Por: Federico Olvera.
Nota: Si deseas ver el video mientras lees la transcripción exacta del mismo, éste se encuentra al final de éste escrito.
Es importante aprender a gestionar ese auto diálogo interno, esa conversación con nuestros saboteadores, esa relación entre el jinete y el elefante. Planteamos la necesidad ayer de hacernos preguntas para poder recudir su impacto y su poder sobre nosotros. Preguntas que nos ayudarán a modificar el observador de la realidad que estamos siendo, a reencuadrar las situaciones, a coger distancia respecto al problema, a redefinirlo como un reto desafiante, a descrubrir soluciones y respuestas distintas desde una perspectiva diferente, para eso hacíamos todas esas preguntas, para conectar con la energía que necesitamos, para poder ponernos en marcha y llevar adelante nuestro plan de acción, ese era el enfoque respecto a los saboteadores.
Los estoicos diseñaron algunas herramientas muy valiosas cuyo dominio les permitía aumentar el control sobre su mente para no perder la serenidad cuando las cosa se comlicaba, cuando te decían miedo, preocupación, angustia. Cuando esas emociones irracionales empezaban a inundarles o a invadirles.
Ya hablamos de la visualización negativa. La aplicábamos al control de los deseos, para no depender de una mente insaciable y permanentemente insatisfecha, hablábamos de la adaptación hedónica y nos referimos al concepto de visualización negativa, imagina que vas a perder lo que más quieres, aprende a desear lo que tienes era la propuesta de los estoicos, apreciar, valorar y agradecer las cosas que ya están presentes en tu vida sin quejarte y lamentarte tanto por lo que crees que te falta.
Éste concepto de visualización negativa también nos sirve para trabajar con el miedo. De nuevo no se trata de visualizar las situaciones que más temes, las situaciones que temes que puedan suceder, que te preocupan, que te angustian, no lo vamos a hacer para agobiarte o para torturarte o para angustiarte, al contrario, en realidad las cosas abstractas, las que no podemos concretar, nos producen más miedo que las concretas. Así es que visualizar con claridad y con detalle aquello que más nos preocupa, limita mucho su impacto, además visualizar es un ejercicio intelectual, que puede hacerse sin ningún impacto emocional, no se trata de vivir lo que va a pasar y angustiarte, es visualizarlo con detalle, es un ejercicio intelectual, no es emocional, es decir, se puede hacer sin preocuparse, sin preocupación, de hecho está demostrado que quienes son capaces de aceptar pensamientos o sensaciones desagradables sin ser alterados emocionalmente por ellas, por su presencia, son más resilientes emocionalmente, más fuertes emocionalmente que quienes intentan evitarlos a toda costa y que además no lo consiguen.
El miedo y la preocupación se reducen considerablemente cuando somos capaces de visualizar con claridad las situaciones que tanto tememos y así conseguimos desdramatizarlas y relativizarlas, conseguimos relativizar las que para nuestra angustiada mente podrían ser terribles consecuencias si llegaran a producirse, es decir, nuestra mente vive angustiada, se pone en lo peor, recordemos la frase de Mark Twain o la de Séneca que decía, son más las cosas que nos asustan que las que nos dañan, sufrimos más por la imaginación que por la realidad, entonces la mente se angustia, pero cuando somos capaces de visualizar con claridad, podemos desdramatizar y relativizar todas esas terribles consecuencias y ese es el efecto que tienen. Con éste ejercicio, cuando hacemos ésta visualización, nos estamos preparando para afrontar con serenidad y confianza los peores escenarios, los peores escenarios posibles, si nos visualizamos, vemos que no son tan dramáticos, que no son tan terribles y nos preparamos, sabemos que tenemos recursos, descubrimos que tenemos recursos para que incluso si pasa eso voy a poder afrontarlo con serenidad y con confianza, lo que además reduce mucho nuestra ansiedad por el futuro.
En terminología estoica sería algo así como: “espera lo mejor, prepárate para lo peor y acepta lo que venga”, me encanta ésta frase: ” espera lo mejor, prepárate para lo peor y acepta lo que venga”, muy estoico.
Además de la visualización negativa, que es una de las herramientas que desde luego utilizan y yo utilizo también con los jugadores porque como les digo es muy eficaz. De repente te pones en una situación, “imagínate que tal, imagínate que fallo, imáginate que nos meten un gol porque yo me resbalo y entonces, vamos a imaginarlo, ¿qué pasa?, y pum, nos meten un gol, ya está, ¿qué vas a hacer en la siguiente jugada?, ¿vas a pedir la bola otra vez?, ¿vas a levantar la mirada?, ¿vas a levantar los hombros?, ¿qué vas a hacer? y de repente descubres que tienes recursos para afrontar esa situación y que no es tran dramática y entonces tu ansiedad se reduce y te sientes más preparado directamente. Entonces es una herramienta poderosa y muy sencilla de utilizar. Además de la visualización negativa, vamos a revisar otras dos herramientas estoicas que nos van a servir para cambiar la perspectiva sobre nuestros problemas, de forma que podamos reducir nuestras turbulencias mentales y emocionales.
Recordar que estar en modo saboteador es como mirar un cuadro con la nariz pegada al lienzo, imagínate que yo me pongo así, es que no veo nada, no se aprecia nada, es una perspectiva muy limitada de la realidad, desde la que vemos muy poco y que aumenta mucho nuestra preocupación.
¿Qué necesitamos? Alejarnos del cuadro, distanciarnos mentalmente del problema y darnos cuenta de que no es tan terrible, de que podemos vivir con eso y de que seremos capaces de encontrar soluciones y respuestas que nos permitan seguir adelante con nuestras vidas sin perder para nada la serenidad. Entonces esa técnica del distanciamiento, por ejemplo, imagina, piensa en algún gran problema que tuviste en tu adolescencia, cuando eras joven, cuando eras muy jovencito, no sé, para entender de que estamos hablando, igual cuando te dejó tu primera novia, cuando te dejó una novia o cuando te echaron de aquel que equipo que estabas emocionado de jugar en ese equipo, pero te dieron la baja o cuando suspendiste aquel examen que te parecía super importante y todo aquello, en aquellos momentos, posiblemente pensabas que todo aquello era una tragedia, yo tengo hijas, adolescentes y están todo el día, parece que todo lo que les pasa es terrible, todo es dramático, todo es una tragedia y la pregunta que se hacen los estoicos es: ¿cuánto te preocupan ahora todos aquellos problemas que tuviste?, pues posiblemente poco, incluso lo recuerdas incluso con una sonrisa, como decía Séneca: “el tiempo cura lo que la razón no puede”, pero precisamente para eso estaban otra vez ahí los estoicos, para reconocer que la razón puede acelerar el proceso y reducir el tiempo del sufrimiento, recordar esto, recuperar la serenidad que es una de las claves esenciales de los estoicos, ¿cómo podemos reducir el sufrimiento?, ¿cuánto tiempo debe durar tu sufrimiento?, reconocíamos que sufrir es inevitable, que sufrimos, de acuerdo, es la forma que tiene nuestro cuerpo de informarnos de que estamos pensando mal, para eso sirve biológicamente el sufrimiento, para demostrarte que tu sistema de creencias es absolutamente ineficiente, entonces decíamos, sufrir sí, pero la pregunta era entonces ¿cuánto tiempo debe durar tu sufrimiento, ¿tienes tú algo que ver con eso?, ¿tienes alguna responsabilidad en tu sufrimiento?, ¿no?, ¿puedes hacer algo para acortar el proceso? o ¿es sólo cuestión de que pase el tiempo?.
