CLAVES DEL LIDERAZGO ESTOICO PARA TIEMPOS TURBULENTOS. PARTE III.

Por: Federico Olvera.

Nota: Si deseas ver el video mientras lees la transcripción exacta del mismo, éste se encuentra al final de éste escrito.

Es importante aprender a gestionar ese auto diálogo interno, esa conversación con nuestros saboteadores, esa relación entre el jinete y el elefante. Planteamos la necesidad ayer de hacernos preguntas para poder recudir su impacto y su poder sobre nosotros. Preguntas que nos ayudarán a modificar el observador de la realidad que estamos siendo, a reencuadrar las situaciones, a coger distancia respecto al problema, a redefinirlo como un reto desafiante, a descrubrir soluciones y respuestas distintas desde una perspectiva diferente, para eso hacíamos todas esas preguntas, para conectar con la energía que necesitamos, para poder ponernos en marcha y llevar adelante nuestro plan de acción, ese era el enfoque respecto a los saboteadores.

Los estoicos diseñaron algunas herramientas muy valiosas cuyo dominio les permitía aumentar el control sobre su mente para no perder la serenidad cuando las cosa se comlicaba, cuando te decían miedo, preocupación, angustia. Cuando esas emociones irracionales empezaban a inundarles o a invadirles.

Ya hablamos de la visualización negativa. La aplicábamos al control de los deseos, para no depender de una mente insaciable y permanentemente insatisfecha, hablábamos de la adaptación hedónica y nos referimos al concepto de visualización negativa, imagina que vas a perder lo que más quieres, aprende a desear lo que tienes era la propuesta de los estoicos,  apreciar, valorar y agradecer las cosas que ya están presentes en tu vida sin quejarte y lamentarte tanto por lo que crees que te falta.

Éste concepto de visualización negativa también nos sirve para trabajar con el miedo. De nuevo no se trata de visualizar las situaciones que más temes, las situaciones que temes que puedan suceder, que te preocupan, que te angustian, no lo vamos a hacer para agobiarte o para torturarte o para angustiarte, al contrario, en realidad las cosas abstractas, las que no podemos concretar, nos producen más miedo que las concretas. Así es que visualizar con claridad y con detalle aquello que más nos preocupa, limita mucho su impacto, además visualizar es un ejercicio intelectual, que puede hacerse sin ningún impacto emocional, no se trata de vivir lo que va a pasar y angustiarte, es visualizarlo con detalle, es un ejercicio intelectual, no es emocional, es decir, se puede hacer sin preocuparse, sin preocupación, de hecho está demostrado que quienes son capaces de aceptar pensamientos o sensaciones desagradables sin ser alterados emocionalmente por ellas, por su presencia, son más resilientes emocionalmente, más fuertes emocionalmente que quienes intentan evitarlos a toda costa y que además no lo consiguen.

El miedo y la preocupación se reducen considerablemente cuando somos capaces de visualizar con claridad las situaciones que tanto tememos y así conseguimos desdramatizarlas y relativizarlas, conseguimos relativizar las que para nuestra angustiada mente podrían ser terribles consecuencias si llegaran a producirse, es decir, nuestra mente vive angustiada, se pone en lo peor, recordemos la frase de Mark Twain o la de Séneca que decía, son más las cosas que nos asustan que las que nos dañan, sufrimos más por la imaginación que por la realidad, entonces la mente se angustia, pero cuando somos capaces de visualizar con claridad, podemos desdramatizar y relativizar todas esas terribles consecuencias y ese es el efecto que tienen. Con éste ejercicio, cuando hacemos ésta visualización, nos estamos preparando para afrontar con serenidad y confianza los peores escenarios, los peores escenarios posibles, si nos visualizamos, vemos que no son tan dramáticos, que no son tan terribles y nos preparamos, sabemos que tenemos recursos, descubrimos que tenemos recursos para que incluso si pasa eso voy a poder afrontarlo con serenidad y con confianza, lo que además reduce mucho nuestra ansiedad por el futuro.

En terminología estoica sería algo así como: “espera lo mejor, prepárate para lo peor y acepta lo que venga”, me encanta ésta frase: ” espera lo mejor, prepárate para lo peor y acepta lo que venga”, muy estoico. 

Además de la visualización negativa, que es una de las herramientas que desde luego utilizan y yo utilizo también con los jugadores porque como les digo es muy eficaz. De repente te pones en una situación, “imagínate que tal, imagínate que fallo, imáginate que nos meten un gol porque yo me resbalo y entonces, vamos a imaginarlo, ¿qué pasa?, y pum, nos meten un gol, ya está, ¿qué vas a hacer en la siguiente jugada?, ¿vas a pedir la bola otra vez?, ¿vas a levantar la mirada?, ¿vas a levantar los hombros?, ¿qué vas a hacer? y de repente descubres que tienes recursos para afrontar esa situación y que no es tran dramática y entonces tu ansiedad se reduce y te sientes más preparado directamente. Entonces es una herramienta poderosa y muy sencilla de utilizar. Además de la visualización negativa, vamos a revisar otras dos herramientas estoicas que nos van a servir para cambiar la perspectiva sobre nuestros problemas, de forma que podamos reducir nuestras turbulencias mentales y emocionales.

Recordar que estar en modo saboteador es como mirar un cuadro con la nariz pegada al lienzo, imagínate que yo me pongo así, es que no veo nada, no se aprecia nada, es una perspectiva muy limitada de la realidad, desde la que vemos muy poco y que aumenta mucho nuestra preocupación.

¿Qué necesitamos? Alejarnos del cuadro, distanciarnos mentalmente del problema y darnos cuenta de que no es tan terrible, de que podemos vivir con eso y de que seremos capaces de encontrar soluciones y respuestas que nos permitan seguir adelante con nuestras vidas sin perder para nada la serenidad. Entonces esa técnica del distanciamiento, por ejemplo, imagina, piensa en algún gran problema que tuviste en tu adolescencia, cuando eras joven, cuando eras muy jovencito, no sé, para entender de que estamos hablando, igual cuando te dejó tu primera novia, cuando te dejó una novia o cuando te echaron de aquel que equipo que estabas emocionado de jugar en ese equipo, pero te dieron la baja o cuando suspendiste aquel examen que te parecía super importante y todo aquello, en aquellos momentos, posiblemente pensabas que todo aquello era una tragedia, yo tengo hijas, adolescentes y están todo el día, parece que todo lo que les pasa es terrible, todo es dramático, todo es una tragedia y la pregunta que se hacen los estoicos es: ¿cuánto te preocupan ahora todos aquellos problemas que tuviste?, pues posiblemente poco, incluso lo recuerdas incluso con una sonrisa, como decía Séneca: “el tiempo cura lo que la razón no puede”, pero precisamente para eso estaban otra vez ahí los estoicos, para reconocer que la razón puede acelerar el proceso y reducir el tiempo del sufrimiento, recordar esto, recuperar la serenidad que es una de las claves esenciales de los estoicos, ¿cómo podemos reducir el sufrimiento?, ¿cuánto tiempo debe durar tu sufrimiento?, reconocíamos que sufrir es inevitable, que sufrimos, de acuerdo, es la forma que tiene nuestro cuerpo de informarnos de que estamos pensando mal, para eso sirve biológicamente el sufrimiento, para demostrarte que tu sistema de creencias es absolutamente ineficiente, entonces decíamos, sufrir sí, pero la pregunta era entonces ¿cuánto tiempo debe durar tu sufrimiento, ¿tienes tú algo que ver con eso?, ¿tienes alguna responsabilidad en tu sufrimiento?, ¿no?, ¿puedes hacer algo para acortar el proceso? o ¿es sólo cuestión de que pase el tiempo?.

Los estoicos utilizaban el distanciamiento como una estrategia para reducir la preocupación, el miedo y por lo tanto el sufrimiento. Hablábamos del sufrimiento y hay que diferenciarlo del dolor. Quizá hayas escuchado ésta frase de que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. La vida a veces pega unos madrazos potentes que duelen hasta físicamente, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional y tiene sentido ésta frase en tanto en cuanto consideramos que el dolor es físico y el sufrimiento es emocional, lo que quiere decir que surge de interpretaciones erróneas que hacemos y las llamo erróneas porque son las que nos generan las emociones irracionales que nos hacen sufrir. En realidad las emociones vienen y van, vienen y van por nuestro cuerpo, no las podemos evitar ni tampoco elegir, podemos sentirlas, aprender de ellas, etc, pero recordar que la primera intuición irracional, la primera interpretación que es una intuición, pasa algo, pum!!, me viene una intuición viene del elefante. Pero cuando esa intuición la dotamos de conciencia, cuando la pasamos por la razón y el jinete que está dormido las fortalece y encima les da argumentos, esas emociones ya se transforman en sentimientos, ya son más densos y con mayor impacto y si les damos el tiempo suficiente, se consolidan en estados de ánimo y ahí ya tenemos un problema. Muchas veces lo puedes ver con estos jugadores que a veces no juegan, son suplentes, no van convocados durante un tiempo largo y de repente dos, tres meses después les ves absolutamente resignados, entregados, rendidos, éste es el fenómeno. Primero es la emoción, luego esa emoción ya le voy dando “no vas a jugar nunca, no cuentan contigo, siempre sin convocar, te tiene manía, pone a cualquiera, pom, pom, pom!”, ya te crea te un sentimiento de decepción, de tristeza, de abatimiento y si a eso le das un poquito de tiempo y no tienes conciencia, tu estado de ánimo ya es de abandono, de resignación, de entrega, de desánimo total y ahora sal de ahí.

Más adelante concretaremos una de las emociones que nos hacen sufrir y las propuestas estoicas para reducir su impacto en nosotros.

Tener en cuenta que no estamos hablando de huir de los problemas, esto es muy importante, no estamos hablando de huir de los problemas, al contrario, buscamos alejarnos emocionalmente de ellos para encontrar nuevas perspectivas que nos faciliten resolverlos mejor, eso es lo que queremos hacer, entonces la primera técnica estoica para hacer esto, la llaman el distanciamiento cognitivo.

EL DISTANCIAMIENTO COGNITIVO.

Nos hemos referido a éste concepto varias veces sin nombrarlo y significa que cuando cambias la forma en la que interpretas las cosas que te pasan, cambia el impacto emocional que tienen sobre ti. Cuando cambias la forma de ver las cosas, las cosas cambian, eso ya lo hemos dicho muchas veces.

Ya sabes que tú no eres tus saboteadores así es que no te identifiques con ellos, cumple con tu función y tu responsabilidad de jinete, despierta, ponte erguido y mira a lo lejos, distánciate de tus pensamientos automáticos, de hacerle caso al elefante y podrás evaluarlo todo con más objetividad, con más claridad y con mayor serenidad.

Para conseguir éste distanciamiento, utilizaban dos técnicas: expandir el tiempo y mirar a través de los ojos de otro. Las dos tenían el mismo objetivo, separarte de tus pensamientos para poder observarlos con detenimiento, buscando en ambos casos el mismo resultado, pasar de reaccionar emocionalmente e inconscientemente, a responder adecuadamente.

Entonces respecto a expandir el tiempo, según Marco Aurelio, podemos reducir el impacto de cualquier agravio del destino, de cualquier cosa, si visualizamos en nuestra mente la enormidad del universo y el tiempo infinito observando la transitoriedad de todas las cosas, incluyendo nuestra propia vida.

Una forma muy sencilla de aplicar ésta perspectiva que yo suelo utilizar habitualmente es preguntándonos si dentro de 10 años nos seguirá preocupando tanto el problema con el que estamos lidiando ahora y que nos parece tan terrible. Es preguntarte, ¿dentro de cinco años, esto será importante?, o dentro de un año, ¿esto será importante?. Si dentro de un año todavía es importante aumentas a cinco y dentro de cinco, ¿esto será importante?. Si todavía crees que puede tener tal, súbelo a 10, ¿dentro de 10 años esto será importante?, probablemente con un porcentaje altísimo la respuesta será que no, lo cual alivia tu preocupación de forma inmediata, pero si el problema nos siguiera preocupando o impactando en 10 años, debemos extendernos más allá. ¿Importará dentro de 50 años? y ¿dentro de 100?, igual no es para tanto. Esa es una forma, yo la aplico y el 90% de mis preocupaciones se disuelven casi de inmediato.

La preocupación se queda en otro punto, ya no me invade, ya no me inunda, ya me permite verlo con otra serenidad y de repente veo otras posibilidades que cuando estaba angustiado era incapaz de ver.

Respecto a ver los problema a través de los ojos de otros, se refiere a que las opiniones que tenemos cuando algo le ocurre a los demás suelen ser más objetivas que cuando nos ocurren a nosotros las mismas cosas. Los estoicos afirmaban que el verdadero sabio ve lo que le ocurre a él con la misma distancia que si le ocurriera a su vecino, pero no hacemos eso, Epícteto esto lo expresaba muy bien y decía “cuando el esclavo del vecino rompe una tasa pensamos que son cosas que pasan, por tanto cuando te ocurre a tí, debes reaccionar de la misma manera”, bueno transfiere ahora ésta idea a asuntos mayores, si se muere el hijo o la esposa de otra persona, dirías  que es lo que nos toca vivir como humanos, son cosas que pasan, pero si te ocurre a ti te desconsuelas, y te dices “pobre de mí”, deberíamos recordar en estos casos ¿cómo nos sentimos cuando escuchamos estos sucesos en otros?, pero una vez más, la teoría es fácil es más fácil de entender que de hacer, pero esforzarnos por intentar ver lo que nos ocurre a través de los ojos de un tercero, nuevamente reducirá su impacto. Con frecuencia damos recomendaciones racionales y estupendas ante los problemas de los demás, pero somos incapaces de aplicarnos nuestras propias recomendaciones al enfrentar los mismos problemas.

