaria. Que valioso sería, que apendiéramos integrar ésta nueva creencia tan potenciadora, para reducir nuestro sufrimiento, tanto en el fútbol como en la vida.
Puedes pensar también que si todo les era indiferente, podrían pecar de falta de ambición o de motivación o les daría todo igual, pues tampoco. Eran exactamente lo contrario, actuaban con virtud para alcanzar resultados extraordinarios, pero no ligaban su valía al logro, al éxito, al poder o al dinero. Lo veían como indiferentes preferidos. Mejor tenerlos que no tenerlos, pero nunca comprometerían sus principios y valores para obtener algo indiferente. Ellos pensaban que renunciar al apego no significa renunciar al deseo, ni a la intención, sino al interés por el resultado y paradójicamente y esto es muy interesante, desapegarnos o despreocuparnos del resultado y ocuparnos en enfocar toda nuestra atención en el momento presente es lo que nos acerca a conquistar nuestros deseos. Lo podríamos resumir en la siguiente frase: “ocúpate y ganarás, preocúpate y pederás”. Es así de fácil y así de complicado.
Pon todatuatención, energía y esfuerzo en tu círculo de influencia. Desperdicia tu atención, energía y esfuerzo en el círculo de preocupación.
Los estoicos tampoco era de piedra, eran seres humanos estándar, perfectamente imperfectos y también tenían deseos, es imposible no tenerlos. Algunos de esos deseos nacen de nosotros y nos ayudan a desarrollar la fuerza de voluntad y la disciplina que vamos a necesitar para poder alcanzarlos, pero Epicteto, otra vez, nos recomendaría que no conviertas todos tus deseos en objetivos y no te apegues a ellos, porque la mayoría están fuera de tu control y entonces sufrirás. Insisto, no es renunciar a los deseos, sino al resultado. Por ejemplo, imagina por un momento que tu deseo es ser campeón o ser el mejor, que como habíamos dicho, son deseos que no dependen sólo de ti y que los conviertes en tu objetivo. Posiblemente te van a generar una ansiedad, una preocupación y un sufrimiento totalmente innecesarios durante el proceso, que además te alejan en lugar de acercarte a lograr tu deseo. Si eres capaz de transformar ese deseo que está fuera de tu control en un reto que dependa sólamente de ti y planificarlo y organizarlo en metas, en objetivos y en tareas concretas para cada día en las que puedas poner toda tu energía, toda tu atención y todo tu esfuerzo, vivirás más sereno, sufrirás menos, disfrutarás más, mejorarás tu rendimiento cada día y sin duda aumentarás significativamente tus probabilidades de hacer tu sueño realidad.
Así pues, atendiendo a los estoicos, podríamos realizar y redefinir nuestros objetivos, que posiblemente están dentro de nuestro círculo de preocupación para incluirlos dentro del círculo de influencia y quizá en lugar de ser campeón, que no depende sólo de ti como ya hemos dicho, podríamos declararlo como transformarme en el equipo que merezca ser campeón o transformarme en el jugador que merezca ser campeón o transformarme en el club que merezca ser campeón, eso sí que depende sólo de ti y eso de alguna forma disminuye de forma radical la ansiedad, la preocupación y el miedo por el futuro y te centra en la alegría, en la energía y en la conexión con el momento presente. Lo mismo podríamos hacer con el deseo de ser el mejor, que tampoco depende sólo de ti y podríamos sustituirlo por ser cada día un poco mejor, que también está cien por cien en tu círculo de influencia.
ORACIÓN DE LA SERENIDAD.
Podemos resumir ésta premisa básica de la filosofía estoica que consiste en enfocar tu atención en las cosas que puedes controlar, con ésta legendaria cita que se atribuye también al maestro Epicteto: ”Señor, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que sí puedo y sabiduría para reconocer la diferencia”. Cuanto más te enfoques en tu círculo de influencia más se amplía, reduciéndose la diferencia con el de preocupación y como todo, esto es un entrenamiento.