Los estoicos utilizaban el distanciamiento como una estrategia para reducir la preocupación, el miedo y por lo tanto el sufrimiento. Hablábamos del sufrimiento y hay que diferenciarlo del dolor. Quizá hayas escuchado ésta frase de que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. La vida a veces pega unos madrazos potentes que duelen hasta físicamente, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional y tiene sentido ésta frase en tanto en cuanto consideramos que el dolor es físico y el sufrimiento es emocional, lo que quiere decir que surge de interpretaciones erróneas que hacemos y las llamo erróneas porque son las que nos generan las emociones irracionales que nos hacen sufrir. En realidad las emociones vienen y van, vienen y van por nuestro cuerpo, no las podemos evitar ni tampoco elegir, podemos sentirlas, aprender de ellas, etc, pero recordar que la primera intuición irracional, la primera interpretación que es una intuición, pasa algo, pum!!, me viene una intuición viene del elefante. Pero cuando esa intuición la dotamos de conciencia, cuando la pasamos por la razón y el jinete que está dormido las fortalece y encima les da argumentos, esas emociones ya se transforman en sentimientos, ya son más densos y con mayor impacto y si les damos el tiempo suficiente, se consolidan en estados de ánimo y ahí ya tenemos un problema. Muchas veces lo puedes ver con estos jugadores que a veces no juegan, son suplentes, no van convocados durante un tiempo largo y de repente dos, tres meses después les ves absolutamente resignados, entregados, rendidos, éste es el fenómeno. Primero es la emoción, luego esa emoción ya le voy dando “no vas a jugar nunca, no cuentan contigo, siempre sin convocar, te tiene manía, pone a cualquiera, pom, pom, pom!”, ya te crea te un sentimiento de decepción, de tristeza, de abatimiento y si a eso le das un poquito de tiempo y no tienes conciencia, tu estado de ánimo ya es de abandono, de resignación, de entrega, de desánimo total y ahora sal de ahí.
Más adelante concretaremos una de las emociones que nos hacen sufrir y las propuestas estoicas para reducir su impacto en nosotros.
Tener en cuenta que no estamos hablando de huir de los problemas, esto es muy importante, no estamos hablando de huir de los problemas, al contrario, buscamos alejarnos emocionalmente de ellos para encontrar nuevas perspectivas que nos faciliten resolverlos mejor, eso es lo que queremos hacer, entonces la primera técnica estoica para hacer esto, la llaman el distanciamiento cognitivo.
EL DISTANCIAMIENTO COGNITIVO.
Nos hemos referido a éste concepto varias veces sin nombrarlo y significa que cuando cambias la forma en la que interpretas las cosas que te pasan, cambia el impacto emocional que tienen sobre ti. Cuando cambias la forma de ver las cosas, las cosas cambian, eso ya lo hemos dicho muchas veces.
Ya sabes que tú no eres tus saboteadores así es que no te identifiques con ellos, cumple con tu función y tu responsabilidad de jinete, despierta, ponte erguido y mira a lo lejos, distánciate de tus pensamientos automáticos, de hacerle caso al elefante y podrás evaluarlo todo con más objetividad, con más claridad y con mayor serenidad.
Para conseguir éste distanciamiento, utilizaban dos técnicas: expandir el tiempo y mirar a través de los ojos de otro. Las dos tenían el mismo objetivo, separarte de tus pensamientos para poder observarlos con detenimiento, buscando en ambos casos el mismo resultado, pasar de reaccionar emocionalmente e inconscientemente, a responder adecuadamente.
Entonces respecto a expandir el tiempo, según Marco Aurelio, podemos reducir el impacto de cualquier agravio del destino, de cualquier cosa, si visualizamos en nuestra mente la enormidad del universo y el tiempo infinito observando la transitoriedad de todas las cosas, incluyendo nuestra propia vida.
Una forma muy sencilla de aplicar ésta perspectiva que yo suelo utilizar habitualmente es preguntándonos si dentro de 10 años nos seguirá preocupando tanto el problema con el que estamos lidiando ahora y que nos parece tan terrible. Es preguntarte, ¿dentro de cinco años, esto será importante?, o dentro de un año, ¿esto será importante?. Si dentro de un año todavía es importante aumentas a cinco y dentro de cinco, ¿esto será importante?. Si todavía crees que puede tener tal, súbelo a 10, ¿dentro de 10 años esto será importante?, probablemente con un porcentaje altísimo la respuesta será que no, lo cual alivia tu preocupación de forma inmediata, pero si el problema nos siguiera preocupando o impactando en 10 años, debemos extendernos más allá. ¿Importará dentro de 50 años? y ¿dentro de 100?, igual no es para tanto. Esa es una forma, yo la aplico y el 90% de mis preocupaciones se disuelven casi de inmediato.
La preocupación se queda en otro punto, ya no me invade, ya no me inunda, ya me permite verlo con otra serenidad y de repente veo otras posibilidades que cuando estaba angustiado era incapaz de ver.
Respecto a ver los problema a través de los ojos de otros, se refiere a que las opiniones que tenemos cuando algo le ocurre a los demás suelen ser más objetivas que cuando nos ocurren a nosotros las mismas cosas. Los estoicos afirmaban que el verdadero sabio ve lo que le ocurre a él con la misma distancia que si le ocurriera a su vecino, pero no hacemos eso, Epícteto esto lo expresaba muy bien y decía “cuando el esclavo del vecino rompe una tasa pensamos que son cosas que pasan, por tanto cuando te ocurre a tí, debes reaccionar de la misma manera”, bueno transfiere ahora ésta idea a asuntos mayores, si se muere el hijo o la esposa de otra persona, dirías que es lo que nos toca vivir como humanos, son cosas que pasan, pero si te ocurre a ti te desconsuelas, y te dices “pobre de mí”, deberíamos recordar en estos casos ¿cómo nos sentimos cuando escuchamos estos sucesos en otros?, pero una vez más, la teoría es fácil es más fácil de entender que de hacer, pero esforzarnos por intentar ver lo que nos ocurre a través de los ojos de un tercero, nuevamente reducirá su impacto. Con frecuencia damos recomendaciones racionales y estupendas ante los problemas de los demás, pero somos incapaces de aplicarnos nuestras propias recomendaciones al enfrentar los mismos problemas.
MIRAR A TRAVÉS DE LOS OJOS DE UN TERCERO.
Así es que mirar nuestros problemas desde los ojos de un tercero ayuda mucho otra vez a coger perspectiva, a coger distancia, a ver otras posibilidades y también puedes utilizar para esto, intentar ver tu situación a través de los ojos de alguien que admiras mucho. Imagina que eres entrenador y admiras mucho a Osorio o a Bielsa o a Guardiola o a Simeone, yo que sé, a cualquiera, te puedes preguntar, ¿qué pensaría él?, ¿cómo respondería en ésta situación?, ¿qué me recomendaría en éste caso?, ¿qué me aconsejaría?, ¿cómo actuaría ésta persona?, quizá no logres comportarte de manera ideal, pero te ayudará al menos para descubrir y para entender que existe una perspectiva diferente y lo que estamos buscando con éstas técnicas es buscar perspectivas diferentes, porque el que yo no vea solución, no quiere decir que no exista una solución, tendemos a pensar que si yo no veo la solución, no hay solución, para nada!, tu no la vez porque estás con la nariz pegada al cuadro, pero en el momento que coges distancia y que coges perspectiva, que te serenas y que te calmas, aparecen otras posibilidades, entonces éstas técnicas de extender el tiempo o mirar a través de los ojos de otro son muy sencillas de aplicar y te sirven precisamente para eso.