MIRAR A TRAVÉS DE LOS OJOS DE UN TERCERO.

Así es que mirar nuestros problemas desde los ojos de un tercero ayuda mucho otra vez a coger perspectiva, a coger distancia, a ver otras posibilidades y también puedes utilizar para esto, intentar ver tu situación a través de los ojos de alguien que admiras mucho. Imagina que eres entrenador y admiras mucho a Osorio o a Bielsa o a Guardiola o a Simeone, yo que sé, a cualquiera, te puedes preguntar, ¿qué pensaría él?, ¿cómo respondería en ésta situación?, ¿qué me recomendaría en éste caso?, ¿qué me aconsejaría?, ¿cómo actuaría ésta persona?, quizá no logres comportarte de manera ideal, pero te ayudará al menos para descubrir y para entender que existe una perspectiva diferente y lo que estamos buscando con éstas técnicas es buscar perspectivas diferentes, porque el que yo no vea solución, no quiere decir que no exista una solución, tendemos a pensar que si yo no veo la solución, no hay solución, para nada!, tu no la vez porque estás con la nariz pegada al cuadro, pero en el momento que coges distancia y que coges perspectiva, que te serenas y que te calmas, aparecen otras posibilidades, entonces éstas técnicas de extender el tiempo o mirar a través de los ojos de otro son muy sencillas de aplicar y te sirven precisamente para eso.

LA VISTA DESDE ARRIBA.

Otra técnica que usaban los estoicos es la vista desde arriba, una vez más buscamos lo mismo. Al alejarnos mentalmente de nuestros problemas, podemos enfocarlos mejor y lograr una mejor perspectiva de su dimensión, te alejas y de repente ya lo ves en su dimensión correcta, el miedo además activa la visión túnel, que concentra nuestra atención en aquello que tenemos o que nos preocupa y nubla todo el contexto, por eso se llama visión túnel, no veo nada más y para contrarestar ésta pérdida de claridad, los estocios hacían referencia a la práctica de mirar desde arriba. Para ello les propongo una visualización muy sencilla que voy a compartir con ustedes y que puedes hacer cualquier noche desde el balcón de tu casa. Es así: “Aquí estoy en mi balcón mirando al cielo y encarnado en un ser humano, es decir, en un miembro de una especie, la humanidad, que tiene 7,400 millones de componentes, la humanidad a su vez, es una especie entre los 10 millones de especies de seres vivos que habitan en un planeta llamado tierra, que da vueltas en torno a una estrella, el sol y se desplaza a enorme velocidad además de estar girando sobre sí misma. Ésta estrella que es el sol tiene todo un sistema planetario y está a su vez viajando por la galaxia. Dicha galaxia, la vía láctea, la componen medio billón de estrellas, cada una

de las cuales tiene su propio sistema planetario y además la vía láctea junto a su medio billón de estrellas está moviéndose por el universo a una enorme velocidad junto con otras muchas galaxias. El cálculo actual es que existen siete mil millones de galaxias conformando el universo conocido y cada una de ellas con cientos de miles de millones de estrellas y todo ello está moviéndose y lleva así, según la ciencia, 15 mil millones de años. Hay astrofísicos que plantean que éste universo, sólo es uno más de los millones de universos que forman el multiverso y puede que haya millones de multiversos configurando omniversos y apuestan a que puede haber miles de millones de omniversos y todo lo que hay afuera está en continuo movimiento con sus ritmos perfectos y con sus ciclos impecables.

Ahora le damos a la moviola, ahí está esa inmensidad colosal y dentro de esa inmensidad siete mil millones de galaxias, entre ellas la vía láctea, dentro de la vía láctea medio billón de estrellas, entre el medio billón de estrellas está el sol y en relación con él su sistema planetario que incluye la tierra. En la tierra hay 10 millones de especies y entre ellas está la humanidad y entre los 7,400 millones de humanos estoy yo, encarnado en uno de ellos.

Ahora, después de éste viaje intergaláctico e inter universal y desde mi balcón, me atrevo a decir, esto debería cambiar, el mundo tendría que ser diferente, no merezco que me pase esto, ésta situación es injusta, intenta decirlo sin reírte. ¿A caso la vida infinita y eterna de la que todos formamos parte no merece que confiemos en ella?, ¿no vale pensar por analogía que si todo en ésta creación inabarcable y colosal está en su sitio perfecto, tú y todas las circunstancias que rodean tu vida también lo está?, respira, está todo bien, todo es perfecto, aunque a tu angustiada mente le parezca que no. Elevarnos mentalmente y observar los problemas desde la altura, nos da más perspectiva, utilizar con frecuencia ésta mirada desde la altura, alejándonos imaginariamente de nuestros problemas y de las cosas que nos preocupan, es sorprendentemente efectivo y esto no significa que nuestros problemas sean irrelevantes, tan solo que a veces, nos quedamos tan atrapados en nuestras interpretaciones de lo que sucede, con la nariz tan pegada al cuadro que perdemos de vista el contexto. Los estoicos nos recordaban que el cambio es la única constante, que todo fluye y hacían frecuente mención a la analogía de que no podemos bañarnos dos veces en el mismo río al cambiar éste constantemente. Reflexionar sobre el cambio constante y nuestro ínfimo papel en la creación es muy liberador, nos ayuda a poner nuestros problemas en perspectiva y evita tanto que nuestros éxitos se nos suban a la cabeza como que nuestros fracasos nos hundan.

No debemos por tanto perder la serenidad por eventos sin importancia y nada tiene tanta importancia al ser comparado con la inmensidad del espacio y del tiempo. La visualización negativa, expandir el tiempo, ver los problemas a través del otro o la vista desde arriba son técnicas sencillas y eficaces que podemos aplicar para reconectar con la valentía, con nuestra auténtica naturaleza, reduciendo el poder del miedo sobre nosotros hasta recuperar la serenidad que nos permita ver con más claridad, decidir con sabiduría y actuar con virtud. Son técnicas que les recomiendo aplicar, son muy fáciles, recordar: visualización negativa, expandir el tiempo “importará esto dentro de un año, dentro de cinco años o dentro de 10”, ver los problemas a través de otro o de la persona que admiras o la vista desde arriba, muy sencillas, muy fáciles, acostúmbrate a utilizarlas, yo las utilizo, son útiles, son eficaces, es entrenamiento como todo y poco a poco vas desdramatizando, vas relativizando, vas calmándote, vas serenándote y desde ahí ves las cosas con más claridad, ves más opciones, decides con más sabiduría, tienes el control sobre tu vida, te haces protagonista.

LA ANSIEDAD.

Incluyamos algunas otras emociones incómodas y como las regulaban los estoicos, las he recogido del libro “Invicto” que les recomendé donde están perfectamente detalladas, éstas y algunas más, por ejemplo la ansiedad que es una que en el deporte, en el fútbol está muy presente y forma parte de la familia del miedo, de hecho se deriva del miedo, su parte positiva como el miedo es que te ayuda a estar más alerta y a prevenir riesgos, pero cuando se desborda, la ansiedad ya juega en tu contra, te bloquea y te genera sufrimiento. Séneca lo expresó muy claramente, decía: “se daña más de lo necesario quien se daña antes de lo necesario”. En el fútbol es normal sentir ansiedad antes de un partido o de una competición importante porque te ayuda a estar activado y hacer lo necesario para prepararte lo mejor posible, estar puesto que se dice, pero si ya estás haciendo todo lo que debes la ansiedad no sólo no suma, sino que resta y Séneca lo decía otra vez “al sufrir con anticipación no sólo sufrimos dos veces sino que arruinamos el hoy por miedo al mañana” y básicamente sentimos ansiedad por dos motivos: una por el futuro que ya lo hemos hablado cuando hemos estado hablando del miedo, de los saboteadores, etc., y otra también sufrimos ansiedad curiosamente por las opiniones de los demás, nos generan mucha ansiedad, imagínate en el fútbol. Claro, en la prehistoria la opinión de los integrantes de la tribu era muy importante, de hecho nos jugábamos la vida si por un error o una crítica éramos expulsados del grupo, te quedabas solo y eso era una muerte segura, pero ahora nos genera ansiedad la opinión de personas que ya no sólo que nuestra vida no dependa para nada de lo que ellos piensen, es que ni siquiera las conocemos y aún así, nos genera una ansiedad increíble que nos hace mucho daño, tú tienes un comentario, no se, las redes sociales por ejemplo el efecto que tienen no, de repente tienes 100 comentarios todos favorables, tienes uno negativo que te dice “eres un capullo, un imbécil y un vende espejitos” y te quedas enganchado a ese, y dices “¿por qué me ha dicho eso éste?, pero si yo soy buena gente, pero qué haces, necesitas la aprobación y el reconocimiento de todo el mundo desesperadamente y ni siquiera le conoces, no sabes quien es, ni siquiera está hablando de ti, está hablando de él, de su forma de interpretar las cosas, pero ¡pang!, ahí te enganchas y sufres y te genera ansiedad, ¡increíble!.

En el fútbol por ejemplo los jugadores principalmente, también los entrenadores, sienten ansiedad, ¿por qué?, porque se preocupan por su imagen y por su reputación, algo que está fuera de su control, no sólo quieren jugar bien y ganar, que por supuesto ya sabes que tampoco está bajo su control, sino que también buscan el aplauso, el reconocimiento y la aprobación del público y de la crítica y si te dicen que no, ¡mienten!, porque son seres humanos estándar y todos lo necesitamos, es un tema ancestral bien ansiedad, la necesidad de la aprobación, el reconocimiento, formar parte de la manada, de la tribu, que te acepten, que te quieran, es cuestión instintiva, casi de vida o muerte, lleva millones de años metido en nuestros genes, pero Séneca a gente del fútbol nos haría ésta valiosa recomendación: “Sé tu propio espectador, busca tu propio aplauso”, es buenísima ésta, me encanta, ”sé tu propio espectador, busca tu propio aplauso” y curiosamente, cuando un deportista ignora conscientemente el aplauso del público, lo tendrá con más facilidad, pues va a eliminar la ansiedad y va concentrar toda su energía y atención en el juego que es lo único que puede controlar, la aceptación de todo lo externo y que está fuera de nuestro círculo de influencia, aceptarlo, no pelearme con las cosas que pasan, nos da poder, porque nos libera de la ansiedad y del miedo y nos permite enfocar toda la atención y esfuerzo en nuestras propias acciones, respuestas y comportamientos, ¡qué paradójico no!, en el momento que dejas de buscarlo, aparece, no es casualidad, sencillamente te enfocas en lo que depende de ti, toda tu energía, toda tu atención y estás mucho más cerca, expandes tu círculo de influencia.

LA IRA.

También hay algunas unas reflexiones sobre la ira, que también es una emoción que es temible y muy dañina. Tardamos día en limpiar nuestro organismo cuando tenemos un ataque de ira y mientras que la ansiedad aparece por el miedo a un cierto evento, la ira surge porque ha ocurrido algo que no queremos y frecuentemente está ocasionado por otra persona y la ira nos nubla vista y el resultado puede ser tremendo. A diferencia de la rabia, solemos decir que yo tengo rabia, pero la ira me tiene a mí, no tengo el control y Séneca una vez más que era muy sabio aconsejaba que la mejor acción correctiva frente a la ira es la postergación de la respuesta, su primer asalto es duro, pero se debilitará con la espera y su recomendación básicamente respecto a la ira, para los que tenemos, somos muy vehementes, muy apasionados y de repente ¡pum!, saltamos rápido, su recomendación era elevar nuestro nivel de tolerancia a éstas pequeñas circunstancias que nos provocan esos ataques de ira, que son cosas pequeñas muchas veces, de lo contrario nos pasaremos la vida reaccionando a los actos de otros y perderíamos la serenidad.

Recordar, como ya sabemos, era un valor estratégico para Marco Aurelio y compañía. Los estoicos eran muy críticos con las personas que son muy “ofendiditos”, con la piel muy fina, muy sensible, son las personas que parece que todo les molesta y viven en permanente estado de queja y de enfado. Los estoicos eran muy críticos con ésta gente, estaban siempre alterados, enfadados y dicen “no tío, no, estás perdiendo lo más importante, cualquiera te puede provocar, saltas a la primera, cálmate!” y otra estrategia que utilizaban para calmar la mente y rebajar la ira es cambiar primero tu cuerpo. Mira si eran sabios que lo que la ciencia ha demostrado hace pocos años que es la conexión, la conexión de la psicología con la fisiología ya se sabía que las cosas que piensan impactan en el cuerpo, era muy obvio, muy evidente, pero ellos sabían que también funciona al revés, que cambiando tu fisiología impactas en tu psicología y entonces Séneca ¿qué recomendaba?, relaja los músculos de la cara, camina despacio, respira con calma y pronto tu estado mental interno reflejará tu estado físico externo, ¡¿no dirás que no eran sabios?, hace 2,300 años.