SOMOS INSACIABLES.
Volviendo al tema de los deseos, con el ánimo de aclarar ¿por qué para los estoicos es tan importante no apegarse a ellos si quieres vivir una buena vida, feliz y con sentido?, la ciencia ya ha demostrado que somos infelices porque somos insaciables, está comprobando científicamente, nuestra mente no se cansa de desear cosas, una tras otra, sin parar, deseo algo, lo consigo, me aburro y voy por otra cosa. Lo que nos mete en una espiral infinita de deseos cada vez más complejos y difíciles y que aunque los consigamos, la satisfacción que nos aportan cada vez dura menos y necesitamos ir por otro. Lo cierto es que no parece la mejor estrategia para ser feliz, ¿estaremos de acuerdo?. A éste fenómeno de insatisfacción permanente los psicólogos lo han denominado con un nombre curioso, lo han llamado “adaptación hedónica” y para explicarlo, recurren a estudios sobre ganadores de la lotería que se convierten en millonarios. Cuando van a recibir el premio gordo y crees que por fin vas a poder vivir la vida de tus sueños, se ha demostrado que tras el subidón, la euforia inicial, los ganadores acaban con un nivel de felicidad equivalente o incluso menor al que tenían antes del premio. En poco tiempo se adaptan a su nuevo status y ya no sienten ninguna diferencia con el anterior. ¡Qué interesante!, nos pasa lo mismo o se ve muy claro en la carrera de los futbolistas o entrenadores o incluso en la carrera profesional de cada uno de nosotros, sea cual sea nuestra función o responsabildad.
Quizá ya estás trabajando en un club, quizá ya estás viviendo tu sueño en el sentido de poder trabajar en lo que tanto te apasiona y por lo que te has esforzado tanto, quizá no sea el sitio perfecto, pero aquí estás, lo has conseguido, pero ahora igual y hay momentos en los que como le pasa al ganador de la lotería pues ya te has acostumbrado a tu nueva situación y quizá empiezan a aparecer ya los primeros síntomas del desencanto, empiezas a quejarte un poquito, si eres jugador pues igual y estás ya empiezas a pensar que juegas menos de lo que deberías, que si te cambian siempre, que si el entrenador la tiene contra ti, que si el club no te reconoce, que si tus compañeros, que si la prensa, que si el público, que si esto, que si lo otro y si desarrollas cualquier otra función diferente pues puede que te esté pasando lo mismo. Empiezan a ser más las cosas que te molestan que las que te gustan y empiezas ya a no disfrutar tanto de tu privilegio. De repente tu sueño, tu deseo convertido en realidad, trabajar en el fútbol o en el club de tu vida ya no es suficiente y te sientes de nuevo insatisfecho y crees que necesitas más para ser feliz y ese es el impacto de la adaptación hedónica de nuestra infelicidad. ¿Qué estás pensando?, ¿entonces está mal tener deseos, querer mejorar, aspirar a mayores cosas o qué?, no!, para nada!, está bien tener deseos, de hecho forma parte de la naturaleza del ser humano, nuevos retos, desafíos que nos impulsen a crecer y a transformarnos. Necesitamos los deseos para que nos inspiren a mejorar y tiren de nosotros.
Lo que te sugiero es que observes ¿desde dóde surgen tus deseos? ¿Si lo hacen desde una mente insaciable, aburrida y permanentemente insatisfecha que es incapaz de apreciar y valorar todo lo que ya tiene y que está siempre quejándose y lamentándose por lo que cree que le falta para ser feliz, si surgen desde ahí o si surgen desde la sabiduría y la serenidad de tu mente más consciente y más tranquila, más desapegada y agradecida con la vida?,¿desde dónde surgen?. Es inevitable tener deseos, lo peligroso es que sean ellos los que te tengan a ti, no te conviertas en esclavo de tus deseos. Elígelos bien.