LA VISTA DESDE ARRIBA.
Otra técnica que usaban los estoicos es la vista desde arriba, una vez más buscamos lo mismo. Al alejarnos mentalmente de nuestros problemas, podemos enfocarlos mejor y lograr una mejor perspectiva de su dimensión, te alejas y de repente ya lo ves en su dimensión correcta, el miedo además activa la visión túnel, que concentra nuestra atención en aquello que tenemos o que nos preocupa y nubla todo el contexto, por eso se llama visión túnel, no veo nada más y para contrarestar ésta pérdida de claridad, los estocios hacían referencia a la práctica de mirar desde arriba. Para ello les propongo una visualización muy sencilla que voy a compartir con ustedes y que puedes hacer cualquier noche desde el balcón de tu casa. Es así: “Aquí estoy en mi balcón mirando al cielo y encarnado en un ser humano, es decir, en un miembro de una especie, la humanidad, que tiene 7,400 millones de componentes, la humanidad a su vez, es una especie entre los 10 millones de especies de seres vivos que habitan en un planeta llamado tierra, que da vueltas en torno a una estrella, el sol y se desplaza a enorme velocidad además de estar girando sobre sí misma. Ésta estrella que es el sol tiene todo un sistema planetario y está a su vez viajando por la galaxia. Dicha galaxia, la vía láctea, la componen medio billón de estrellas, cada una
de las cuales tiene su propio sistema planetario y además la vía láctea junto a su medio billón de estrellas está moviéndose por el universo a una enorme velocidad junto con otras muchas galaxias. El cálculo actual es que existen siete mil millones de galaxias conformando el universo conocido y cada una de ellas con cientos de miles de millones de estrellas y todo ello está moviéndose y lleva así, según la ciencia, 15 mil millones de años. Hay astrofísicos que plantean que éste universo, sólo es uno más de los millones de universos que forman el multiverso y puede que haya millones de multiversos configurando omniversos y apuestan a que puede haber miles de millones de omniversos y todo lo que hay afuera está en continuo movimiento con sus ritmos perfectos y con sus ciclos impecables.
Ahora le damos a la moviola, ahí está esa inmensidad colosal y dentro de esa inmensidad siete mil millones de galaxias, entre ellas la vía láctea, dentro de la vía láctea medio billón de estrellas, entre el medio billón de estrellas está el sol y en relación con él su sistema planetario que incluye la tierra. En la tierra hay 10 millones de especies y entre ellas está la humanidad y entre los 7,400 millones de humanos estoy yo, encarnado en uno de ellos.
Ahora, después de éste viaje intergaláctico e inter universal y desde mi balcón, me atrevo a decir, esto debería cambiar, el mundo tendría que ser diferente, no merezco que me pase esto, ésta situación es injusta, intenta decirlo sin reírte. ¿A caso la vida infinita y eterna de la que todos formamos parte no merece que confiemos en ella?, ¿no vale pensar por analogía que si todo en ésta creación inabarcable y colosal está en su sitio perfecto, tú y todas las circunstancias que rodean tu vida también lo está?, respira, está todo bien, todo es perfecto, aunque a tu angustiada mente le parezca que no. Elevarnos mentalmente y observar los problemas desde la altura, nos da más perspectiva, utilizar con frecuencia ésta mirada desde la altura, alejándonos imaginariamente de nuestros problemas y de las cosas que nos preocupan, es sorprendentemente efectivo y esto no significa que nuestros problemas sean irrelevantes, tan solo que a veces, nos quedamos tan atrapados en nuestras interpretaciones de lo que sucede, con la nariz tan pegada al cuadro que perdemos de vista el contexto. Los estoicos nos recordaban que el cambio es la única constante, que todo fluye y hacían frecuente mención a la analogía de que no podemos bañarnos dos veces en el mismo río al cambiar éste constantemente. Reflexionar sobre el cambio constante y nuestro ínfimo papel en la creación es muy liberador, nos ayuda a poner nuestros problemas en perspectiva y evita tanto que nuestros éxitos se nos suban a la cabeza como que nuestros fracasos nos hundan.
No debemos por tanto perder la serenidad por eventos sin importancia y nada tiene tanta importancia al ser comparado con la inmensidad del espacio y del tiempo. La visualización negativa, expandir el tiempo, ver los problemas a través del otro o la vista desde arriba son técnicas sencillas y eficaces que podemos aplicar para reconectar con la valentía, con nuestra auténtica naturaleza, reduciendo el poder del miedo sobre nosotros hasta recuperar la serenidad que nos permita ver con más claridad, decidir con sabiduría y actuar con virtud. Son técnicas que les recomiendo aplicar, son muy fáciles, recordar: visualización negativa, expandir el tiempo “importará esto dentro de un año, dentro de cinco años o dentro de 10”, ver los problemas a través de otro o de la persona que admiras o la vista desde arriba, muy sencillas, muy fáciles, acostúmbrate a utilizarlas, yo las utilizo, son útiles, son eficaces, es entrenamiento como todo y poco a poco vas desdramatizando, vas relativizando, vas calmándote, vas serenándote y desde ahí ves las cosas con más claridad, ves más opciones, decides con más sabiduría, tienes el control sobre tu vida, te haces protagonista.
LA ANSIEDAD.
Incluyamos algunas otras emociones incómodas y como las regulaban los estoicos, las he recogido del libro “Invicto” que les recomendé donde están perfectamente detalladas, éstas y algunas más, por ejemplo la ansiedad que es una que en el deporte, en el fútbol está muy presente y forma parte de la familia del miedo, de hecho se deriva del miedo, su parte positiva como el miedo es que te ayuda a estar más alerta y a prevenir riesgos, pero cuando se desborda, la ansiedad ya juega en tu contra, te bloquea y te genera sufrimiento. Séneca lo expresó muy claramente, decía: “se daña más de lo necesario quien se daña antes de lo necesario”. En el fútbol es normal sentir ansiedad antes de un partido o de una competición importante porque te ayuda a estar activado y hacer lo necesario para prepararte lo mejor posible, estar puesto que se dice, pero si ya estás haciendo todo lo que debes la ansiedad no sólo no suma, sino que resta y Séneca lo decía otra vez “al sufrir con anticipación no sólo sufrimos dos veces sino que arruinamos el hoy por miedo al mañana” y básicamente sentimos ansiedad por dos motivos: una por el futuro que ya lo hemos hablado cuando hemos estado hablando del miedo, de los saboteadores, etc., y otra también sufrimos ansiedad curiosamente por las opiniones de los demás, nos generan mucha ansiedad, imagínate en el fútbol. Claro, en la prehistoria la opinión de los integrantes de la tribu era muy importante, de hecho nos jugábamos la vida si por un error o una crítica éramos expulsados del grupo, te quedabas solo y eso era una muerte segura, pero ahora nos genera ansiedad la opinión de personas que ya no sólo que nuestra vida no dependa para nada de lo que ellos piensen, es que ni siquiera las conocemos y aún así, nos genera una ansiedad increíble que nos hace mucho daño, tú tienes un comentario, no se, las redes sociales por ejemplo el efecto que tienen no, de repente tienes 100 comentarios todos favorables, tienes uno negativo que te dice “eres un capullo, un imbécil y un vende espejitos” y te quedas enganchado a ese, y dices “¿por qué me ha dicho eso éste?, pero si yo soy buena gente, pero qué haces, necesitas la aprobación y el reconocimiento de todo el mundo desesperadamente y ni siquiera le conoces, no sabes quien es, ni siquiera está hablando de ti, está hablando de él, de su forma de interpretar las cosas, pero ¡pang!, ahí te enganchas y sufres y te genera ansiedad, ¡increíble!.