Una última técnica que utilizaban para postergar la ira, también muy buena en mi opinión, era evaluar las intenciones de los causantes de nuestra ira y comprender que la causa principal la mayoría de las veces es el despiste o la incompetencia. Entender que sus actos son casi siempre accidentes y no mal intencionados. Aceptar que, así como tú, no te levantas por la mañana con el propósito de hacer daño a nadie ni joder la vida a nadie, tampoco los demás lo hacen contido, nadie te quiere hacer daño, todos intentamos satisfacer nuestras legítimas necesidades y a veces lo hacemos con tanta inconciencia y con tanta torpeza que alguien puede sentirse dañado. Cuando lo miras así, automáticamente tu vida se rebaja y simplemente dedicarte un tiempo a pensarlo es suficiente para que tu vida rebaje, para que el fuego se apague.

Nos recordaban también que el comportamiento de los demás como ya sabemos está fuera de tu ámbito de control y ante una ofensa de cualquiera, la mejor respuesta y en esto eran muy buenos también ante los insultos, la mejor ofensa es la indiferencia, para ellos actuar mal era el único mal y no debemos permitirnos caer en la provocación. Una vez más, éste desapego estoico que parece que pasa, que es indiferente no refleja debilidad ni indiferencia tampoco, es una estrategia para mantener la serenidad y la claridad mental actuando siempre de forma racional. No respondas como te atacan, responde como quieres ser. Decía Séneca: “no importa la ofensa que nos hagan, sino como la recibimos”, ¡es difícil eh!. Estamos hablando que estamos iracundos, pero esto va de eso, va de autoconocimiento, si tienes problemas con la ira, pues aquí tienes tres recursos que igual te pueden ayudar. Si sabes que te cuesta, que tienes arranques de ira que te hacen daño, que haces un destrozo que luego te cuesta un montón arreglar, que no estás orgulloso de tus reacciones, bueno, aquí tienes posibilidades, no hace falta tomarse pastillas.

LA VERGÜENZA.

También otra emoción que yo creo que es muy dañina es la vergüenza, la vergüenza. Yo la sufrí mucho, incluso como jugador y durante mucho tiempo también, incluso ahora no. En la época de nuestros primeros antepasados, de la prehistoria estamos hablando el altruísmo y el respeto a las normas de la tribu, elevaban nuestro status en el grupo, mientras que el egoísmo y la indiferencia lo reducían y las posibilidades de supervivencia y de descendencia que responden a los dos instintos básicos, sobrevivencia y reproducción, las posibilidades de supervivencia y de descendencia, dependían en gran medida de nuestro status y de ahí que nuestro cerebro sea muy sensible a variaciones en nuestra jerarquía o reconocimiento o aprobación social. La vergüenza es una emoción que nos hacía acatar las normas sociales limitando las acciones egoístas que podrían perjudicar al grupo y perjudicando por tanto nuestro status, pues claro, el riesgo una vez ¿cuál era?, pues que te expulsen de la tribu, si te expulsan de la tribu y te condenan a la soledad, estás condenado a una muerte segura, entonces la vergüenza te protegía. Si has hecho algo que no deberías, la vergüenza genera culpa o remordimiento para que no repitas, no vaya ser que te expulsen de la manada, tiene sentido, tenía su función la vergüenza hace un millón de años, pero al día de hay en demasiadas ocasiones la vergüenza es imaginaria. Sentimos vergüenza si estamos gordos, si tenemos algún defecto físico, si cometemos un error, si estamos sin  trabajo o si somos pobres, ser distinto en algún sentido produce vergüenza porque inconscientemente sentimos que estamos violando algunas de las convenciones de la tribu y que podemos ser expulsados del grupo otra vez y otra vez condenados a la soledad y a una muerte segura. Ese es el tremendo impacto de la vergüenza, una emoción que ya no cumple ni ne lejos su función inicial, que no está adaptada a los tiempos que vivimos y que también es una pandemia universal y también en el fútbol. Los jugadores que tienen vergüenza de hacerlo mal, de fallar, de que dirán, de no me van a querer, no ve man a aceptar, posiblemente sea una de las emociones más limitantes y está muy conectada con el miedo también. Marco Aurelio nos decía: “el éxito y el fracaso, el dolor y el placer, la riqueza y la pobreza, todas éstas cosas ocurren a personas buenas y malas y por lo tanto no tienen nobleza, ni vergüenza”. Los estoicos mostraban desprecio por la uniformidad y por las personas que se dejaban arrastrar por las convenciones sociales y nos recordaban que tu valía se mide únicamente por tus acciones, por lo tanto, la única emoción de vergüenza debería ser provocada por no actuar de forma virtuosa.

EL REMORDIMIENTO.

También hay otra emoción dañina que es el remordimiento. Brevemente, así como la ansiedad se origina por preocupaciones futuras, el remordimiento suele venir por recordar hechos pasados, su recomendación, la de los estoicos para evitarlo es sencilla, es traer las lecciones de tus errores y vuelve al presente, no revises tus acciones una y otra vez, céntrate en el presente y en actuar correctamente en el único momento que posees, ahora. Séneca tenía una frase que me encanta sobre el remordimiento “no tropieses con algo que está detrás de ti”, es buenísima, ¡claro!, perdona tus fallos y aprende de ellos, eres humano, para ello nos aconsejaban reflexionar sobre nuestras acciones a diario, precisamente para revisar ¿qué hemos hecho bien? y dónde debemos mejorar, incluso nos decían, de escribirlas y añadir más sufrimiento o castigo a éste ejercicio no lo va a hacer más efectivo y de hecho así surgió el “Libro de las Meditaciones” de Marco Aurelio, era un diario personal que no estaba destinado a publicarse, pero que se convirtió en uno de los libros de mayor éxito en la historia.

LA TRISTEZA.

La tristeza es una respuesta automática que no podemos evitar, eso está claro, como ninguna emoción, pero que podemos aprender a domesticar, a dominar, a controlar, a regular. “Nunca te diré que no sientas pena ante una pérdida, pero más de lo necesario es sólo vanidad”: Séneca.

Antiguamente no había psiquiatras, ni psicólogos, ni tampoco farmacéuticas, ni pastillas, ni ansiolíticos, ni demás drogas que habitualmente utilizamos para anesteciarnos de la vida. La filosofía era el único remedio para afrontar la tristeza profunda, por ejemplo, ante una pérdida irreparable. En las cartas de consolación de Séneca que escribió unas cartas preciosas, lo filósofos proponían además de consuelo y ánimo, ejercicios y argumentos persuasivos para reducir el dolor ante cualquier tipo de pérdida, esas eran las pastillas hace 2 mil años, filosofía. ¿Qué hacían?, lo primero que hacían era, nos hacían reflexionar sobre la utilidad del sufrimiento, entendían que el duelo inicial, el dolor inicial es normal, pero que a partir de un determinado momento nos daña más nuestro propio lamento que la pérdida sufrida, decía Séneca: “deja que tus lágrimas fluyan, pero deja también que cesen”.

Segundo, intentaban cambiar nuestra perspectiva, poniendo más énfasis en lo que tuvimos y pensando menos en lo que perdimos. Puedes sentirte agradecido porque esa relación existió en lugar de triste porque terminó. ¿Cuál es verdad de las dos?, ¿agradecido porque existió? o ¿triste porque terminó?, las dos son verdad. ¿Cuál eliges?, en automático, triste porque terminó. Cuando le pongo conciencia quizá pueda trabajar para sentirme agradecido porque esa relación existió y desde ahí transformo esa emoción, recojo su mensaje, conecto con serenidad, con armonía y desde ahí puedo hacer cosas, incluso para honrar y para agradecer a esa persona todo lo que aportó en mi vida.

A nivel general, los estoicos recomendaban ver todo lo que llega a nuestra vida como un préstamo que puede ser reclamado en cualquier momento, sin nuestro permiso y sin previo aviso. Esa interpretación, podría ayudarnos a apreciar más lo que tenemos y a sufrir menos cuando lo perdemos o de alguna forma podemos tener el dolor, pero podemos tener el consuelo de haberlo disfrutado, de haberlo apreciado, de haberlo valorado y de haberlo agradecido y tercero, nos preguntaban si la persona por la que sufrimos ¿desearía vernos así por mucho tiempo? y si la respuesta es no, la mejor manera de honrar su recuerdo sería cesando nuestro sufrimiento, que no es útil ni para esa persona, ni para nosotros y una vez más Séneca que era un fenómeno y un experto en esto, decía: “nadie se alegra menos de tu tristeza que la persona a la que se la ofreces” o bien no quiere que sufras o bien no sabe que lo haces, así es que tu emoción no cumple ninguna función, tus lágrimas no ayudan a nadie y ya no tiene sentido prolongar lo inútil.

Bueno pues éstas emociones y la forma de gestionarlas de los estoicos con tanta limpieza, con tanta inteligencia, utilizando la razón, sin pastillas, simplemente utilizando los recursos que ya tenemos me parece valioso, es volver a lo básico, a lo esencial, a las cosas que podemos hacer no?.

Con esto, simplemente para cerrar, les propongo hacer un ”top ten”, que en resumen las que en mi opinión podrían ser las 10 claves del liderazgo estoico para la vida y para el deporte y con una una breve fábula también para cerrar.

Diez claves del liderazgo estoico en el deporte:

1. La primera: Se crece en la adversidad. “Las cosas más difíciles de soportar, son las más dulces de recordar”: Séneca. “La naturaleza nos prepara para soportar todo lo que nos ocurre”: Marco Aurelio. El líder estoico acepta la realidad y mantiene la calma y ¿sabes por qué?, porque confía en la vida y no se pelea con ella, entiende que todo lo que sucede tiene un porqué y un para qué, que tiene un sentido profundo y que todo lo que pasa, pasa para algo. Nada es casualidad, aunque su significado muchas veces trascienda las limitadísimas posibilidades de nuestra mente egoica, que sirve para muchas cosas, que es una herramienta extraordinaria en el día a día, pero desde luego, no sirve para ver, para comprender y para vivir la vida. Aceptar lo que pasa que para nada significa rendirse o resignarse a una situación injusta o desfavorable, para nada, porque un estoico querrá cambiarla, pero sabe que no será eficaz si lo intenta desde el miedo, desde la ira, la culpa, la queja o el lamento o la reacción inconsciente, sino que necesita hacerlo desde la aceptación del aquí y ahora, sin agregarle la negatividad y la existencia a lo que está haciendo, sin pelearse y juzgar a la vida, sólo así se puede alcanzar la serenidad y la claridad mental que necesita para decidir con sabiduría y elegir su respuesta de forma consciente, en lugar de reaccionar automática e irracionalmente.

Imagínate que vas en tu coche un día y te metes en el lodo y se te queda el coche atascado ahí, evidentemente no te vas a quedar enganchado ahí y tu intención es salir del barro y volver a funcionar, pero lo que no te ayuda en nada es empezar a llamarte de todo: “siempre me pasa a mí, soy un inútil, ¡qué injusto!, ¡no me lo merezco! … ¿qué haces?, ¿qué estás haciendo?, ¿en qué te ayuda todo esto?, en que te ayuda no aceptar, ¡ya está tío!, estás ahí ¡tranquilo !, ¡céntrate!, sereno, ¡tranquilo y busca y empieza a pensar!, ¿cómo puedo salir de aquí?, ¿qué voy a hacer?, ¿qué necesito?, ¡no!, no le añadas la reactividad, la negatividad, la queja, la protesta, el lamento, eso no ayuda para nada!, entonces yo creo que esa es una de las primeras claves. Se crece en la adversidad, se centra, está sereno, mantiene la calma.

2.Segunda: Es cien por cien protagonista de su vida. “Tú tienes el poder sobre tu mente, no sobre los acontecimientos externos, entiende esto y encontrarás tu fuerza”: Marco Aurelio. El estoico huye del victimismo como de la peste y se hace cien por cien responsable de sus pensamientos, juicios e interpretaciones sobre lo que está pasando, también de la adecuada gestión de sus emociones, así como de la transformación de sus estados de ánimo. Nadie es responsable de su estado de ánimo y por supuesto de sus decisiones, acciones y comportamientos. Sabe bien que todo lo demás está fuera de su círculo de influencia y enfoca su energía en las cosas que dependen de él. Preocuparse por cosas que no están bajo su control, sólo genera ansiedad, frustración y un sufrimiento innecesario que te aleja de alcanzar tus objetivos y conquistar tus sueños.

3.Tres: Mantiene la serenidad. “Cuanto más cerca esté un hombre de una mente calmada, más cerca estará de su fuerza”: Marco Aurelio. Es difícil actuar de forma racional si estás poseído por el deseo, por el miedo, por la ira, por la envidia, por el remordimiento, por la culpa, la tristeza, un líder estoico ha aprendido a utilizar la razón para calmar su mente. Para regular esas emociones tan intensas que ellos llamaban pasiones y darles una interpretación más adecuada. Que algo te haga sentir bien no significa que sea bueno para tí o que algo te de miedo no significa que debas huir de ello. Recuerda que el objetivo es actuar correctamente, hacerlo con virtud, siguiendo tus principios y valores, no tus emociones. Los estoicos sabían que actuar con virtud nos aporta serenidad, no hay tranquilidad sin buena conciencia, lo recordaba Séneca, pero también sabían que necesitamos una mente serena para poder actuar con virtud, es un círculo virtuoso. No podemos tener como objetivo evitar todos los problemas de la vida, eso no es posible, pero sí actuar correctamente y mantener la paz mental a pesar de su existencia.