Hablábamos antes del apego a los deseos como la causa de nuestro sufrimiento. Lo contrario de apegarte a ellos es aceptar y reconocer que la vida ya sabe cuando entregarte lo que te corresponde despreocúpate, a esa actitud se le llama desapego y es la receta perfecta para el éxito. Cuando te desapegas, dejas de pelearte con la vida y con los demás, dejas de juzgarlo todo y a todos, dejas de quejarte, de buscar excusas y de hacerte la víctima por lo que crees que te falta, dejas de sufrir por lo que no tienes y empiezas a apreciar, a valorar y a agradecer todo lo que ya tienes. Empiezas a entender que la vida no te da lo que quieres, no responde a los deseos y expectativas de tu caprichosa mente, pero sí te da todo lo que necesitas en cada momento para ser feliz. Si te apegas, si crees que tu felicidad depende de que se cumplan tus deseos, de que otras personas te reconozcan o te merezcan o te quieran o de ser campeón o de ser el mejor o de tener éxito, nada será suficiente y cuanto más desesperadamente los persigas, cuanto más te esfuerces, más se alejarán, si hay necesidad, hay dependiencia y si hay dependencia hay sufrimiento.
LA VISUALIZACIÓN NEGATIVA.
Una vez más, los estoicos vienen al rescate, para ayudarnos con ésta delicada situación, ellos sabían bien, no hace falta que te saques la lotería para ser feliz, sino que aplicaban precisamente la estrategia opuesta, desea aquello que ya tienes. Como decía Marco Aurelio, no imagines tenes las cosas de las que careces, elige las mejores cosas de tu vida y piensa cuanto las extrañarías si no las tuvieras. Para desear lo que ya tienes, que no estamos acostumbrados a eso, estamos acostumbrados a lo contrario, idearon una técnica estupenda que llamaron “visualización negativa” que consiste en imaginar que vas a perder lo más quieres.
No se trata de imaginar la pérdida de algo valioso para vivir preocupados, atormentados o angustiados por el futuro, sino para aprender a apreciar lo que ya tienes y a disfrutarlo mucho más intensamente en lugar de darlo por sentado que es lo que hacemos.
Los estoicos aplicaban ésta técnica a todo en su vida, desde sus parejas o sus hijos. Marco Aurelio tuvo 13 hijos y tuvo que enterrar a nueve de ellos, así es que no era precisamente un teórico; también lo aplicaban a sus propiedades, a su salud, al éxito, a su reputación, a sus amistades. Ellos sabían que nada era suyo y que todo es perecedero, que es como un préstamo de la vida, que puede ser reclamado sin tu permiso en cualquier momento y sin aviso previo.
No se trata de ponerse dramático, sino lo contrario, ellos diseñaban éstas técnicas precisamente para aprender a disfrutar una buena vida, independientemente de lo que pase. Así es que utilizar la visualización negativa nos puede servir para tomar conciencia de que todo lo que estamos viviendo ahora a veces de una forma rutinaria, sin darnos cuenta, siempre quejándonos, siempre basados en la crítica, puede cambiar en un instante.