En el fútbol por ejemplo los jugadores principalmente, también los entrenadores, sienten ansiedad, ¿por qué?, porque se preocupan por su imagen y por su reputación, algo que está fuera de su control, no sólo quieren jugar bien y ganar, que por supuesto ya sabes que tampoco está bajo su control, sino que también buscan el aplauso, el reconocimiento y la aprobación del público y de la crítica y si te dicen que no, ¡mienten!, porque son seres humanos estándar y todos lo necesitamos, es un tema ancestral bien ansiedad, la necesidad de la aprobación, el reconocimiento, formar parte de la manada, de la tribu, que te acepten, que te quieran, es cuestión instintiva, casi de vida o muerte, lleva millones de años metido en nuestros genes, pero Séneca a gente del fútbol nos haría ésta valiosa recomendación: “Sé tu propio espectador, busca tu propio aplauso”, es buenísima ésta, me encanta, ”sé tu propio espectador, busca tu propio aplauso” y curiosamente, cuando un deportista ignora conscientemente el aplauso del público, lo tendrá con más facilidad, pues va a eliminar la ansiedad y va concentrar toda su energía y atención en el juego que es lo único que puede controlar, la aceptación de todo lo externo y que está fuera de nuestro círculo de influencia, aceptarlo, no pelearme con las cosas que pasan, nos da poder, porque nos libera de la ansiedad y del miedo y nos permite enfocar toda la atención y esfuerzo en nuestras propias acciones, respuestas y comportamientos, ¡qué paradójico no!, en el momento que dejas de buscarlo, aparece, no es casualidad, sencillamente te enfocas en lo que depende de ti, toda tu energía, toda tu atención y estás mucho más cerca, expandes tu círculo de influencia.
LA IRA.
También hay algunas unas reflexiones sobre la ira, que también es una emoción que es temible y muy dañina. Tardamos día en limpiar nuestro organismo cuando tenemos un ataque de ira y mientras que la ansiedad aparece por el miedo a un cierto evento, la ira surge porque ha ocurrido algo que no queremos y frecuentemente está ocasionado por otra persona y la ira nos nubla vista y el resultado puede ser tremendo. A diferencia de la rabia, solemos decir que yo tengo rabia, pero la ira me tiene a mí, no tengo el control y Séneca una vez más que era muy sabio aconsejaba que la mejor acción correctiva frente a la ira es la postergación de la respuesta, su primer asalto es duro, pero se debilitará con la espera y su recomendación básicamente respecto a la ira, para los que tenemos, somos muy vehementes, muy apasionados y de repente ¡pum!, saltamos rápido, su recomendación era elevar nuestro nivel de tolerancia a éstas pequeñas circunstancias que nos provocan esos ataques de ira, que son cosas pequeñas muchas veces, de lo contrario nos pasaremos la vida reaccionando a los actos de otros y perderíamos la serenidad.
Recordar, como ya sabemos, era un valor estratégico para Marco Aurelio y compañía. Los estoicos eran muy críticos con las personas que son muy “ofendiditos”, con la piel muy fina, muy sensible, son las personas que parece que todo les molesta y viven en permanente estado de queja y de enfado. Los estoicos eran muy críticos con ésta gente, estaban siempre alterados, enfadados y dicen “no tío, no, estás perdiendo lo más importante, cualquiera te puede provocar, saltas a la primera, cálmate!” y otra estrategia que utilizaban para calmar la mente y rebajar la ira es cambiar primero tu cuerpo. Mira si eran sabios que lo que la ciencia ha demostrado hace pocos años que es la conexión, la conexión de la psicología con la fisiología ya se sabía que las cosas que piensan impactan en el cuerpo, era muy obvio, muy evidente, pero ellos sabían que también funciona al revés, que cambiando tu fisiología impactas en tu psicología y entonces Séneca ¿qué recomendaba?, relaja los músculos de la cara, camina despacio, respira con calma y pronto tu estado mental interno reflejará tu estado físico externo, ¡¿no dirás que no eran sabios?, hace 2,300 años.
Una última técnica que utilizaban para postergar la ira, también muy buena en mi opinión, era evaluar las intenciones de los causantes de nuestra ira y comprender que la causa principal la mayoría de las veces es el despiste o la incompetencia. Entender que sus actos son casi siempre accidentes y no mal intencionados. Aceptar que, así como tú, no te levantas por la mañana con el propósito de hacer daño a nadie ni joder la vida a nadie, tampoco los demás lo hacen contido, nadie te quiere hacer daño, todos intentamos satisfacer nuestras legítimas necesidades y a veces lo hacemos con tanta inconciencia y con tanta torpeza que alguien puede sentirse dañado. Cuando lo miras así, automáticamente tu vida se rebaja y simplemente dedicarte un tiempo a pensarlo es suficiente para que tu vida rebaje, para que el fuego se apague.
Nos recordaban también que el comportamiento de los demás como ya sabemos está fuera de tu ámbito de control y ante una ofensa de cualquiera, la mejor respuesta y en esto eran muy buenos también ante los insultos, la mejor ofensa es la indiferencia, para ellos actuar mal era el único mal y no debemos permitirnos caer en la provocación. Una vez más, éste desapego estoico que parece que pasa, que es indiferente no refleja debilidad ni indiferencia tampoco, es una estrategia para mantener la serenidad y la claridad mental actuando siempre de forma racional. No respondas como te atacan, responde como quieres ser. Decía Séneca: “no importa la ofensa que nos hagan, sino como la recibimos”, ¡es difícil eh!. Estamos hablando que estamos iracundos, pero esto va de eso, va de autoconocimiento, si tienes problemas con la ira, pues aquí tienes tres recursos que igual te pueden ayudar. Si sabes que te cuesta, que tienes arranques de ira que te hacen daño, que haces un destrozo que luego te cuesta un montón arreglar, que no estás orgulloso de tus reacciones, bueno, aquí tienes posibilidades, no hace falta tomarse pastillas.
LA VERGÜENZA.