4.Cuatro. Transforma los problemas en oportunidades. “No esperes que los acontecimientos sucedan como deseas, desea que ocurran como son y tu vida transcurrirá sin problemas”: Epicteto. Un estoico no sólo acepta lo que pasa, sino que es capaz de apreciarlo hasta transformar las adversidades en oportunidades, tiene su mente entrenada para encontrar utilidad en todo lo que pasa, sabe que no puede cambiar lo ocurrido, pero sí como lo percibe, es como un alquimista, como un mago, capaz de convertir los obstáculos en objetos valiosos, lo aprovecha todo, en general nos falta perspectiva y objetividad para juzgar las cosas que nos pasan. Lo que nos parece bueno a corto plazo, podría perjudicarnos en el futuro y al revés. Quizá sea ese precisamente el significado de madurar, dejar de sufrir porque la vida no cumple las expectativas de nuestra insaciable mente y empezar a fluir con la vida y sus circunstancias. La pérdida o el final de algo es muchas veces necesario para que llegue a tu vida algo mejor, pero nos apegamos, nos cuesta mucho soltar, por eso sufrimos tanto. Insisto en que no se trata de resignarse, sino de evitar desperdiciar tiempo y energía inútilmente. Haz lo mejor que puedas con lo que tengas, en lugar de lamentarte por lo que te ha tocado o por lo que crees que te falta y cito de nuevo la frase de Erich Fromm: “Si no eres feliz con todo lo que tienes, tampoco lo serás con todo lo que te falta”. Acepta tu realidad y céntrate en lo que puedes controlar. En vez de intentar cambiar el mundo, pon el foco en cambiarte a ti primero y paradójicamente es la mejor estrategia para crear después un impacto positivo en tu vida, en la de tus equipos y en tu entorno. Epicteto tenía una forma muy curiosa de verlo que me gusta mucho, para él todos somos actores en ésta obra que es la vida y nos recuerda que nos va tocar interpretar diferentes papeles a lo largo de la vida y que un buen actor no se lamenta por el papel que le ha tocado, al contrario, a veces son todo un desafío que pone a prueba sus capacidades o le inspira a mejorarlas, pero no se queja, simplemente se dedica a interpretarlos de la mejor manera posible, me encanta ésta metáfora, es muy buena. Una vez más necesitamos cambiar la inevitable y clásica pregunta de ¿por qué a mí?, que te lleva directamente al victimismo y al sufrimiento y sustituirla por éstas dos preguntas: ¿y por qué no a mí?, ¿por qué te sientes tan especial como para pensar que a ti no te van a pasar cosas?, ¿por qué no a ti?, y por ésta otra, ¿cómo voy a sacar rendimiento de esto?, eso pensaría un estoico, acepta la vida. Séneca decía de hecho: ”El destino guía a quien lo acepta y arrastra a quien lo rechaza” y para explicar esto, recurrían a la analogía del perro atado a una carreta, que estaba guiada por animales mucho más fuertes que él, por lo que el perro tenía dos únicas opciones, una, caminar junto al carro y aprovechar la longitud de la cuerda para ir explorando todo el terreno a su paso y disfrutando en lo posible del camino. Dos, resistirse al avance del carro clavando sus patas en el suelo. En ambos casos llegará al mismo sitio, pero la experiencia del viaje será muy distinta. En nuestras manos está tomar esa decisión.

5.Cinco. Tiene un propósito y es disciplinado. “Cuando un hombre no sabe hacia donde navega, ningún viento le es favorable”: Séneca. Un estoico aspira, actúa inspirado por su propósito, por un ¡para qué!, que le aporta dirección y sentido y lo hace con valentía y determinación. Más acciones y menos palabras, dice lo necesario, pero no habla más de la cuenta, elimina todo lo superfluo y se queda con lo esencial, sabe que su tiempo es su bien más preciado y su objetivo no es hacer más cosas, sino hacer lo importante y por eso lo utiliza para avanzar en todo aquello que le acerca a transformarse en su mejor versión. Ya que sea de deportista, de entrenador, de padre, de lo que sea. “Ninguna propensión humana es tan poderosa que no pueda ser vencida por la disciplina”: Séneca. Éste propósito, así como sus metas y objetivos, le aportan la fuerza de voluntad y el autocontrol que va a necesitar para llevar a cabo aquello que se propone, evitando caer en la tentación y en el desánimo. Es disciplinado para hacer lo correcto y sobreponerse a los obstáculos porque sabe que con frecuencia, afrontar aquellos desafíos que tenemos es la única manera de desarrollar las cualidades que queremos.

6.Seis. Lidera con el ejemplo. “Cuando estés en un banquete, no prediques sobre ¿cómo se debe

comer?. Come como se debe”: Epicteto. No pierdas el tiempo debatiendo ¿cómo debería ser un hombre bueno?, se uno”: Maro Aurelio. Lidera con el ejemplo. Porque sabe que la transformación personal es una puerta que sólo se abre desde dentro, no puedes obligar a nadie a cambiar si no lo desea o no está disponible para ti en éste momento. Lo que sí puedes hacer es inspirarle con tu ejemplo, con tus acciones, para que esa persona o ese equipo decida hacer lo que necesita hacer hasta transformarse en quien podría llegar a ser. Tus acciones serán tu mensaje y quienes lo entiendan te seguirán.

7.Siete. Es humilde, pero no es sumiso. “Lo que no es bueno para la colmena, no es bueno para la abeja”: Marco Aurelio. Lo que no es bueno para el equipo, no es bueno para ti como jugador. Lo que no es bueno para el Club, no es bueno para el equipo. Lo que no es bueno para mi comunidad o para mi afición, no es bueno para el Club y así sucesivamente. Como ya hemos dicho, una de las dos claves para actuar con virtud, además de utilizar la razón, es hacerlo con conciencia social. Los estoicos sentían una gran responsabilidad social y todo lo que hacían querían que fuera en beneficio de su comunidad. El líder estoico es realmente humilde, pero quizá no como lo interpretamos habitualmente en el sentido de modesto, sencillo, obediente, discretito, sumiso, no. Es humilde en el sentido de que está al servicio del equipo y es una persona capaz de pensar antes en los demás, que en sí mismo, mucho nivel, hace falta mucho coraje y mucha confianza para poder hacer eso.  Él sabe que no está para satisfacer los caprichos o los deseos de sus colaboradores o de sus jugadores, sino para atender sus legítimas necesidades, haciendo lo correcto, actuando con virtud. Un estoico siempre tiene en mente la pregunta, ¿qué necesita mi equipo de mí?, esa es la pregunta.

8.Ocho. Cuida las relaciones. Recordar la frase de Marco Aurelio: “Libre de pasiones, pero llenos de afectos”. Como ya hemos comentado en varias ocasiones, evita las reacciones excesivas, fruto de emociones descontroladas, imagínate las relaciones, enfados explosivos, irritabilidad crónica, impaciencia, celos enfermizos, envidias que tanto afectan a las relaciones y las sustituyen por amabilidad, ternura y gratitud. También utilizan la visualización negativa en sus relaciones “imagina que vas a perder lo que más quieres, para apreciar, valorar, agradecer y disfrutar intensamente de las relaciones y de la compañía de las personas que más quieren y que les importan”.

9.Nueve. Disfruta de una vida feliz y con sentido. “La calidad de tu vida depende de la calidad de tu pensamiento”: Marco Aurelio. Un estoico sabe que la felicidad no está relacionada con los acontecimientos externos que sucedieron en nuestra vida, que la felicidad no está fuera de nosotros, sino que consiste en aprender a desarrollar nuestra capacidad para reinterpretar con sabiduría las cosas que nos pasan en la vida. La felicidad no es una emoción y desde luego no tiene nada que ver con el placer evanescente que en demasiadas ocasiones nos esclaviza. La felicidad es el estado natural del ser, nacemos con ella y la vamos perdiendo por el camino enredados por una mente compulsiva y descontrolada que ha tomado las riendas de nuestra vida a la espera de que despierte el jinete.

La felicidad es una conquista diaria que nos lleva de vuelta a casa y que sucede cuando conseguimos estar emocionalmente cómodos en situaciones incómodas para desde ahí poder responder con consciencia, actuar con virtud, todo un desafío. Decía Séneca “eres desafortunado porque no has sufrido adversidad, haz pasado por la vida sin oponentes y nadie sabrá de qué eres capaz, ni siquiera tú”. Los estoicos saben bien que no es posible disfrutar de una buena vida, una vida feliz y con sentido sin sufrir infortunios ni adversidades, sino que precisamente afrontar con serenidad, confianza, coraje y disciplina esos desafíos que la vida nos propone es lo que nos ayudará a descubrir y a conectar con todos nuestros recursos para impulsarnos a crecer y a ser mejores hasta atrevernos a brillar para alumbrar a los demás.

10.Diez. Actúa con virtud. Claro, tenía que ser la décima, lo que sucede es lo que es, no es ni bueno ni malo, es indiferente y lo único valioso es actuar con virtud. Esto último lo hacemos en forma de telegrama. Piensa con claridad y actúa de manera racional. Sabe qué está bajo su control y que no y se centra en lo que puede cambiar. Es honesto, pero no es ingenuo; demuestra confianza, pero no es arrogante; hace todo lo posible por ganar, pero sabe perder; dice lo necesario, sin hablar más de la cuenta; es asertivo, pero no es agresivo; muestra coraje, sin ser temerario; tiene deseos, pero no se deja controlar por ellos; es tenaz, pero no es terco; es sensible, pero se mantiene sereno; es disciplinado, pero no es rígido; valora la compañía de los demás, pero también es feliz en soledad; sabe disfrutar los placeres de la vida, pero no se deja esclavizar por ellos; sabe que la mente al igual que el cuerpo, necesita desafíos para ser más fuerte; cuida las relaciones, pero no deja que interfieran en sus decisiones; no busca la adversidad, pero la enfrenta con serenidad.

Terminamos con una pequeñísima, una corta fábula de Hércules, el Dios griego, supongo que han oído hablar de él. Ésta fábula la utilizaban mucho los estoicos y cuenta la leyenda que se encontraba un día Hércules en un cruce de caminos, meditando sobre que camino tomar en su vida, cuando se le aparecieron dos Diosas, por una parte Kakia, le prometió el camino fácil, lleno de lujos y placeres, sin peligro ni esfuerzos y viviendo del trabajo ajeno y después se le acercó Areté, otra Diosa, que le explicó que el camino que ella le proponía era largo y difícil, lleno de peligros y desafíos para poder probar su coraje y sabiduría, librando batallas con determinación y disciplina. Sólo de ésta forma podría conseguir la felicidad verdadera de conseguir desarrollar todo su potencial natural. Hércules eligiió el camino difícil, abordando sin descanso sus famosas 12 pruebas. Aprendió y mejoró con cada obstáculo y al morir, Zeus el gran Dios, quedó tan impresionado con ejemplo que lo elevó a categoría de Dios. Los estoicos creían que la de Hércules fue una buena vida, es mejor enfrentar desafíos en persecución de algo que merezca la pena, que una vida fácil, cómoda y placentera que debilitará tu cuerpo, tu mente y tu espíritu. Demasiadas veces confundimos placer con felicidad, pero ésta está más ligada a liberación personal y se debe trabajar. La decisión de Hércules es la misma que tenemos que tomar cada uno de nosotros, debemos decidir ¿quién queremos ser? y si estamos dispuestos a pagar el precio que exige mejorar para conseguirlo. La pregunta es, ¿quieres una vida fácil o una vida con propósito?.

¿Qué estrategias se pueden poner en práctica para controlar la emociones?