Para los jugadores esto es muy sencillo, los beneficios son muy obvios, porque se darán cuenta de que pronto, cuando utilizan la “visualización negativa”, se dan cuenta de que pronto se habrá acabado el recreo y ya no serán futbolistas, mucho antes de lo que creen y les servirá para aprender a gozar intensamente de todo, de todas las experiencias que su vida deportiva les regala, no sólo de las que creen que son buenas, no, de todas, desde ese cosquilleo en el estómago antes de salir a jugar, hasta las agujetas de pretemporada, las partidas de carta, las risas del vestuario, los nervios antes de cada alineación, la música compartida, la frustración y la rabia de no jugar, la euforia por cada victoria, el dolor de las derrotas, el placer de un masaje, la broncar del míster, la incomodidad del banquillo, la impotencia y el miedo en las lesiones, las celebraciones compartidas, la inmensa alegría de jugar al fútbol y de entrenar cada día. Aplicar de vez en cuando la visualización negativa les va ayudar a gozar de cada una de las experiencias que forma parte del privilegio de ser futbolista. Pero lo mismo cada uno de nosotros, los que no somos futbolistas, podemos utilizar la visualización negativa para apreciar, valorar y agradecer todas las pequeñas cosas que tenemos en nuestra vida. Desde las personas que quieres y que te acompañan en tu vida, hasta tomar conciencia de lo que te encanta hacer en tus actividades diarias o en tu trabajo, tus relaciones con tu pareja, con tus hijos, con tus padres, con tu familia, con tus amigos, con tus jugadores, agradecer el simple hecho de estar sano, de levantarte vivo cada mañana, de respirar, de tener una casa en la que descansar, de que haya comida en tu mesa cada día. De hecho la tradición de bendecir los alimentos es una forma de visualización negativa, con ésta breve oración se agradece que los alimentos estén en la mesa porque si no lo estuvieran, pasaríamos hambre y también se agradece el poder compartirlos con quienes están sentados con nosotros en la mesa. De esa manera, cuando ésta bendición se hace de forma consciente transformamos una comida ordinaria en una ocasión para la celebración, una vez más gozamos de la vida, nos ayuda a tomar conciencia, a apreciar, a gozar de las pequeñas cosas. Desea lo que ya tienes. Quizá puedes pensar que los estoicos eran un poco pesimistas y que estaban siempre pensando en lo malo, pero en realidad eran todo lo contrario. Eran unos optimistas irreductibles, eran unos disfrutones de la vida. Utilizaban la visualización negativa como un poderoso antídoto contra la insatisfacción crónica y la infelicidad producto de la ”adaptación hedónica”; es un antídoto, es como una vacuna, esto me despierta, esto me conecta con el aprecio, con el momento presente, con disfrutar de la vida, con valorar, con agradecer, con reconocer. Si hacemos conscientemente de perder cualquiera de las cosas que ya tenemos en nuestra vida, podemos recuperar nuestro aprecio por ello y gracias a éste aprecio recuperado, seremos capaces de revitalizar nuestra capacidad de gozar todas esas cosas que la vida nos presta y que damos por sentado como si fuera a ser para siempre. Gozar como lo hacen los niños, los auténticos maestros en el arte de vivir. Para ellos el mundo es maravillosamente nuevo y sorprendente cada día. Aun no están seguros de cómo funciona, quizá las cosas que tienen hoy, se desvanecerán mañana misteriosamente, por eso las disfrutan tanto. Es difícil que den algo por sentado, cuando ni siquiera pueden asegurar la continuidad de su existencia. Ellos sí saben vivir cada día como si fuera el último y por eso gozan tanto.
La visualización negativa (¿que sería si pierdes lo bueno que tienes?). es una forma maravillosa de recuperar nuestro aprecio por la vida como cuando éramos niños, así que cuando sientas que el aburrimiento, la preocupación, la queja, la excusa, la tristeza o la culpa empiezan a tener demasiada presencia en tu vida, haz éste ejercicio y aplícalo a lo que quieras para volver a recuperar tu capacidad de apreciar y gozar de todo lo que la vida te presta como si fuera el último día y sin aferrarte a ello, porque antes o después, lo vas a tener que devolver.
Finalmente, una cita de Erich Fromm que es un escritor muy estoico del siglo XX y que tiene una receta infalible para la felicidad que dice: “Si no eres feliz con todo lo que tienes, tampoco lo serás con todo lo que te falta”.