También otra emoción que yo creo que es muy dañina es la vergüenza, la vergüenza. Yo la sufrí mucho, incluso como jugador y durante mucho tiempo también, incluso ahora no. En la época de nuestros primeros antepasados, de la prehistoria estamos hablando el altruísmo y el respeto a las normas de la tribu, elevaban nuestro status en el grupo, mientras que el egoísmo y la indiferencia lo reducían y las posibilidades de supervivencia y de descendencia que responden a los dos instintos básicos, sobrevivencia y reproducción, las posibilidades de supervivencia y de descendencia, dependían en gran medida de nuestro status y de ahí que nuestro cerebro sea muy sensible a variaciones en nuestra jerarquía o reconocimiento o aprobación social. La vergüenza es una emoción que nos hacía acatar las normas sociales limitando las acciones egoístas que podrían perjudicar al grupo y perjudicando por tanto nuestro status, pues claro, el riesgo una vez ¿cuál era?, pues que te expulsen de la tribu, si te expulsan de la tribu y te condenan a la soledad, estás condenado a una muerte segura, entonces la vergüenza te protegía. Si has hecho algo que no deberías, la vergüenza genera culpa o remordimiento para que no repitas, no vaya ser que te expulsen de la manada, tiene sentido, tenía su función la vergüenza hace un millón de años, pero al día de hay en demasiadas ocasiones la vergüenza es imaginaria. Sentimos vergüenza si estamos gordos, si tenemos algún defecto físico, si cometemos un error, si estamos sin trabajo o si somos pobres, ser distinto en algún sentido produce vergüenza porque inconscientemente sentimos que estamos violando algunas de las convenciones de la tribu y que podemos ser expulsados del grupo otra vez y otra vez condenados a la soledad y a una muerte segura. Ese es el tremendo impacto de la vergüenza, una emoción que ya no cumple ni ne lejos su función inicial, que no está adaptada a los tiempos que vivimos y que también es una pandemia universal y también en el fútbol. Los jugadores que tienen vergüenza de hacerlo mal, de fallar, de que dirán, de no me van a querer, no ve man a aceptar, posiblemente sea una de las emociones más limitantes y está muy conectada con el miedo también. Marco Aurelio nos decía: “el éxito y el fracaso, el dolor y el placer, la riqueza y la pobreza, todas éstas cosas ocurren a personas buenas y malas y por lo tanto no tienen nobleza, ni vergüenza”. Los estoicos mostraban desprecio por la uniformidad y por las personas que se dejaban arrastrar por las convenciones sociales y nos recordaban que tu valía se mide únicamente por tus acciones, por lo tanto, la única emoción de vergüenza debería ser provocada por no actuar de forma virtuosa.
EL REMORDIMIENTO.
También hay otra emoción dañina que es el remordimiento. Brevemente, así como la ansiedad se origina por preocupaciones futuras, el remordimiento suele venir por recordar hechos pasados, su recomendación, la de los estoicos para evitarlo es sencilla, es traer las lecciones de tus errores y vuelve al presente, no revises tus acciones una y otra vez, céntrate en el presente y en actuar correctamente en el único momento que posees, ahora. Séneca tenía una frase que me encanta sobre el remordimiento “no tropieses con algo que está detrás de ti”, es buenísima, ¡claro!, perdona tus fallos y aprende de ellos, eres humano, para ello nos aconsejaban reflexionar sobre nuestras acciones a diario, precisamente para revisar ¿qué hemos hecho bien? y dónde debemos mejorar, incluso nos decían, de escribirlas y añadir más sufrimiento o castigo a éste ejercicio no lo va a hacer más efectivo y de hecho así surgió el “Libro de las Meditaciones” de Marco Aurelio, era un diario personal que no estaba destinado a publicarse, pero que se convirtió en uno de los libros de mayor éxito en la historia.
LA TRISTEZA.
La tristeza es una respuesta automática que no podemos evitar, eso está claro, como ninguna emoción, pero que podemos aprender a domesticar, a dominar, a controlar, a regular. “Nunca te diré que no sientas pena ante una pérdida, pero más de lo necesario es sólo vanidad”: Séneca.
Antiguamente no había psiquiatras, ni psicólogos, ni tampoco farmacéuticas, ni pastillas, ni ansiolíticos, ni demás drogas que habitualmente utilizamos para anesteciarnos de la vida. La filosofía era el único remedio para afrontar la tristeza profunda, por ejemplo, ante una pérdida irreparable. En las cartas de consolación de Séneca que escribió unas cartas preciosas, lo filósofos proponían además de consuelo y ánimo, ejercicios y argumentos persuasivos para reducir el dolor ante cualquier tipo de pérdida, esas eran las pastillas hace 2 mil años, filosofía. ¿Qué hacían?, lo primero que hacían era, nos hacían reflexionar sobre la utilidad del sufrimiento, entendían que el duelo inicial, el dolor inicial es normal, pero que a partir de un determinado momento nos daña más nuestro propio lamento que la pérdida sufrida, decía Séneca: “deja que tus lágrimas fluyan, pero deja también que cesen”.
Segundo, intentaban cambiar nuestra perspectiva, poniendo más énfasis en lo que tuvimos y pensando menos en lo que perdimos. Puedes sentirte agradecido porque esa relación existió en lugar de triste porque terminó. ¿Cuál es verdad de las dos?, ¿agradecido porque existió? o ¿triste porque terminó?, las dos son verdad. ¿Cuál eliges?, en automático, triste porque terminó. Cuando le pongo conciencia quizá pueda trabajar para sentirme agradecido porque esa relación existió y desde ahí transformo esa emoción, recojo su mensaje, conecto con serenidad, con armonía y desde ahí puedo hacer cosas, incluso para honrar y para agradecer a esa persona todo lo que aportó en mi vida.
A nivel general, los estoicos recomendaban ver todo lo que llega a nuestra vida como un préstamo que puede ser reclamado en cualquier momento, sin nuestro permiso y sin previo aviso. Esa interpretación, podría ayudarnos a apreciar más lo que tenemos y a sufrir menos cuando lo perdemos o de alguna forma podemos tener el dolor, pero podemos tener el consuelo de haberlo disfrutado, de haberlo apreciado, de haberlo valorado y de haberlo agradecido y tercero, nos preguntaban si la persona por la que sufrimos ¿desearía vernos así por mucho tiempo? y si la respuesta es no, la mejor manera de honrar su recuerdo sería cesando nuestro sufrimiento, que no es útil ni para esa persona, ni para nosotros y una vez más Séneca que era un fenómeno y un experto en esto, decía: “nadie se alegra menos de tu tristeza que la persona a la que se la ofreces” o bien no quiere que sufras o bien no sabe que lo haces, así es que tu emoción no cumple ninguna función, tus lágrimas no ayudan a nadie y ya no tiene sentido prolongar lo inútil.
Bueno pues éstas emociones y la forma de gestionarlas de los estoicos con tanta limpieza, con tanta inteligencia, utilizando la razón, sin pastillas, simplemente utilizando los recursos que ya tenemos me parece valioso, es volver a lo básico, a lo esencial, a las cosas que podemos hacer no?.
Con esto, simplemente para cerrar, les propongo hacer un ”top ten”, que en resumen las que en mi opinión podrían ser las 10 claves del liderazgo estoico para la vida y para el deporte y con una una breve fábula también para cerrar.