Las emociones no se pueden controlar, las emociones se pueden regular de alguna forma. Primero darte cuenta, ¿cuál es la mejor manera de darte cuenta de que estás invadido o estás inundado por emociones irracionales que te están haciendo sufrir?, es muy sencillo, es por tu cuerpo, o sea, cuando estás sufriendo tu cuerpo te está informando de que estás pensando muy mal, de que estás interpretando lo que está pasando a través de unas creencias, tu sistema de creencias, cada quien tiene el suyo, pero que en éste caso son ineficaces, o sea, no te están ayudando, son creencias limitantes para ti, esa es la primera, darte cuenta. Solamente con eso ya das un paso gigante. Es como separarte de tu pensamiento, es como ponerte en un lugar de observador y decir: “¿qué estás pensando tío?, pero ¿en qué andas?, es como si tu cuerpo te dijera, ”¿pero qué cojones estás pensando, mira cómo estoy, mira cómo me tienes tío, despierta al jinete, se más consciente, date cuenta, busca otra interpretación, ¿qué es lo que no estás viendo?, ¿con qué te estás peleando?, ¿qué no estás aceptando?, ¿cuál es el reto aquí para nosotros?, ¿para qué nos está pasando esto?, ¿a qué nos está desafiando la vida en éste momento?, ¿quién necesito ser ahora?, ¿en quién necesito convertirme?, éstas son las preguntas que podemos hacer para transformar, no la emoción, transformar la interpretación, porque cuando cambio la interpretación, automáticamente cambia mi emoción y voy a saber que ésta interpretación es valiosa cuando me siento en paz, me siento en armonía y aprendo a estar emocionalmente cómodo en una situación objetivamente incómoda. Ese es el desafío, entonces, ¿cómo empiezo a hacerlo?, primero observándome, observándome, cogiendo un poco de distancia. Hemos hablado de cuatro estrategias, precisamente cuatro técnicas para coger distancia, hablábamos de la visualización negativa, de la vista desde arriba, de mirar desde los ojos de otra persona, de la persona a la que admiras, bueno hemos hablado de cuatro, pero esas son estrategias, ¿cómo puedo separarme?, estrategias para distanciarte, yo estoy diciendo ¡“obsérvate”!  ¿y cómo lo sabes?, pues tu cuerpo lo sabe, cuando estás sufriendo tu cuerpo te informa, “estás pensando muy mal”, necesitamos interpretando de otra manera, lleno de conciencia, despierta al jinete, ¿qué no estás viendo?, les he dicho unas ocho o diez preguntas, que te puedes hacer y que te van a reconectar otras posibilidades. Es como alejarte y de repente lo ves desde otros sitios esa situación y cuando la ves desde otros sitios, aparecen otras posibilidades. Yo creo que el trabajo, yo me quedaría con “obsérvate”, “sepárate” y “toma conciencia” de que estás pensando. Escucha tu cuerpo, ¿qué estás pensando? y a partir de ahí a buscar.

¿Resumen la resiliencia todos estos principios estoicos o aplica más para atacar el miedo a la realidad negativa?

Estos principios estoicos son mucho más que para el miedo, el miedo es una emoción irracional, pero fíjate la tristeza el impacto que tiene, la vergüenza, la ansiedad, el remordimiento, el deseo, la tentación, ellos tienen para todo, en realidad tienen un arsenal estoico para afrontar todas éstas emociones irracionales que son las que afectan y las que nos hacen perder la serenidad que es su objetivo estratégico, mantener la serenidad. El miedo, obviamente, es una emoción irracional y posiblemente la más limitante que sufrimos y en el fútbol tiene mucho impacto, obviamente, pero hay muchas más y entonces está la serenidad y actuar con virtud y actuar con virtud implica, actuar con sabiduría, con justicia, recordar la colmena y la abeja, actuar con disciplina que tiene que ver con moderación y con autocontrol y actuar con coraje que tiene que ver pues eso, actuar a pesar del miedo, independientemente de las consecuencias.

Yo creo que ésta es una filosofía de vida, no es una técnica, no es un recurso, es una forma de ser y de estar en la vida, es una forma que de alguna manera responde a la pregunta de ¿cómo vivir una buena vida?, entendiendo que en la vida pasan cosas, cosas que no le van a gustar a tu mente y aún así van a seguir pasando y lo que no vale es que cuando todo me va bien soy feliz, cuando todo va como mi mente quiere que vaya soy feliz y cuando las cosas no son como yo quiero que vayan estoy triste, estoy angustiado, estoy deprimido. ¡Que No!, eso no es una buena vida, ¿estaremos de acuerdo en eso o no?, yo no tengo nada que ver en esto, no tengo ninguna responsabilidad, es el destino, es Dios, es no se qué, pero ¿qué es esto?, ¿y tú qué? ¿y tú dónde estás?, ellos decían: “no tío, yo soy protagonista de mi vida, cien por cien” y creo que lo he dicho en la segunda de las claves estoicas. Cien por cien, yo asumo mi responsabilidad, ¿sobre qué?, sobre como estoy interpretando, sobre como me estoy sintiendo y sobre ¿qué estoy haciendo?, “ostia tío”. Si asumes eso, eres la bomba, la bomba, o sea, te conviertes en el Rafa Nadal de la vida, ¡no se cómo llamarlo, pero algo así!. Entonces yo creo que es mucho más que: “oye es una técnica, el estoicismo es una técnica para afrontar el miedo, ¡qué va!, eso es un recurso, ¡uno más!, ¡tienen muchos! y muchas cosas, pero no me quedaría con las técnicas, sino con la filosofía de vida que me parece más profundo, más potente, más transformador y más poderoso.

Rafael Santandreu, es un psicólogo cognitivo, es actualmente uno de los psicólogos más famosos en España, él lo dice expresamente:  ”la psicología cognitiva y la filosofía estoica es lo mismo”. Ya está, más claro no es!, lo dice él, pues ya está, pues si lo dice él estamos en el buen camino iba a decir.

Ahora, ¿con qué se trabaja?, ¡con las cosas que te pasan!, cuando te venga la mala ostia con tu mujer o cuando tu hija no hace lo que tiene que hacer y ¡ahí, trabaja ahí! y luego ya llegará poco a poco, llegará el día en que te toque tirar el quinto penalti y vayas más tranquilo que un ocho y la pegues ahí con “paradiña”, bueno pues igual llegará, pero ¡vamos a pagar el precio!, ¿oh no?, ¡¿sí no?!.

CLAVES DEL LIDERAZGO ESTOICO PARA TIEMPOS TURBULENTOS. PARTE II.

PARTE II.

Nota: Si deseas ver el video mientras lees la transcripción exacta del mismo, éste se encuentra al final de éste escrito.

Hemos hablado de la importancia que le daban los estoicos a mantener nuestra mente serena, tanto para sufrir menos emocionalmente, como para poder ver con claridad, decidir con sabiduría y actuar con virtud que es el objetivo de todo esto, actuar con virtud y mantener la serenidad, éste era el desafío de los estoicos.

Resulta bastante difícil actuar con virtud cuando estás poseído por la ira, por la angustia, por el odio o por la tristeza, el miedo o el deseo compulsivo. Desde ahí es difícil actuar con virtud, la virtud estoica. Decíamos también que el gran enemigo de nuestra mente serena, decíamos ayer, no son las cosas que nos pasan, sino las emociones irracionales que nos embargan y se apoderan de nuestra mente cuando en nuestra vida pasan cosas que a nuestra mente no le gusta que pasen, pero pasan igualmente.

A éstas emociones los estoicos las llamaban pasiones y en griego le llamaban pathe. El estado mental, libre de ese tipo de pasiones irracionales lo llamaban “apatheia” y en castellano se traduce como apatía. Que lo entendemos hoy en día como indolencia, pasotismo, como falta de entusiamo, pero que para nada significaba lo mismo para los estoicos. Lo que ellos buscaban con éste estado mental de apatía era reducir el gran impacto negativo que éstas emociones descontroladas tienen en la calidad de nuestras relaciones y sustituirlas por el afecto, la amabilidad y la gratitud. En éste sentido pensar en nuestras relaciones, cuando nuestro estado de ánimo está dominado por la irritabilidad permanente o estás todo el rato muy impaciente o estás enfadado o tienes muchos celos o envidias o estás muy nervioso, bueno pues estaremos de acuerdo en que éste tipo de emociones no favorece que tengamos relaciones de calidad.

Marco Aurelio una vez más, rompiendo ese tópico de que los estoicos eran fríos y distantes, hablaba de la necesidad de transformarnos en personas libres de pasiones, emociones irracionales, pero llenas de afectos, para generar relaciones de alta calidad, relaciones amables, poderosas, con buenas conversaciones. Por lo tanto, los estoicos no nos proponen para nada suprimir las emociones, sería absurdo, porque eso saben que es imposible, ni tampoco reprimirlas o hacer como si no estuvieran, que es una tendencia natural que tenemos a veces, hacer como que no siento, claro que sientes, las emociones no se pueden evitar, ni se pueden reprimir, ni tampoco se pueden elegir. Lo que ellos nos plantean es que no las evitemos, pero que aprendamos a explorarlas con tranquilidad, a observarlas para descubrir cuál es el mensaje que tienen para entregarnos, porque debemos tener claro que la mente es la que piensa, la que interpreta, pero ¿sabes quién siente?, ¿quién siente las emociones?:  es el cuerpo, quien siente las emociones que se derivan de esos pensamientos es el cuerpo. Es decir, los pensamientos son en el lenguaje de la mente y las emociones son el lenguaje del cuerpo, entonces podríamos decir que las emociones son la forma que tiene nuestro cuerpo de informarnos sobre cómo estamos interpretando lo que está pasando en nuestra vida. Es como un mensajero, nuestro cuerpo es un mensajero, el mensajero tiene la información que nos la quiere transmitir, la tiene en forma de emociones y cuando está sufriendo, cuando sientes emociones incómodas, tu cuerpo te está diciendo alto y claro que estás pensando muy mal, que no estás interpretando con sabiduría lo que te está pasando, pero tú prefieres mirar hacia otro lado y seguir haciéndote la víctima, pobre de mí, con lo buena persona que yo soy, que injusto, no me lo merezco y así seguimos sufriendo y en mi opinión es que somos adictos al sufrimiento, hablamos mucho de la felicidad, pero no estamos dispuestos a pagar el precio que exige ser feliz, preferimos la queja, el lamento, el victimismo, la excusa y la justificación y lo hacemos de forma inconsciente, no me estoy culpando que yo soy el primero, no soy ejemplo de nada, pero sí sería bueno empezar a despertar, a darnos cuenta de que es así como funcionamos.

AQUÍ NO HAY CULPABLES, SÓLO RESPONSABLES.

Una pregunta, ¿quién de ustedes se hace responsable de su propio sufrimiento?, cuando estás sufriendo una situación, ¿quién se hace cargo y dice, soy yo!, es cosa mía!, ¿quién hace eso?, casi nadie hace eso en realidad, siempre buscamos fuera a alguien o a algo a quien echar la culpa de nuestro sufrimiento y seguir anclados en la queja y en ese victimismo patológico que tanto daño nos hace, nadie dice “soy yo, soy yo el que está interpretando mal ésta situación, soy yo el que no está viendo, el que se está peleando con la vida, el que no está viendo esto con sabiduría, no, siempre pensamos que es la vida la que está mal, la que es injuta o es mi mujer o son mis hijos o es el tiempo o es el entrenador o es el gobierno, alguien tiene que ser culpable de como me siento yo, yo no me hago responsable de mi sufrimiento y así nos va.

¿Sabes cuando yo siento que cuando estoy trabajando con un jugador, con alguien, con una persona siento que el trabajo va ir como un tiro, cuando de repente va evolucionar, va a crecer y se va a transformar, cuando percibo que ya se hace cargo, que ya no echa la culpa a nadie, cuando no está jugando y está mal no echa la culpa al entrenador, no echa la culpa a la crítica, al público, a la prensa, al club, asume “soy yo el que se siente así, soy yo el que necesita transformar mi interpretación, mi estado de ánimo, mi emoción y desde ahí responder adecuadamente, soy yo el que está viendo esto como un problema en lugar de como un regalo o como un desafío de la vida o como un reto o como una oportunidad para crecer, el momento que un jugador asume eso y se hace cargo, es ahí cuando empieza el espectáculo.

Si tú pudieras elegir entre sufrir o ser feliz, ¿qué eligirías?, ¿qué pregunta tan estúpida no?, estás pensando pues obvio ser feliz, entonces ¿por qué sufrimos tanto?, pues obviamente porque el sufrimiento no es una elección, si eligiría, eligiría ser feliz, luego si elijo ser feliz, pero estoy sufriendo entonces lo que significa es que el sufrimiento como no es una elección es una reacción, es una reacción automática, mecánica e inconsciente de nuestra mente que es egoica, insaciable y está permanentemente insatisfecha (adaptación hedónica) y que se pelea con la vida cuando la vida no responde a sus expectativas, a sus deseos o a sus caprichos y entonces juzga la vida, se compara con otros, culpa a los demás y sufre por supuesto y ésta es la consecuencia natural de una mente dormida, descontrolada y poseída de emociones irracionales, desde ahí es muy difícil actuar con virtud, desde ahí es muy difícil aspirar a tener una buena vida, una vida feliz y con sentido y es ahí precisamente donde los estoicos ponían el foco, en utilizar la razón para evitar el secuestro emocional que nos provoca esa interpretación automática de las cosas que pasan que es la que genera nuestro sufrimiento, entonces podríamos decir, ¿tienes derecho a sufrir?, claro!, claro que sí, eso es inevitable, el sufrimiento tiene una función biológica además, que es demostrarte la ineficiencia de tu sistema de creencias, es hacerte sentir que ese sistema de creencias que utilizas para interpretar la realidad es ineficiente, que piensas muy mal y que esa forma de pensar es la que te está obstaculizando en tu capacidad de vivir en plenitud, para eso sirve el sufrimiento, entonces la pregunta no es ¿sufrimiento sí o no?, sufrimiento sí, está claro, eso es inevitable. Es inevitable en el nivel de conciencia que estamos la inmensa mayoría de la humanidad, hay personas y maestros que ya han conseguido trascender esto, pero la mayoría estamos en ésta pelea, entonces si el sufrimiento es inevitable, la pregunta es ¿cuánto tiempo vas a sufrir?, ¿cuánto tiempo necesitas sufrir para comenzar a cuestionarte tus creencias de segunda mano?, que sí son tuyas, pero no las has elegido, vienen de muy lejos, vienen de tu entorno, de experiencias vividas, de tu familia, de tu educación, de la religión, de muchas cosas y con ellas has ido tirando, pero son de segunda mano y son las responsables de tu sufrimiento, ¿cuánto tiempo necesitas para tomar las riendas de tu mente e reinterpretar con sabiduría esa situción puntual que te causó tanto dolor o que te está causando tanto dolor, porque cuando nos responsabilizamos de lo que experimentamos, es decir, cuando elegimos, cuando somos capaces de elegir nuestra interpretación de lo que está pasando sin pelearnos y sin juzgar la vida recuperamos el control y el entusiasmo para volver a crearla. En el momento en que tú te haces responsable de lo que está pasando, de la interpretación, empiezas a volver a crearla, vuelves a crearla instante a instante, como lo hacen los niños, que son los grandes maestros en el arte de vivir. Entonces no hay emociones buena o malas, todas son necesarias, porque todas tienen una información para aportarnos aunque algunas puedan ser más limitantes que otras o más incómodas que otras, por ejemplo cuando te ocurre algo y te sientes invadido por la ira o el miedo o la vergüenza o la envidia o la angustia o el odio o la resignación, tu ámbito de posibilidades de acción, las respuestas que puedes ofrecer a esa situación, de responder adecuadamente, se reduce considerablemente y si además reaccionas emocionalmente desde ahí, que es lo que solemos hacer, de forma automática e inconsciente la puedes complicar todavía mucho más, que es habitualmente lo que nos suele pasar. No sólo no respondemos racional o adecuadamente, sino que reaccionamos emocionalmente con lo cual pues causamos un destrozo todavía mayor.