Sobre el mensaje potente que me gustaría que quedara, hay dos cosas, una es el tema de la adaptación hedónica es que nuestra mente funciona así, en automático y es insaciable y siempre está insatisfecha y siempre quiere más y más y más y eso nos hace no disfrutar de nada de la vida, de lo que tenemos, de lo que la vida nos presta, porque es un préstamo en realidad y entonces lo damos por hecho, lo damos por sentado y sufrimos mucho, nos apegamos a las cosas, siempre estamos deseando lo que no tenemos, lo que creemos que nos falta y es una forma de vivir que nos aleja mucho, nos hace sufrir, nos desconecta del presente, nos impide ser el mejor equipo, el mejor jugador que podríamos llegar a ser, porque nos genera ansiedad, nos genera miedo, nos genera preocupación y toda esa energía que desperdiciamos con todo eso, no la ponemos en el momento presente, que es donde realmente tenemos que ponerla para que nos acerque a conquistar nuestros deseos y nuestros sueños y yo creo que ese es un aprendizaje potente. Entonces por lo menos darte cuenta. Estos estoicos lo sabían de hace 2300 años y hoy los psicólogos lo aplican si se basan en todo esto, ¿por qué?, porque sí, porque funciona y esto es un entrenamiento. Es como todo, primero hay que entenderlo, poco a poco e ir aplicándolo, la vas a cagar, muchas veces, no pasa nada, está bien, es como todo, hay que entrenar, pero darte cuenta y asumir las riendas de tu vida, hacerte responsable y muchas veces la primera interpretación que tienes pues es en automático, es mecánica, es inconsciente, viene de donde viene, pues de muchas carencias, de tu familia, de tus experiencias, de la religión, del entorno, de muchas cosas, pero cuando esa interpretación te hace sufrir, cuando estás sufriendo o cuando tu cuerpo sientes que estás sufriendo, tu cuerpo te está informando de que estás pensando muy mal, de que esa interpretación no es valiosa, que estás teniendo un sistema de creencias ineficiente, que pienses otra cosa, que reinterpretes eso, ¡lo que pasa es que no escuchamos!.
¿Cómo animar a mi compañero cuando se equivoca?
Cuando se equivoca es su opinión no?, el cree que se equivoca; ¿su compañero también lo cree o sólo lo creé él?, esto es interesante, ¿a ver quién cree que se equivoca?. Bueno yo creo que el tema estoico, siempre parece que está hecha para el otro: “como hago que mi jugador o como hago que mi hijo o como hago que mi mujer”, veo que no, creo que no hemos captado la idea yo creo, “ser estoico es ser líder de ti mismo”, ésta es la primera y los estoicos son de poco imponer y de poco mandar, son mucho más de ser líderes ejemplares, o sea, inspiran con el ejemplo, el ejemplo es el mejor discurso y el que menos palabras utiliza, entonces yo creo que el trabajo es personal, es personal, empezar a ser ejemplar en la gestión de tus emociones, en mantener la serenidad, en decidir con sabiduría, en actuar con coraje, en perseverar con determinación, en no rendirte. Si tú haces eso, no te preocupes, que vas a ser la ostia!, muy inspirador para cualquiera, cualquiera va desear seguirte, va confiar en ti. Entonces siempre pensamos que esto es para otros, “¿cómo hago que el otro?”, ¡no!, déjale al otro tranquilo, esto es para ti, aplícalo en tu vida y deja tranquilo al otro, ya se que es un poco radical, ya se que somos entrenadores, tenemos jugadores, tenemos que influir, pero la mejor forma de influir en los demás es con el ejemplo y luego también tenemos la opción de las conversaciones evidentemente para ayudar a otras personas a cambiar de observador, a cambiar la interpretación que están teniendo de una situación que no les ayuda, que les hace sufrir y ahí tenemos la herramienta de las conversaciones, pero aquí no vamos a hablar sobre eso. De alguna forma, un entrenador tiene también la posibilidad de formarse, creando, generando conversaciones de alto nivel al servicio de sus jugadores, eso también es un entrenamiento y también forma parte del liderazgo, pero si tuviera que quedarme con una de las dos, me quedo con el ejemplo.
Comolíder de grupo, ¿cómo hago para que los otros queestán conmigo, suban el nivel de competitividad?