Diez claves del liderazgo estoico en el deporte:
1. La primera: Se crece en la adversidad. “Las cosas más difíciles de soportar, son las más dulces de recordar”: Séneca. “La naturaleza nos prepara para soportar todo lo que nos ocurre”: Marco Aurelio. El líder estoico acepta la realidad y mantiene la calma y ¿sabes por qué?, porque confía en la vida y no se pelea con ella, entiende que todo lo que sucede tiene un porqué y un para qué, que tiene un sentido profundo y que todo lo que pasa, pasa para algo. Nada es casualidad, aunque su significado muchas veces trascienda las limitadísimas posibilidades de nuestra mente egoica, que sirve para muchas cosas, que es una herramienta extraordinaria en el día a día, pero desde luego, no sirve para ver, para comprender y para vivir la vida. Aceptar lo que pasa que para nada significa rendirse o resignarse a una situación injusta o desfavorable, para nada, porque un estoico querrá cambiarla, pero sabe que no será eficaz si lo intenta desde el miedo, desde la ira, la culpa, la queja o el lamento o la reacción inconsciente, sino que necesita hacerlo desde la aceptación del aquí y ahora, sin agregarle la negatividad y la existencia a lo que está haciendo, sin pelearse y juzgar a la vida, sólo así se puede alcanzar la serenidad y la claridad mental que necesita para decidir con sabiduría y elegir su respuesta de forma consciente, en lugar de reaccionar automática e irracionalmente.
Imagínate que vas en tu coche un día y te metes en el lodo y se te queda el coche atascado ahí, evidentemente no te vas a quedar enganchado ahí y tu intención es salir del barro y volver a funcionar, pero lo que no te ayuda en nada es empezar a llamarte de todo: “siempre me pasa a mí, soy un inútil, ¡qué injusto!, ¡no me lo merezco! … ¿qué haces?, ¿qué estás haciendo?, ¿en qué te ayuda todo esto?, en que te ayuda no aceptar, ¡ya está tío!, estás ahí ¡tranquilo !, ¡céntrate!, sereno, ¡tranquilo y busca y empieza a pensar!, ¿cómo puedo salir de aquí?, ¿qué voy a hacer?, ¿qué necesito?, ¡no!, no le añadas la reactividad, la negatividad, la queja, la protesta, el lamento, eso no ayuda para nada!, entonces yo creo que esa es una de las primeras claves. Se crece en la adversidad, se centra, está sereno, mantiene la calma.
2.Segunda: Es cien por cien protagonista de su vida. “Tú tienes el poder sobre tu mente, no sobre los acontecimientos externos, entiende esto y encontrarás tu fuerza”: Marco Aurelio. El estoico huye del victimismo como de la peste y se hace cien por cien responsable de sus pensamientos, juicios e interpretaciones sobre lo que está pasando, también de la adecuada gestión de sus emociones, así como de la transformación de sus estados de ánimo. Nadie es responsable de su estado de ánimo y por supuesto de sus decisiones, acciones y comportamientos. Sabe bien que todo lo demás está fuera de su círculo de influencia y enfoca su energía en las cosas que dependen de él. Preocuparse por cosas que no están bajo su control, sólo genera ansiedad, frustración y un sufrimiento innecesario que te aleja de alcanzar tus objetivos y conquistar tus sueños.
3.Tres: Mantiene la serenidad. “Cuanto más cerca esté un hombre de una mente calmada, más cerca estará de su fuerza”: Marco Aurelio. Es difícil actuar de forma racional si estás poseído por el deseo, por el miedo, por la ira, por la envidia, por el remordimiento, por la culpa, la tristeza, un líder estoico ha aprendido a utilizar la razón para calmar su mente. Para regular esas emociones tan intensas que ellos llamaban pasiones y darles una interpretación más adecuada. Que algo te haga sentir bien no significa que sea bueno para tí o que algo te de miedo no significa que debas huir de ello. Recuerda que el objetivo es actuar correctamente, hacerlo con virtud, siguiendo tus principios y valores, no tus emociones. Los estoicos sabían que actuar con virtud nos aporta serenidad, no hay tranquilidad sin buena conciencia, lo recordaba Séneca, pero también sabían que necesitamos una mente serena para poder actuar con virtud, es un círculo virtuoso. No podemos tener como objetivo evitar todos los problemas de la vida, eso no es posible, pero sí actuar correctamente y mantener la paz mental a pesar de su existencia.
4.Cuatro. Transforma los problemas en oportunidades. “No esperes que los acontecimientos sucedan como deseas, desea que ocurran como son y tu vida transcurrirá sin problemas”: Epicteto. Un estoico no sólo acepta lo que pasa, sino que es capaz de apreciarlo hasta transformar las adversidades en oportunidades, tiene su mente entrenada para encontrar utilidad en todo lo que pasa, sabe que no puede cambiar lo ocurrido, pero sí como lo percibe, es como un alquimista, como un mago, capaz de convertir los obstáculos en objetos valiosos, lo aprovecha todo, en general nos falta perspectiva y objetividad para juzgar las cosas que nos pasan. Lo que nos parece bueno a corto plazo, podría perjudicarnos en el futuro y al revés. Quizá sea ese precisamente el significado de madurar, dejar de sufrir porque la vida no cumple las expectativas de nuestra insaciable mente y empezar a fluir con la vida y sus circunstancias. La pérdida o el final de algo es muchas veces necesario para que llegue a tu vida algo mejor, pero nos apegamos, nos cuesta mucho soltar, por eso sufrimos tanto. Insisto en que no se trata de resignarse, sino de evitar desperdiciar tiempo y energía inútilmente. Haz lo mejor que puedas con lo que tengas, en lugar de lamentarte por lo que te ha tocado o por lo que crees que te falta y cito de nuevo la frase de Erich Fromm: “Si no eres feliz con todo lo que tienes, tampoco lo serás con todo lo que te falta”. Acepta tu realidad y céntrate en lo que puedes controlar. En vez de intentar cambiar el mundo, pon el foco en cambiarte a ti primero y paradójicamente es la mejor estrategia para crear después un impacto positivo en tu vida, en la de tus equipos y en tu entorno. Epicteto tenía una forma muy curiosa de verlo que me gusta mucho, para él todos somos actores en ésta obra que es la vida y nos recuerda que nos va tocar interpretar diferentes papeles a lo largo de la vida y que un buen actor no se lamenta por el papel que le ha tocado, al contrario, a veces son todo un desafío que pone a prueba sus capacidades o le inspira a mejorarlas, pero no se queja, simplemente se dedica a interpretarlos de la mejor manera posible, me encanta ésta metáfora, es muy buena. Una vez más necesitamos cambiar la inevitable y clásica pregunta de ¿por qué a mí?, que te lleva directamente al victimismo y al sufrimiento y sustituirla por éstas dos preguntas: ¿y por qué no a mí?, ¿por qué te sientes tan especial como para pensar que a ti no te van a pasar cosas?, ¿por qué no a ti?, y por ésta otra, ¿cómo voy a sacar rendimiento de esto?, eso pensaría un estoico, acepta la vida. Séneca decía de hecho: ”El destino guía a quien lo acepta y arrastra a quien lo rechaza” y para explicar esto, recurrían a la analogía del perro atado a una carreta, que estaba guiada por animales mucho más fuertes que él, por lo que el perro tenía dos únicas opciones, una, caminar junto al carro y aprovechar la longitud de la cuerda para ir explorando todo el terreno a su paso y disfrutando en lo posible del camino. Dos, resistirse al avance del carro clavando sus patas en el suelo. En ambos casos llegará al mismo sitio, pero la experiencia del viaje será muy distinta. En nuestras manos está tomar esa decisión.