¿Qué necesitamos?, lo que nos vendría muy bien es empezar a aprender a reconocer nuestras emociones, a identificarlas, a ponerles nombre, a comprenderlas y a expresarlas adecuadamente para así poder transformarlas y que nos sirvan para impulsarnos hacia adelante, no para bloquearnos que es lo que habitualmente hacen. Entonces recordar que muchos de ustedes que trabajan en el fútbol o que fuiste futbolista o que eres entrenador o que trabajas con futbolistas, claro, el cuerpo es la herramienta que utilizan los jugadores para competir, estamos todo el día trabajando la nutrición, el entrenamiento, el descanso, la fisioterapia, todo para que el cuerpo tenga la energía que necesita para poder competir y luego dejamos que gran parte de esa energía se nos vaya por la cabeza en forma de pensamientos inútiles, negativos, autodestructivos y que encima el cuerpo los somatice y se bloqueé, se agarrote mental y emocionalmente, es un desastre!. Entonces además de cuidarlo, de entrenarlo y de alimentarlo bien, también necesitamos aprender a escucharlo, a recoger el mensaje que éste cuerpo que hace de cartero tiene para entregarme, porque cuando ya me entrega el mensaje, ya escucho cómo está, ¡qué interpretación está haciendo! ¿por qué está sufriendo? y le ayudo a buscar una interpretación diferente, a ser más consciente, más sabio, que le va a conectar con armonía, con serenidad, con calma; en ese momento el cuerpo se descarga, se libera, ya vuela y podemos así mantenernos serenos y en plena forma.

EL MIEDO.

El miedo es quizá la emoción más primara y más básica del ser humano. Evolutiva y biológicamente el miedo nos ha mantenido vivos desde siempre, pero ahora millones de años después, en el mundo actual, la mayoría de nuestros miedos son exagerados, directamente absurdos y sin fundamento y el miedo ya no sólo no cumple con su función primitiva de protegernos, sino que por lo general tiene el efecto contrario, nos paraliza y nos impide mejorar y crecer, lo que significa que nos está poniendo en riesgo. Séneca ya nos advertía que son más las cosas que nos asustan que las que nos dañan. Sufrimos más por la imaginación que por la realidad y es cierto. Les cuento una historia personal para que observes el impacto donde una mente descontrolada que pierde la serenidad y que reacciona emocionalmente en lugar de responder a algo racionalmente. Yo tenía 23 años, jugaba en el Rayo Vallecano, acabábamos de descender esa temporada de primera a segunda división y necesitábamos ascender porque el club tenía muchos problemas económicos y estaba en riesgo de desaparición y la situación estaba muy complicada y en mi último caso además era el último año de contrato y no estaba jugando mucho, entonces la situación era delicada. De hecho el equipo iba mal y echaron al entrenador y con el nuevo entrenador, mis esperanzas de jugar aumentaron aunque seguía en el banquillo. Con el nuevo entrenador ganamos seis o siete partidos seguidos, no había forma de entrar ahí, no había lesiones ni sanciones hasta que finalmente a un compañero le sacaron la quinta amarilla y entonces el domingo siguiente parecía que era mi oportunidad, además el partido siguiente era en Eibar que es un pueblo que está cerca de mi casa, media hora en coche, entonces iba ir mi familia, mi novia y mis amigos. Entonces esa semana entrené muy bien, muy ilusionado, muy motivado, con muchas ganas y el jueves, en el partidito del jueves en el que se van viendo titulares y suplentes, el entrenador iba dando los petos y los va repartiendo. Yo estaba mirando de reojo, calentando, como que no miraba, pero estaba mirando esperando que me diera el peto y pasó por mi lado y me quedé sin peto, no me dio el peto. Al darme cuenta no iba a jugar de repente me entró una angustia y una congoja increíbles, me dieron hasta ganas de llorar y me quedé absolutamente bloqueado y tan paralizado que el míster me mandó a la ducha, me echó del entrenamiento, es la única vez que me han echado de un entrenamiento y fue aquel día. A pesar de todo entré en la convocatoria y viajé a Eibar. Estaba sentado en el banquillo cuando a los cinco minutos un compañero mira al banquillo y avisa que tiene unas molestias y el entrenador me dice que salga a calentar. Minuto cinco y entonces pensé que el destino estaba de mi parte, que realmente por fin iba a tener mi oportunidad y en el minuto 30 pues yo seguía calentando y minuto 45 pues seguía calentando, la verdad es que ya estaba bantante caliente, las cosas como son, seguí calentando en el descanso, esperando salir al inicio de la segunda parte, en el segundo tiempo, pero no fue así y bueno calenté durante la segunda mitad y cuando terminó el partido yo seguía en la banda calentando, calenté durante 100 minutos, posiblemente el calentamiento más largo de la historia del fútbol profesional, es un récord que tengo. Si estaba caliente por fuera no les cuento como estaba por dentro, me sentía impotente, me sentía traicionado, me sentía muy humillado, estaba tan mal que decidí en lugar de quedarme dos días, que tenía dos días de permiso ahí para quedarme en casa, no saludé a nadie, no me despedí de nadie, me monté en el autobús y quería estar solo y volví para Madrid y dediqué las cinco horas de viaje a inundar mi cabeza con pensamientos del ´si no juegas hoy, olvídate de jugar en todo el año, la verdad es que eres muy mal, no estás a la altura de éste equipo y por eso no juegas y además si no juegan en segunda, pues olvídate de jugar en primera y acabas contrato y llevas año y medio sin jugar, no te va a querer nadie, no vas a tener equipo, no vas a poder pagar la hipoteca, tu novia te va a dejar y vas a morir solo y abandonado. Éste tipo de cosas pensaba mi mente, también pensaba ´el entrenador te ha humillado, ni si quiera se ha disculpado, es que eres medio tonto, hay que ser más cabrón, es que eres demasiado bueno, pues todo esto, así estaba pensando esto sin parar durante cinco horas y así estuve también toda la semana siguiente, descansando poco, durmiendo mal, entrenando peor, con malas caras, malos gestos, malas actitudes, demostrando a todos lo enfadado que estaba, lo triste que estaba, me sentía desconectado, solitario y además estaba muy cansado porque no sabes lo agotador que es, la energía que te consume pensar mal y sufrir tanto y de forma tan innecesaria además.

El hecho es que el domingo siguiente ni siquiera fui citado, no entré en la lista y estuve más de dos meses sin convocar, pensando por supuesto que todo era un complot contra mí. Haciéndome la víctima de forma lamentable, culpando a todo y a todos y sin asumir ninguna responsabilidad ante aquella delicada situación. Pasé dos meses podríamos decir secuestrado por mi propia mente y con mis saboteadores de carceleros. Los saboteadores son, que supongo lo estás identificando ya, son todos esos pensamientos que te limitan, que te bloquean, te hacen pequeño, te impiden rendir y te alejan años luz del deportista o el profesional o la persona que podrías llegar a ser. Son el fruto de una mente compulsiva y totalmente descontrolada que te boicotea y te destroza por dentro. Podríamos decir que son los embajadores del miedo hablándote al oído.

Como decía antes, en la prehistoria, el miedo cumplía perfectamente su función, los peligros eran muy claros y estaban perfectamente definidos. Por ejemplo, imagínate hace doscientos mil años a uno de nuestros antepasados caminando por la selva y de repente veía moverse un matorral y anticipando la posibilidad de que detrás se escondiera un león, el miedo madres!!, desencadenaba una reacción inmediata en su organismo que hacía que la sangre fluyera a toda velocidad a los brazos, las piernas y el corazón y ese homo sapiens corría y se ponía a correr como Usain Bolt y posiblemente salvaba su vida.

Claro pero han pasado doscientos mil años, hemos avanzado mucho y nuestro mundo no tiene nada que ver con el de antes, pero hay una parte de nosotros, responsable de nuestro instinto básico de supervivencia que sigue funcionando exactamente igual que en la prehistoria, que no ha evolucionado nada y se pasa las 24 horas del día escaneando peligros reales o imaginarios. Así es que cuando nuestro cerebro, nuestro cerebro ahora está hecho un lío en realidad y confunde los peligros primitivos de vida o muerte, los que había en la prehistoria con el miedo al fracaso, al rechazo social, a no estar a la altura, a la derrota, a la opinión y a la crítica de los demás, cree que todo eso es peligro de vida o muerte también y actúa igual. Antiguamente cualquiera de éstas posibilidades, no ser aceptado por el grupo, no tener su aprobación o reconocimiento, la falta de status en la tribu, podría condenarte a ser expulsado de la tribu, a la soledad, lo que significaba una muerte segura, pero al día de hoy nada de esto es posible. Aunque tu mente reacciona emocionalmente exactamente igual que si te estuvieras jugando la vida y claro, en el complejo mundo moderno en el que vivimos tomar decisiones en base a nuestras emociones irracionales por ejemplo el miedo es una receta perfecta para el desastre.

Por ejemplo cuando tienes que hablar en público, si no estás ni acostumbrado pues igual te empiezan a sudar las manos, se te pone el corazón que se te sale del pecho y empieza a palpitar, se te seca la boca, te quedas sin saliva. ¿Por qué te quedas sin saliva?, porque tu cerebro bloquea tu aparato digestivo, es como si tu cerebro pensara, “a ver!, no te vas a poner a comer ahora cuando estamos a punto de morir!, céntrate en salvar tu vida, no necesitas el aparato digestivo, pam!, te lo corta!, ¡fíjate cómo reacciona!, él piensa que te estás jugando la vida, pero estás hablando en público, el reacciona igual, ve peligro, ve una amenaza y pum!, se pone en modo alerta o tienes que jugar un partido decisivo o tirar un penal en una tanda final o incluso algo tan sencillo como atreverte a intentar cosas nuevas y que no dominas en un entrenamiento, situaciones en las que para nada te estás jugando la vida, pero tu cerebro sigue pensando que reaccionando así te está protegiendo, cuando la verdad es que sólo te paraliza, te bloquea, te hace pequeño y te aleja años luz de tu mejor versión.

Esa parte tan primitiva de nuestro cerebro que toma las riendas cada vez que siente que estás en peligro no está para nada interesada en tu desarrollo personal, ni en tu mejora, ni en tu crecimiento y mucho menos en tu felicidad, todo eso le da igual, recuerda que tan solo pretende asegurar tú supervivencia, basada en una vida lo más cómoda y placentera posible, sin complicaciones y con gratificaciones inmediatas. Tu cerebro necesita vivir en un modo ahorro de energía, siempre lo más cómodo posible, sin gasto, porque cree que la va a necesitar para cuando aparezca el león y tenga que echar a correr, así es que cada vez que tu afrontas un desafío en tu vida o un reto que te exige mejorar, crecer, aprender y transformarte, él va estar ahí para interpretarlo como un riesgo innecesario, como una amenaza y actuará en consecuencia.