La pregunta no es que siempre estamos con los otros, la pregunta es ¿quién estás siendo tú?, la pregunta es ¿quién estás siendo tú?, ¿quién estás siendo?, ¿a qué te estás atreviendo?, ¿de qué estás siendo capaz?, ¿con qué te estás comprometiendo?, ¿qué ejemplo estás dando?, ¿cómo les hablas?, ¿cómo es tu nivel de energía y de entusiasmo?, ¿cómo preparas los entrenamientos?, ¿cómo corriges?, es tú, tú, tu equipo va a ser tu reflejo, deja a tu equipo tranquilo, céntrate en lo tuyo, la verdad yo insisto mucho en eso, soy muy pesado, pero siempre estamos con que cambien los otros, los otros son como tienen que ser, los otros son tu reflejo, los otros son tu espejo, los otros es la vida diciéndote “esto es lo que tienes”, ”esto es lo que mereces”, “esto es lo que eres”, ¿quieres otra cosa?, ¡“cambia tú”!, ya se que la tendencia es que cambien los otros, estamos siempre en el otro, pero los estoicos no iban por ahí, iban por mí, ser líder de mí mismo.
¿Cómo se pueden tratar de tolerar o tratar de controlar los acontecimientos externos que nos afectan?
Esa la pregunta del millón, ahí está el asunto, claro si fuera fácil, los estoicos no hubieran pasado más de 2300 años. Ese es el meollo del asunto en realidad, lo que no podemos evitar es el impacto de algo, ya lo dicen los estoicos, tú no puedes evitar una emoción, pasa algo en tu vida ¡pum!, te va a pegar un impacto, eso es inevitable, puede ser la primera reacción, la primera percepción,hasta que eso no lo tengas muy entrenado, lo que sí puedes hacer después, es regular eso. Lo que sí puedes hacer es rebajarlo, controlarlo, reducir su impacto, que esa emoción irracional, esa pasión que llaman ellos, rebaje eso porque si estás emocionalmente perturbado, vamos a llamarlo así, vas a perder serenidad, si pierdes la serenidad, no vas a ver con claridad, si no ves con claridad, no vas a decidir con sabiduría, si no decides con sabiduría es imposible que actúes con virtud. Entonces el desafío es, ¿cómo puedo entrenar para rebajar el impacto de mis emociones irracionales?.
Laemoción irracional más limitante que sufre el ser humano es el miedo.
Aristóteles definía la felicidad como la búsqueda de la excelencia, siendo ésta una búsqueda constante, siendo la excelencia el actuar con racionalidad y virtud, ¿podrías hablarnos del estoicismo para asumir ese camino de la excelencia?
Los estoicos lo que consideran es que la felicidad tiene más que ver con el ”bien ser”, no con el bien tener, ni con lo que al día de hoy en nuestra sociedad se interpreta como felicidad que tiene más que ver pues con una vida cómoda, placentera, con tener un buen coche, con tener una buena casa, o sea, lo identificamos más con el “bien tener”, ¡los estoicos no!, lo relacionaban más con el bien ser, o sea, con actuar de forma que puedas cerrar la brecha entre lo que estás siendo y lo que podrías llegar a ser. Un poco el tema de la bellota otra vez y desde ahí ellos decían que la forma que de lo que se trataba era de actuar con virtud y mantener la serenidad, esas dos claves y actuar con virtud requiere actuar de acuerdo a la naturaleza del ser humano que es un ser racional que tiene conciencia social, de acuerdo?. Entonces para actuar con virtud ellos se basaban básicamente en cuatro principios que son estos cuatro principios la base de todas las religiones, incluida la cristiana y de la mayoría de las filosofías que en la historia han existido. Fíjate como eran estos personajes y son la sabiduría, la sabiduría práctica, no sólo los conocimientos, sabiduría práctica de poder ver con claridad, ese es el primero, el segundo es la justicia, la justicia que tiene que ver con una frase que yo creo que nos puede servir “lo que no es bueno para la colmena, no es bueno para la abeja” y esto habla de su conciencia social, es decir, “lo que no es bueno para el equipo, no es bueno para el jugador”, “lo que no es bueno para el club, no es bueno para el equipo”, “lo que no es bueno para la afición, no es bueno para el club”, fíjense que mirada tenían, de estar al servicio de su comunidad, esa era la justicia; la tercera era el coraje, el coraje, coraje quiere decir actuar independientemente de las consecuencias y a pesar del miedo. El cuarto es la templanza, que también se llama disciplina y fuerza de voluntad para actuar y perseverar cuando la cosa se complica, actuar con determinación en la adversidad y esos son los cuatro principios que guían, es como el faro para actuar con virtud; cualquier actuación, cualquier acción tenía que estar guiada por estos cuatro principios y esto era a lo que ellos no renunciaban ¡nunca!, ¡nunca!, por eso se desapegaban del resultado, nunca ponían en riesgo esto, esto es lo valioso, sin con esto nos da para ese resultado, ¡perfecto!, pero ¿si para alcanzar eso tenemos que renunciar a esto?, ¡no!. Entonces para ellos la felicidad era eso, ¡lo único valioso es actuar con virtud!.