5.Cinco. Tiene un propósito y es disciplinado. “Cuando un hombre no sabe hacia donde navega, ningún viento le es favorable”: Séneca. Un estoico aspira, actúa inspirado por su propósito, por un ¡para qué!, que le aporta dirección y sentido y lo hace con valentía y determinación. Más acciones y menos palabras, dice lo necesario, pero no habla más de la cuenta, elimina todo lo superfluo y se queda con lo esencial, sabe que su tiempo es su bien más preciado y su objetivo no es hacer más cosas, sino hacer lo importante y por eso lo utiliza para avanzar en todo aquello que le acerca a transformarse en su mejor versión. Ya que sea de deportista, de entrenador, de padre, de lo que sea. “Ninguna propensión humana es tan poderosa que no pueda ser vencida por la disciplina”: Séneca. Éste propósito, así como sus metas y objetivos, le aportan la fuerza de voluntad y el autocontrol que va a necesitar para llevar a cabo aquello que se propone, evitando caer en la tentación y en el desánimo. Es disciplinado para hacer lo correcto y sobreponerse a los obstáculos porque sabe que con frecuencia, afrontar aquellos desafíos que tenemos es la única manera de desarrollar las cualidades que queremos.
6.Seis. Lidera con el ejemplo. “Cuando estés en un banquete, no prediques sobre ¿cómo se debe
comer?. Come como se debe”: Epicteto. No pierdas el tiempo debatiendo ¿cómo debería ser un hombre bueno?, se uno”: Maro Aurelio. Lidera con el ejemplo. Porque sabe que la transformación personal es una puerta que sólo se abre desde dentro, no puedes obligar a nadie a cambiar si no lo desea o no está disponible para ti en éste momento. Lo que sí puedes hacer es inspirarle con tu ejemplo, con tus acciones, para que esa persona o ese equipo decida hacer lo que necesita hacer hasta transformarse en quien podría llegar a ser. Tus acciones serán tu mensaje y quienes lo entiendan te seguirán.
7.Siete. Es humilde, pero no es sumiso. “Lo que no es bueno para la colmena, no es bueno para la abeja”: Marco Aurelio. Lo que no es bueno para el equipo, no es bueno para ti como jugador. Lo que no es bueno para el Club, no es bueno para el equipo. Lo que no es bueno para mi comunidad o para mi afición, no es bueno para el Club y así sucesivamente. Como ya hemos dicho, una de las dos claves para actuar con virtud, además de utilizar la razón, es hacerlo con conciencia social. Los estoicos sentían una gran responsabilidad social y todo lo que hacían querían que fuera en beneficio de su comunidad. El líder estoico es realmente humilde, pero quizá no como lo interpretamos habitualmente en el sentido de modesto, sencillo, obediente, discretito, sumiso, no. Es humilde en el sentido de que está al servicio del equipo y es una persona capaz de pensar antes en los demás, que en sí mismo, mucho nivel, hace falta mucho coraje y mucha confianza para poder hacer eso. Él sabe que no está para satisfacer los caprichos o los deseos de sus colaboradores o de sus jugadores, sino para atender sus legítimas necesidades, haciendo lo correcto, actuando con virtud. Un estoico siempre tiene en mente la pregunta, ¿qué necesita mi equipo de mí?, esa es la pregunta.
8.Ocho. Cuida las relaciones. Recordar la frase de Marco Aurelio: “Libre de pasiones, pero llenos de afectos”. Como ya hemos comentado en varias ocasiones, evita las reacciones excesivas, fruto de emociones descontroladas, imagínate las relaciones, enfados explosivos, irritabilidad crónica, impaciencia, celos enfermizos, envidias que tanto afectan a las relaciones y las sustituyen por amabilidad, ternura y gratitud. También utilizan la visualización negativa en sus relaciones “imagina que vas a perder lo que más quieres, para apreciar, valorar, agradecer y disfrutar intensamente de las relaciones y de la compañía de las personas que más quieren y que les importan”.
9.Nueve. Disfruta de una vida feliz y con sentido. “La calidad de tu vida depende de la calidad de tu pensamiento”: Marco Aurelio. Un estoico sabe que la felicidad no está relacionada con los acontecimientos externos que sucedieron en nuestra vida, que la felicidad no está fuera de nosotros, sino que consiste en aprender a desarrollar nuestra capacidad para reinterpretar con sabiduría las cosas que nos pasan en la vida. La felicidad no es una emoción y desde luego no tiene nada que ver con el placer evanescente que en demasiadas ocasiones nos esclaviza. La felicidad es el estado natural del ser, nacemos con ella y la vamos perdiendo por el camino enredados por una mente compulsiva y descontrolada que ha tomado las riendas de nuestra vida a la espera de que despierte el jinete.
La felicidad es una conquista diaria que nos lleva de vuelta a casa y que sucede cuando conseguimos estar emocionalmente cómodos en situaciones incómodas para desde ahí poder responder con consciencia, actuar con virtud, todo un desafío. Decía Séneca “eres desafortunado porque no has sufrido adversidad, haz pasado por la vida sin oponentes y nadie sabrá de qué eres capaz, ni siquiera tú”. Los estoicos saben bien que no es posible disfrutar de una buena vida, una vida feliz y con sentido sin sufrir infortunios ni adversidades, sino que precisamente afrontar con serenidad, confianza, coraje y disciplina esos desafíos que la vida nos propone es lo que nos ayudará a descubrir y a conectar con todos nuestros recursos para impulsarnos a crecer y a ser mejores hasta atrevernos a brillar para alumbrar a los demás.
10.Diez. Actúa con virtud. Claro, tenía que ser la décima, lo que sucede es lo que es, no es ni bueno ni malo, es indiferente y lo único valioso es actuar con virtud. Esto último lo hacemos en forma de telegrama. Piensa con claridad y actúa de manera racional. Sabe qué está bajo su control y que no y se centra en lo que puede cambiar. Es honesto, pero no es ingenuo; demuestra confianza, pero no es arrogante; hace todo lo posible por ganar, pero sabe perder; dice lo necesario, sin hablar más de la cuenta; es asertivo, pero no es agresivo; muestra coraje, sin ser temerario; tiene deseos, pero no se deja controlar por ellos; es tenaz, pero no es terco; es sensible, pero se mantiene sereno; es disciplinado, pero no es rígido; valora la compañía de los demás, pero también es feliz en soledad; sabe disfrutar los placeres de la vida, pero no se deja esclavizar por ellos; sabe que la mente al igual que el cuerpo, necesita desafíos para ser más fuerte; cuida las relaciones, pero no deja que interfieran en sus decisiones; no busca la adversidad, pero la enfrenta con serenidad.
Terminamos con una pequeñísima, una corta fábula de Hércules, el Dios griego, supongo que han oído hablar de él. Ésta fábula la utilizaban mucho los estoicos y cuenta la leyenda que se encontraba un día Hércules en un cruce de caminos, meditando sobre que camino tomar en su vida, cuando se le aparecieron dos Diosas, por una parte Kakia, le prometió el camino fácil, lleno de lujos y placeres, sin peligro ni esfuerzos y viviendo del trabajo ajeno y después se le acercó Areté, otra Diosa, que le explicó que el camino que ella le proponía era largo y difícil, lleno de peligros y desafíos para poder probar su coraje y sabiduría, librando batallas con determinación y disciplina. Sólo de ésta forma podría conseguir la felicidad verdadera de conseguir desarrollar todo su potencial natural. Hércules eligiió el camino difícil, abordando sin descanso sus famosas 12 pruebas. Aprendió y mejoró con cada obstáculo y al morir, Zeus el gran Dios, quedó tan impresionado con ejemplo que lo elevó a categoría de Dios. Los estoicos creían que la de Hércules fue una buena vida, es mejor enfrentar desafíos en persecución de algo que merezca la pena, que una vida fácil, cómoda y placentera que debilitará tu cuerpo, tu mente y tu espíritu. Demasiadas veces confundimos placer con felicidad, pero ésta está más ligada a liberación personal y se debe trabajar. La decisión de Hércules es la misma que tenemos que tomar cada uno de nosotros, debemos decidir ¿quién queremos ser? y si estamos dispuestos a pagar el precio que exige mejorar para conseguirlo. La pregunta es, ¿quieres una vida fácil o una vida con propósito?.