Cada vez que tu te planteas mejorar en algo, en cualquier cosa que no dominas, que necesitas aprender, por ejemplo en pegarle con la izquierda, tu cerebro piensa, ¿qué?, ¿cómo dices?, ¿mejorar?, ¿mejorar qué?, ¿tú sabes lo que significa mejorar pegarle con la izquierda?, ¿sabes todo lo que implica eso?. Para mejorar, te dice tu cerebro, necesitas poner muchísima atención en el asunto, cada golpeo con la izquierda requiere un nivel de atención porque no lo tienes integrado, no lo dominas entonces necesitamos aprender a hacer eso, esto es un gasto de energía descomunal, muchísimo gasto de energía, no me quiero ni imaginar, te dice tu cerebro, la cantidad de tiempo, de práctica y de entrenamiento que vamos a necesitar para que tú domines lo de la pierna izquierda esa que quieres. Además en el proceso la vas a cagar, vas a cometer errores, te vas a mostrar torpe, te vas a mostrar vulnerable, nos van a ver, vamos a pasar vegüenza, vamos a hacer el ridículo y todo eso tu cerebro lo identifica como dolor y no está diseñado para eso y entonces para que no lo hagas, para que no te expongas, para que no le gastes energía, ¿qué crees que va hacer tu cerebro?, te va inundar con un montón de pensamientos saboteadores, por eso mejorar es tan difícil, claro!, si mejorar fuera gratis o fuera fácil, todos mejoraríamos, pero no es así, estoy seguro que todos queremos mejorar, seguro que sí, pero no todos estamos dispuestos a pagar el precio del dolor y la incomodidad que supone cambiar nuestros hábitos, nuestras actitudes, nuestros comportamientos, nuestra forma de interpretar y de pensar y que nos ayuden a transformarnos y cada vez que tú le haces caso a tu saboteador y buscas una excusa, un culpable o una justificación para no hacer lo que sabes que necesitas hacer para mejorar y te rindes y te paras, incluso antes de intentarlo, tu saboteador celebra una fiesta en tu cabeza, otra vez se va a parar!, no lo va hacer!, quieto!, no va a crecer, él gana, tú pierdes.

LOS TRES TIPOS DE CEREBROS.

Es una pelea ésta que tenemos hoy en la cabeza y para comprender ésta batalla interna que tenemos aquí habría que recordar una realidad que habitualmente olvidamos y es que somos el resultado de millones de años de evolución que en éste momento se concretan en homo sapiens, ésta especie de la que formamos parte, pero estos son quinientos millones de años de evolución, con sus tres cerebros conectados, pero separados, tres en uno podríamos decir. Por una parte, hace quinientos millones de años sólo existía un cerebro que es el reptiliano, que es el responsable de los instintos y de las funciones más básicas, ¿cómo cuáles?, como respirar o como que el corazón palpite o que la sangre fluya o de comer y de que no te coman, punto!. Ese era el único interés de ese cerebro, supervivencia. Hace doscientos millones de años aparece el cerebro mamífero, también llamado sistema límbico que se encarga de las emociones más primarias y de desarrollar el instinto social que nos permite por ejemplo, pues cuidar y proteger a los hijos.

Hace 500 millones de años el reptiliano, hace 200 millones el límbico y hace un millón de años aproximadamente comienza a funcionar el cerebro racional o neocortex que representa la evolución más trascendente y que nos diferencia del resto del reino animal, nos da la capacidad de pensar, de planificar el futuro y de controlar nuestros impulsos.

Estos tres cerebros tienen características distintas y son independientes, procesan la realidad de forma diferente y tienen sus propios objetivos, por lo que sus intereses muchas veces compiten entre sí. En ésta competencia cuando compiten, ¿quién crees que pierde?, lo habitual es que pierda la razón, que fue la última en llegar y la que menos fuerza tiene.

LA ENCANTADORA Y DIDÁCTICA METÁFORA DEL JINETE Y EL ELEFANTE.

Hay un psicólogo americano que es Jonathan Haidt que hace 15 años escribió un libro muy interesante que se llamó ”Hipótesis de la Felicidad” y en el que de manera muy gráfica reflejaba ésta pelea que acontece en el interior de nuestro cerebro, ésta que estamos hablando y lo hacía a través de su famosa metáfora que igual y alguno la ha escuchado ya, del jinete y el elefante que les quiero compartir porque nos viene muy bien para explicar el tema del saboteador: “imagina que en nuestra cabeza tienes un enorme elefante montado por un pequeño jinete, imagina que lo tienes ahí en la cabeza. El elefante que es poderoso y ancestral, primario, representa la unión de los dos cerebros más primitivos, el reptiliano de 500 millones de años y el de 200 millones de años, el límbico, se juntan, forman el elefante y conforman nuestra parte más impulsiva, más emocional, más instintiva y más irracional; la prioridad del elefante ¿cuál es?: la supervivencia, no se preocupa por el futuro y prefiere la gratificación inmediata, es decir, prefiere comerse una dona ahora que la recompensa futura, estar en buena forma dentro de una semana, esto, prefiero la dona, busca el placer y huye de la incomodidad y del dolor, ese es el elefante. Por otra parte tenemos al jinete, ¿el jinete qué es?, la parte racional, el neocortex que hablábamos, es estratégico, es planificador, le encanta el largo plazo, analiza, evalúa la mejor opción, está pensando en el futuro, pero muchas veces, pretende, quiere hacer cosas que son demasiado rompedoras o distintas para el elefante y claro, el problema es que la relación de fuerzas entre el jinete y el elefante está muy descompensada, el elefante pesa seis toneladas y cuando hay conflicto de intereses con el jinete, impondrá su ley, no falla, es un animal de hábitos y no le gustan los cambios y menos con prisas, necesita su tiempo y muchas y buenas razones para plantearse hacer algo distinto de lo que viene haciendo. Tenemos al jinete y al elefante, vaya pelea más interesante y más descompensada. Entonces necesitamos entender que pase lo que pase en nuestra vida, pase lo que pase, lo primero que llega a nuestro cerebro de forma inmediata, como un rayo es la intuición, es algo absolutamente animal, visceral, por ejemplo, cuando te presentan a alguien por primera vez, que no has visto nunca, te lo presentan, en un segundo, te llega, como un rayo, tu primera intuición, hay peligro o no, me acerco o me alejo, me gusta o no me gusta y ésta intuición llega directamente del elefante, sin intermediarios, la intuición es del elefante, te llega. El jinete sería como el trueno, primero viene el relámpago y luego viene el trueno, entonces el jinete se ocupa después del razonamiento estratégico, le da forma a esa intuición y desgraciadamente en demasiadas ocasiones actúa como si estuviera dormido y lo único que hace es limitarse a buscar los argumentos necesarios para justificar la decisión que ya ha tomado el elefante, de alguna forma se convierte en su siervo y no cumple su función esencial. ¿Para qué está el jinete ahí arriba?, el jinete está para guiar al elefante, para eso está allá arriba. Lo que pasa es que cuando está dormido pues simplemente se limita a argumentar lo que el elefante elige pues se lo argumenta y el elefante manda y así vivimos, con el jinete dormido básicamente.

En la historia que les he compartido antes, la de los 100 minutos calentando, en realidad, no fue que el entrenador me tuviera 100 minutos calentando lo que desencadenó esas semanas de sufrimiento para mí, como nos recordaría el estoico Epicteto que nos diría “no son las cosas que pasan las que nos afectan, no son los 100 minutos, sino lo que nos decimos sobre lo que nos pasa”. Yo podría haber hecho otras interpretaciones sobre el mismo hecho y haber actuado diferente. A caso no podría haberme pegado una ducha fría, tranquilo, serenarme en la ducha, estar cinco, diez minutos, lo que necesite, rebajar toda esa emoción, toda esa angustia, toda esa rabia, rebajarlo en lo posible y decirle al entrenador ”míster, me quedo dos días, pero el lunes o el martes me gustaría hablar contigo para ver que es lo que tengo que mejorar, que no te está gustando, donde tengo que poner mi atención, en qué me tengo que ocupar para tener posibilidades de jugar”, no pedirle explicaciones para nada, pedirle un feedback para que yo me pueda ocupar en lugar de preocupar, podría haber hecho eso, pero no fui capaz, no supe hacerlo en aquel momento, ¿por qué no supe hacerlo?, porque me dejé arrastrar emocionalmente por mi primera intuición o percepción o interpretación y el miedo me inundó y la angustia y la tristeza y la rabia y la desesperación y la humillación, todo ese tipo de emociones y perdí la serenidad, lo que me llegó a tomar muy malas decisiones las semanas siguientes, que en realidad ni siquiera fueron decisiones, porque no las tomé conscientemente, fueron reacciones inconscientes de una mente secuestrada por emociones irracionales; entonces no fueron acciones elegidas lo que además empeoró aún más la situación.

Todos estos saboteadores, todos estos pensamientos negativos, inútiles y autodestructivos, son irracionales y provocan miedo, angustia y desconfianza, te desgastan un montón y te roban mucha energía y aunque después no se cumplan sus terribles predicciones, el daño ya está hecho. Recuerda que es tu cuerpo quien sufre las emociones, tu mente piensa, pero las sufre el cuerpo y si eres futbolista no te cuento lo que tu cuerpo y luego vete a jugar con eso. Vete a jugar que el verbo es jugar, no es trabajar al fútbol, es jugar al fútbol, vete con tu cuerpo bloqueado, agarrotado mental, física y emocionalmente y ahora vete, a que tu cuerpo vuele y que haga regates, es imposible!.

Como dijo Mark Twain: “en la vida he sufrido numerosas desgracias, la mayoría de las cuales jamás sucedieron”.

¿QUÉ ES LO QUE PROVOCA EL DESASTRE?

Una vez más, “tú tienes el poder sobre tu mente, no sobre los acontecimientos externos, entiende esto y encontrarás tu fuerza”, no te dejes secuestrar por tus emociones irracionales, por una mente incapaz que se deja secuestrar por la primera interpretación, por el elefante, necesitamos al jinete despierto. En aquel momento, en aquella situación mía de los 100 minutos, mi elefante arrasó con todo, podemos decir, no fui capaz ni de pensar con claridad, ni de regular mis emociones, ni por supuesto de responder adecuadamente. Marco Aurelio se sentiría muy decepcionado conmigo en aquella ocasión.

En todo caso, si esto te pasa sólo una vez o ya has tenido un día que has pensado mal, que has sentido mal y que has actuado mal, pues has tenido un mal día, no pasa nada, se resuelve rápido. Pero si es tu forma habitual de interpretar las situaciones que pasan en tu vida es siempre la misma o habitualmente la misma que te genera emociones y estados de ánimo parecidos y desde ahí actúas de forma similar, tus acciones se repiten y son parecidas siempre, debes saber que el sumatorio de tus acciones diarias, lo que haces cada día se transforma en tus hábitos y el sumatorio de tus hábitos es lo que decide tu carácter y tu carácter no es lo que crees o te dicen o te gustaría ser, tu carácter es lo que haces. Tu carácter es lo que haces y toda ésta secuencia: pensamiento, emoción, acción, hábitos, carácter que acaba con el destino que ni siquiera entramos ahí, toda ésta secuencia empieza, comienza con un pensamiento.

¿Qué crees?, ¿Qué fueron los 100 minutos calentando los causantes del desastre?, ¿los 100 minutos o un pensamiento, qué crees?, ¿qué fue?. Los 100 minutos fueron el detonador, pero fue mi interpretación la que causó el destrozo, la clave es disntinguir ¡de dónde viene ese pensamiento!, ¿del jinete dormido o del jinete despierto? ¿y cómo lo sabes?, ¿cómo podemos distinguir de dónde viene ese pensamiento?, por tu cuerpo, tu cuerpo te está informando. Si estás sufriendo tu cuerpo te está informando, te está diciendo que la interpretación es automática, mecánica y reactiva es del jinete dormido. Necesitamos al jinete despierto, activo, erguido, hablemos del elefante, joder!, porque desde arriba tiene más perspectiva y ve cosas que el animal no ve desde aquí abajo. Por ejemplo puede imaginar el futuro y encontrar un camino que les aporte a ambos dirección y sentido, puede conectar con un para qué inspirador que ayude a que el elefante tome mejores decisiones en el presente para poder alcanzar ese futuro deseado, porque muchas veces lo que parece, lo que puede aparentar resistencia del elefante para hacer algo, tan solo es falta de claridad del jinete.

LA CLAVE: TENER CLARO EL OBJETIVO.

Si el jinete vive dormido, como decíamos antes y no está comprometido con nada, si no tiene claro su objetivo, si no dispone de un propósito inspirador que le sirva de faro, si no tiene unos valores compartidos que hagan de brújula para avanzar en el camino, pues será el elefante quien se haga cargo de las operaciones y hará lo que le de la gana, aplicando la ley del mínimo esfuerzo, ahorrando energía, buscando el placer y la comodidad, como siempre.

No quiero hablar mal del elefante, no se trata de desacreditarle y de atacarle, para nada!, hay que darle las gracias al elefante por hacer su trabajo, por cuidarnos, por protegernos y por habernos traído hasta aquí, como especie quiero decir, pero el gran desafío ahora, no sólo de cada uno, sino también de toda la humanidad es despertar y fortalecer el jinete.