¿Qué hay que hacer cuando enfrentamos un problema durante un partido que no está al alcance de uno y no lo puedes solucionar tu solo?
Si no está a tu alcance lo tienes claro que no tienes nada que hacer. Si no tienes idea, no molestes, pregunta, pregúntale a uno que esté ahí más despierto, más conectado, más presente, más sereno y te puede ayudar. Yo creo que cuando no ves la solución es porque estás muy angustiado. Si pierdes la serenidad en el banquillo o en la raya, ya no ves con claridad, ya no puedes decidir con sabiduría, ya no puedes ayudar a tu equipo, por eso es tan importante trabajar contigo, ¿quién quiero ser yo en a raya?, ¿quién quiero ser yo en el banquillo?, ¿qué necesita mi equipo de mí?, ¿necesita que les pegue una bronca de la ostia?, se la pego, pero con conciencia, no como una reacción, ¿qué necesita?, ¿a qué no me estoy atreviendo?, ¿de qué no estoy siendo capaz?, ¿quién quiero ser ahora?, esas son preguntas que te tienes que hacer y una vez más, es hacia adentro, por eso decía que ésta filosofía estoica nos ayuda mucho a profundizar en nuestro auto conocimiento que es esencial y desde ahí a fortalecer nuestro liderazgo personal y al servicio de los demás.
¿Cómo puede el joven deportista potenciar la serenidad si el entorno social tiene mucha influencia sobre él?
Si de adultos nos cuesta mucho mantener la serenidad, ¿qué le vamos a exigir a un niño o a un adolescente?, tendrá y estará en su proceso, que controle su vida, que controle su tristeza, pues tendrá que aprender poco a poco en insisto en mi primera respuesta: “la mejor forma de ser inspirador es liderar con el ejemplo, la mejor manera de ayudar a alguien es inspirarle con el ejemplo, ¿cómo actúas tú en la adversidad?, ¿cómo actúas tú cuando la cosa se complica?, ¿cómo actúas tú cuando viene una dificultad?, ¿cómo actúas tú cuando hay una pérdida?, ¿quién eres tú en esas situaciones? y desde ahí posiblemente el resto, va aprender de ti y luego también tienes la opción de las conversaciones y de utilizar algunas técnicas como la que ya describimos de la “Visualización Negativa” y mencionaremos algunas más en la Parte II y Parte III de éste tema.
Es interesante ver que hace 2000 años no había psicólogos, ni psiquiatras, ni había farmacéuticas, ni había pastillas, no había nada de todo esto, ¿sabes lo que había?, filosofía, es lo que había. Para gestionar la tristeza profunda, las pérdidas, el dolor, el miedo, las angustias se utilizaba la filosofía, estos tíos eran muy prácticos, muy prácticos y entonces eran expertos en diseñar argumentos, no sólo para calmar el dolor de una pérdida, sino también para prevenir, la visualización negativa te sirve para prevenir, te está diciendo que vas a perder cosas en tu vida, ¡te lo está diciendo! y te está diciendo que va a doler, ¡claro que va a doler!, pero te va a quedar el consuelo de haberlo apreciado mucho, de haberlo disfrutado, de haberlo vivido intensamente, entonces bueno pues eran expertos en eso, en diseñar técnicas y herramientas para eso, ¡para afrontar la adversidad sin resultar vencido por ella!