¿Qué estrategias se pueden poner en práctica para controlar la emociones?
Las emociones no se pueden controlar, las emociones se pueden regular de alguna forma. Primero darte cuenta, ¿cuál es la mejor manera de darte cuenta de que estás invadido o estás inundado por emociones irracionales que te están haciendo sufrir?, es muy sencillo, es por tu cuerpo, o sea, cuando estás sufriendo tu cuerpo te está informando de que estás pensando muy mal, de que estás interpretando lo que está pasando a través de unas creencias, tu sistema de creencias, cada quien tiene el suyo, pero que en éste caso son ineficaces, o sea, no te están ayudando, son creencias limitantes para ti, esa es la primera, darte cuenta. Solamente con eso ya das un paso gigante. Es como separarte de tu pensamiento, es como ponerte en un lugar de observador y decir: “¿qué estás pensando tío?, pero ¿en qué andas?, es como si tu cuerpo te dijera, ”¿pero qué cojones estás pensando, mira cómo estoy, mira cómo me tienes tío, despierta al jinete, se más consciente, date cuenta, busca otra interpretación, ¿qué es lo que no estás viendo?, ¿con qué te estás peleando?, ¿qué no estás aceptando?, ¿cuál es el reto aquí para nosotros?, ¿para qué nos está pasando esto?, ¿a qué nos está desafiando la vida en éste momento?, ¿quién necesito ser ahora?, ¿en quién necesito convertirme?, éstas son las preguntas que podemos hacer para transformar, no la emoción, transformar la interpretación, porque cuando cambio la interpretación, automáticamente cambia mi emoción y voy a saber que ésta interpretación es valiosa cuando me siento en paz, me siento en armonía y aprendo a estar emocionalmente cómodo en una situación objetivamente incómoda. Ese es el desafío, entonces, ¿cómo empiezo a hacerlo?, primero observándome, observándome, cogiendo un poco de distancia. Hemos hablado de cuatro estrategias, precisamente cuatro técnicas para coger distancia, hablábamos de la visualización negativa, de la vista desde arriba, de mirar desde los ojos de otra persona, de la persona a la que admiras, bueno hemos hablado de cuatro, pero esas son estrategias, ¿cómo puedo separarme?, estrategias para distanciarte, yo estoy diciendo ¡“obsérvate”! ¿y cómo lo sabes?, pues tu cuerpo lo sabe, cuando estás sufriendo tu cuerpo te informa, “estás pensando muy mal”, necesitamos interpretando de otra manera, lleno de conciencia, despierta al jinete, ¿qué no estás viendo?, les he dicho unas ocho o diez preguntas, que te puedes hacer y que te van a reconectar otras posibilidades. Es como alejarte y de repente lo ves desde otros sitios esa situación y cuando la ves desde otros sitios, aparecen otras posibilidades. Yo creo que el trabajo, yo me quedaría con “obsérvate”, “sepárate” y “toma conciencia” de que estás pensando. Escucha tu cuerpo, ¿qué estás pensando? y a partir de ahí a buscar.
¿Resumen la resiliencia todos estos principios estoicos o aplica más para atacar el miedo a la realidad negativa?
Estos principios estoicos son mucho más que para el miedo, el miedo es una emoción irracional, pero fíjate la tristeza el impacto que tiene, la vergüenza, la ansiedad, el remordimiento, el deseo, la tentación, ellos tienen para todo, en realidad tienen un arsenal estoico para afrontar todas éstas emociones irracionales que son las que afectan y las que nos hacen perder la serenidad que es su objetivo estratégico, mantener la serenidad. El miedo, obviamente, es una emoción irracional y posiblemente la más limitante que sufrimos y en el fútbol tiene mucho impacto, obviamente, pero hay muchas más y entonces está la serenidad y actuar con virtud y actuar con virtud implica, actuar con sabiduría, con justicia, recordar la colmena y la abeja, actuar con disciplina que tiene que ver con moderación y con autocontrol y actuar con coraje que tiene que ver pues eso, actuar a pesar del miedo, independientemente de las consecuencias.
Yo creo que ésta es una filosofía de vida, no es una técnica, no es un recurso, es una forma de ser y de estar en la vida, es una forma que de alguna manera responde a la pregunta de ¿cómo vivir una buena vida?, entendiendo que en la vida pasan cosas, cosas que no le van a gustar a tu mente y aún así van a seguir pasando y lo que no vale es que cuando todo me va bien soy feliz, cuando todo va como mi mente quiere que vaya soy feliz y cuando las cosas no son como yo quiero que vayan estoy triste, estoy angustiado, estoy deprimido. ¡Que No!, eso no es una buena vida, ¿estaremos de acuerdo en eso o no?, yo no tengo nada que ver en esto, no tengo ninguna responsabilidad, es el destino, es Dios, es no se qué, pero ¿qué es esto?, ¿y tú qué? ¿y tú dónde estás?, ellos decían: “no tío, yo soy protagonista de mi vida, cien por cien” y creo que lo he dicho en la segunda de las claves estoicas. Cien por cien, yo asumo mi responsabilidad, ¿sobre qué?, sobre como estoy interpretando, sobre como me estoy sintiendo y sobre ¿qué estoy haciendo?, “ostia tío”. Si asumes eso, eres la bomba, la bomba, o sea, te conviertes en el Rafa Nadal de la vida, ¡no se cómo llamarlo, pero algo así!. Entonces yo creo que es mucho más que: “oye es una técnica, el estoicismo es una técnica para afrontar el miedo, ¡qué va!, eso es un recurso, ¡uno más!, ¡tienen muchos! y muchas cosas, pero no me quedaría con las técnicas, sino con la filosofía de vida que me parece más profundo, más potente, más transformador y más poderoso.
Rafael Santandreu, es un psicólogo cognitivo, es actualmente uno de los psicólogos más famosos en España, él lo dice expresamente: ”la psicología cognitiva y la filosofía estoica es lo mismo”. Ya está, más claro no es!, lo dice él, pues ya está, pues si lo dice él estamos en el buen camino iba a decir.
Ahora, ¿con qué se trabaja?, ¡con las cosas que te pasan!, cuando te venga la mala ostia con tu mujer o cuando tu hija no hace lo que tiene que hacer y ¡ahí, trabaja ahí! y luego ya llegará poco a poco, llegará el día en que te toque tirar el quinto penalti y vayas más tranquilo que un ocho y la pegues ahí con “paradiña”, bueno pues igual llegará, pero ¡vamos a pagar el precio!, ¿oh no?, ¡¿sí no?!.