Las Bibliotecas Futboleras es un proyecto del escritor argentino Ignacio Irigoyen que es el creador y director para toda América. Ignacio estuvo en México en noviembre de 2019 para efecto de promocionar el proyecto, tuve la fortuna de convivir con él a través de una enorme coincidencia pues mi amigo Carlos Morales Valadié, mejor conocido entre nuestro círculo cercano como “El Marrito”, a través de otro conocido se enteró de que Ignacio vendría a nuestro país y me invitó a reunirnos con Irigoyen.
Yo había tenido mi primer contacto con Ignacio en Azul, Provincia de Buenos Aires cuando me aventuré a viajar al pueblo natal de hasta entonces el Director Técnico del Club Deportivo Guadalajara, Matías Almeyda, quien se encontraba vacacionando en casa de sus padres, para entrevistarlo. El 6 de junio de 2018 se inuguró la Biblioteca Futbolera de Matías Almeyda en su escuela primera número 17 Bartolomé Mitre, ese mismo día tuve el privilegio de entrevistar al “Pelado” en casa de Óscar Almeyda, su señor padre.
Ignacio Irigoyen con su grupo pretende continuar fundando bibliotecas temáticas en escuelas primarias ó clubes donde estudiaron y se formaron jugadores referentes del fútbol argentino y ahora del fútbol en México y de sus comunidades, clubes y pueblos.
En palabras del escritor argentino en su visita a México el pasado noviembre “Cada biblioteca futbolera tiene un fondo bibliográfico inicial de 200 libros sobre distintas perspectivas acerca del fútbol y sobre literatura infantil y juvenil. Llevan el nombre del jugador homenajeado y pasan a ser parte de la biblioteca de la escuela homenajeada. Las inauguraciones de cada biblioteca futbolera se hacen junto al jugador en forma personal. Ya existen 73 bibliotecas fundadas en Argentina, Colombia y Paraguay desde 2016. Marcelo Gallardo, Diego Armando Maradona, Javier Mascherano, Jorge Valdano, Pipa Benedetto, Héctor Miguel Zelada, Bochini, Óscar Ruggeri, Ignacio Scocco, José Luis Brown, Rojo, Zabaleta, César Luis Menotti, Abbondanzieri, Bilardo, Matías Almeyda, Amadeo Carrizo, Fillol, Franco Armani, Patón Guzmán, Mariano Andujar, Geronimo Rulli, Ariel Rojas, Paulo Ferrari, Jonatan Maidana, Ortigoza, Nelson Cuevas en Paraguay y Sebastián Pérez en Colombia. El trabajo tiene como objetivo recuperar los hábitos de lectura en los más chicos a través de la temática futbolera, llevarle los valores deportivos del futbolista y fortalecer su vínculo con los alumnos de su escuela”. Esto se hace a través del trabajo con la productora de eventos culturales de Ignacio Irigoyen.
Y continuó “La BIBLIOTECA FUTBOLERA es un legado que queda a los compañeros de escuela del jugador de ésta y de las futuras generaciones”.
“Los deportistas y futbolistas en especial son los únicos referentes sociales que les quedan a nuestras patrias. Podemos juntos revertir los procesos de desculturizacion a través de trabajos como éste”, comentó Ignacio.
“Con ésta biblioteca buscamos combatir el tema de la deserción escolar, es una manera directa efectiva y muy útil para que los alumnos no abandonen sus estudios y para que cada jugador los aliente a seguir estudiando¡¡” añadió el escritor argentino.