El gran desafío y el gran propósito de nuestra existencia es despertar, despertar a nuestro jinete y podemos hacerlo cuando nos atrevemos a declarar lo que realmente queremos ser y en quien deseamos y necesitamos transformarnos para merecer alcanzar nuestros objetivos y nuestros retos y es ese el propósito de donde surgen la motivación, la fuerza de voluntad y la disciplina que vamos a necesitar para hacer lo que debemos, sobretodo cuando llegue la pereza, la resistencia al cambio y la procrastinación, ese hábito tan negativo y tan propio del elefante que es dejar para mañana lo que sabes que debes hacer hoy. Necesitamos despertar al jinete. El jinete despierto es muy consciente de que la forma de influir y de guiar al elefante no es por imposición, ni confrontando con él por supuesto, son 500 millones de años de evolución contra uno, no hay nada que hacer, sino a través de la persuación, porque a éstas alturas ya debes saber que tú no eres tus saboteadores, tan solo son pensamientos automáticos, fruto de una mente compulsiva y descontrolada, pero tú no eres eso, tú no los has elegido y no te identifican. Tú no eres tus pensamientos, ni eres tus emociones, aunque el riesgo de creerte que eres lo que estás pensando es que puedes acabar transformándote en eso que te dices que eres. Si crees que eres muy malo, lo serás, si crees que no estás a la altura, no lo estarás, si crees que no te lo mereces, así será. Como decía Henry Ford, “tanto si crees que puedes, como si crees que no, en ambos casos tienes razón”, pero debes saber que tú eres mucho más que tus acojonados pensamientos, deja ya de ser esclavo de un elefante que te limita y se adueña de tu voluntad.

¿QUÉ ESTOY PENSANDO?

Tú eres la conciencia, tú eres el observador, tú eres el jinete despierto que puede convertirse en el creador de sus propios pensamientos y eso no es poca cosa, eso es la ostia!, porque como decía Marco Aureliio, “la calidad de tu vida, depende de la calidad de tu pensamiento”, no dice, “la calidad de tu vida depende de la calidad de las cosas que te pasan”, no, no dice eso, dice que “la calidad de tu vida, depende de la calidad de tu pensamiento”, claro que sí, de tu capacidad para interpretar con sabiduría las cosas que pasen en tu vida, de dejar de pelearte con la vida, de dejar de juzgarla, de cuando te pase algo ser capaz de serenarte y decir, a ver ¿qué necesito aprender de aquí?, ¿qué no estoy aceptando?, ¿a qué me está retando la vida?, ¿cuál es el desafío?, ¿qué quiero ser ahora?, ¿en quién necesito convertirme?, ¿para qué me está pasando esto?, esas preguntas te conectan, esas preguntas vienen de la conciencia, no vienen del jinete dormido, mucho menos del elefante, por supuesto, es el jinete despierto quien se plantea éstas cosas y eso te conecta con armonía, con serenidad, con calma y desde ahí ves con más claridad y desde ahí decides con más sabiduría y desde ahí actúas con virtud que es lo único valioso.

La calidad de tu vida depende de la calidad de tu pensamiento. Necesitamos aprender a pensar con sabiduría, aprender a pensar bien, yo a veces digo que esa es la parte esencial de mi trabajo, yo acompaño a las personas para ayudarles a interpretar las cosas con sabiduría, hago de espejo, hago de reflejo, yo no tengo las respuestas, pero creo mucho en que las personas son bellotas, que ya tienen todo lo que necesitan para ser su mejor versión y creo que es aprender a pensar bien.

¿QUÉ PASA CUANDO TE SIENTES BIEN?

Tengo la creencia, las personas que se sienten bien, rinden más, en cualquier ámbito de la vida y sentirse bien es aprender a interpretar con sabiduría las cosas que pasan en tu vida, sentirse bien es sentirse sereno, tranquilo, en armonía, independientemente de lo que pase en tu vida, quizá sería la mejor definición de felicidad, ¿qué es la felicidad?, sentirse cómodo en situaciones incómodas, aprender a estar cómodo en situaciones incómodas y eso ¿cómo se hace?, interpretando las cosas bien, interpretando con sabiduría las cosas que pasan en tu vida, deja de pelearte, deja de juzgarlo todo, deja de culpar a todo y a todos, asume tu responsabilidad, por éste motivo, vencer al miedo se convirtió en una de las grandes prioridades de los estoicos y el coraje, la capacidad de actuar a pesar del miedo en uno de sus cuatro grandes principios para actuar con virtud.

Los cuatro principios básicos que además también son la base de la filosofía de las virtudes cristianas son la sabiduría, el coraje, la justicia y la disciplina. Esos son los cuatro principios que guían el actuar con virtud de los estoicos. Entonces ¿qué hacemos con los saboteadores?, ¿qué hacemos con el elefante?, hemos identificado a los saboteadores, ¿qué hago con ellos?. Igual y como decíamos en la metáfora del jinete y el elefante, es necesario que ambos se sienten juntos y que conversen durante unos minutos en los que el jinete esté disponible para escuchar y comprender las legítimas necesidades del elefante, sin juzgarlas antes de poder persuadirle con sus argumentos, tiene poderosos argumentos el jinete, pero primero no tiene que que pelearse con el elefante, tiene que escucharle, tiene que comprenderle sin juzgarle. Así es que primero, necesitamos aprender a identificar, a observar y a escuchar a nuestros saboteadores. ¿Qué te dice el miedo?, teniendo muy claro que eso que te dicen no eres tú, recuerda que tú eres chispa divina, eterna, infinita e inmortal. Tú eres mucho más que tu yo físico, mental y emocional, dirigido por una mente compulsiva, angustiada y preocupada porque sabe que se va a morir, claro!, tu yo físico, mental y emocional tiene los días contados, antes o después, como un coche y al deshuesadero, pero tu no. Tú eres chispa divina, eterna, infinita e inmortal. Si no, responde a ésta pregunta, ¿tú qué crees que eres?, ¿un cuerpo con alma o un alma con cuerpo?

Tú eres una bellota a punto de brotar. No vamos a juzgar al saboteador, no es nuestro enemigo, no nos peleamos con él, no es nuestra tarea, tan solo necesitamos, antes de poder saltarlo y relucir su poder sobre nosotros, necesitamos que te des permiso para sentir, ¿cuál está siendo su impacto en tu vida?, cuando tu saboteador te está machacando en algo que quieres hacer, algo que necesitas, algo que no te estás atreviendo, que te está costando, un reto, un desafío con el que todavía no te atreves, ¿qué impacto está teniendo el saboteador en tu vida?. Quiero que tomes conciencia de ¿cómo estás con ese saboteador?. También puedes preguntarte ¿de qué te quiere proteger tu saboteador?, tiene una función ¿de qué te quiere proteger?, ¿qué le preocupa al elefante podemos preguntar?, ¿qué te está diciendo?, y ¿cómo te habla?. A veces nos hablan con mucha dureza los saboteadores. Si alguien por la calle nos hablara, como nos hablan nuestros saboteadores, igual y habría peleíta eh!?.

¿En qué te está limitando en tu vida tu saboteador?, ¿qué es lo peor de ésta situación?, ¿a qué no te estás atreviendo por culpa de ese saboteador?, ¿quién estás siendo cuando haces caso a tu saboteador?, ¿en quién te convierte tu saboteador?, ¿cuál es el coste del arrepentimiento que pagarás por no atreverte en el futuro?. “Ah! Si hubiera hecho, ah!, tenía que haber hecho, me tenía que haber atrevido”. Eso también es un costo, lo vas a pagar en su momento, ¿cuál es el costo?, y ¿cuál es el precio que estás pagando ahora por dejarle al mando de tus pensamientos, de tus emociones, de tus acciones, de tu vida. Es duro, no genera mucha energía esto, no, no lo hace, pero solamente el hecho de desvelar al saboteador, de escuchar al elefante, de reconocerlo, de verbalizarlo, de no pelearte con él, de dejarle su espacio, reduce ya de forma drástica su poder sobre ti, solamente eso ya reduce su poder y una vez que lo hemos identificado y tomado conciencia de su limitante influencia en nuestra vida, los estoicos insistían en la necesidad de pasar a la acción como la mejor herramienta para reducir su impacto. Sabían que la acción es el mejor antídoto contra el miedo, pues reduce la incertidumbre y trae la mente del futuro que es donde vive el miedo, en el futuro, en “¿qué va a pasar?, ¿y si lo hago mal?, ¿y si no sale?, ¿qué van a decir?, ¿y entonces qué? Y entonces la acción coge la mente y la trae aquí, te necesito aquí, ahora, en el presente y la enfoca de nuevo en lo que puede controlar, en su círculo de influencia y además, reduce mucho su ansiedad, pero para poder hacerlo, para poder pasar la acción, necesitamos que el jinete conecte al elefante con el depósito inagotable de energía que reside en su propósito, necesitamos conectar ese plan de acción con un ¡para qué inspirador!, ¿para qué merece la pena que yo haga?, ¿para qué merece la pena que me atreva?, ¿para qué merece la pena que me arriesgue?, ¿qué lo intente?. Piensa en ese desafío que tienes, en esa dificultad o problema u oportunidad, depende cómo lo interpretes. Ese reto pendiente con el que no te estás atreviendo todavía. Me gustaría que te puedas imaginar ahora que lo estás haciendo, estás haciéndolo ya, te has atrevido, te has puesto en marcha y lo estás haciendo, imagínatelo, ¿Qué es diferente ahora en tu vida ahora que lo estás haciendo? ¿o en tu trabajo o en tus relaciones?, no se cual es el reto en sí, en qué ámbito estás, pero ¿qué es mejor ahora?, ¿qué ha cambiado?, ¿qué beneficios tienes ahora?, ¿qué posibilidades se te han abierto?, ¿de qué eres capaz ahora?, ¿cuál es tu nivel de energía, de confianza de entusiasmo, de alegría?, ¿cómo te sientes ahora?, haciéndolo, atreviéndote, ¿cómo es tu actitud?, ¿qué está pasando?, ¿cómo son tus relaciones?, ¿cómo es ahora tu influencia en los demás?, ¿quién estás siendo?, ¿en quién te estás convirtiendo?, ¿a que te estás dando permiso ahora que antes no te dabas?, ¿de qué estás orgulloso?, ¿de qué estás satisfecho?.

Son preguntas que te ayudan a coger distancia del saboteador, ampliar el foco sobre la situación o el problema de que se trate, a ver el cuadro desde otros ángulos, para cambiar de observador que estás siendo y descubrir otras interpretaciones y otras posibilidades que no existían antes de hacerte éstas preguntas y ahí vas a conectar con la energía y la serenidad que necesitas para ponerte en marcha, para pasar a la acción, ahí está la energía, está adentro, no está afuera, yo lo llamo ”energizol”, es una energía que siempre está disponible, que es inagotable, que es gratis y que está dentro de ti, no fuera, dentro de tí y además no da positivo en el control antidoping, aunque podría parecerlo por ¡cómo estás!. Cuando uno está conectado con eso, con su para qué, cuando está en marcha, cuando se atreve, uff, ¡está brillando!.

Yo hace unos años me llamaron de Qatar, para hacer una formación en Doha, en la Academia Aspire, que es una academia muy famosa que hay ahí. Me llamaron yo creo que sería mayo para hacer la formación en septiembre y bueno era buscar una semana para ir ahí, una formación de una semana todos los técnicos de la academia y antes de colgar mi interlocutor me dice “por cierto, la formación es en inglés, tienes algún problema?”, dije hombre, problema, problema, problema es que no hablo inglés, lo demás bien, tengo títulos, esto y lo otro, pero en realidad no es mi idioma, no tengo el hábito de hablar en inglés, me costaría mucho, yo todo esto pensándolo y el tío me dice, ”tienes algún problema?”; no!, ningún problema, nos vemos en septiembre, cerramos el acuerdo, perfecto!; cuelgo el teléfono y empieza mi saboteador, “¿pero a dónde vas?, ¡pero si tú no hablas inglés!, ¡no me jodas que vas hacer el ridículo!, ¡nos vas a hundir¡, ¡pero qué vergüenza!, ¡llámale, dile que no vas!, ya si eso lo preparamos en dos años ya te preparas, céntrate en lo que tienes ahora, no te metas en líos, llámale, llámale, dile que no!” y yo diciéndole a mi saboteador, a ver!, tengo cuatro meses, me cojo un profesor particular, me lo traduzco todo y lo preparo, yo creo que lo puedo hacer y tal y se calmó un poquito, pero no mucho, estuvimos un poco en una tregua ahí y una semana después me llaman otra vez de Qatar y me dicen “oye hay un pequeño cambio, un problema, hay gente que quiere no estar después del verano y quiere hacer ésta formación contigo, ¿podrías venir dentro de tres semanas?, ¿hay algún problema?” y yo, hombre, problema, problema no no hay, “¿buscamos la fecha?”, sí, buscamos la fecha, sin problema, buscamos la fecha, sí, el mes que viene y tal… pum!, cuelgo el teléfono se puso como loco mi saboteador “¡¡no!!, ¡eres un irresponsable!, ¡¿eres idiota o qué?!, ¡nada más nos vas a hundir!, ¡se va enterar todo el mundo!, ¡se va saber en todas partes!, ¡no te va a contratar nadie!, ¡eres un irresponsable!, ¡imbécil!, ¡no vayas!”, unos gritos me pegaba, unos gritos que le tuve que decir, “baja la voz que te van a oír, que te va a oír todo el edificio”, bueno increíble, bueno nos enfadamos y fuimos y le digo pues voy a ir, pues soy un profesional de esto y yo voy a ir a Qatar, sólo falta que mi saboteador me machaque con esto y fuimos ahí en el avión, cada uno en su asiento, separados el saboteador y yo y llegamos ahí y bueno pues ahí estuvimos esa semana y estarás pensando, ¿qué pasó?… Pues fue muy bien todo, fue muy bien, pero lo interesante fue que de hecho hoy estoy aquí gracias a que fui allí, la vida es muy curiosa y muy caprichosa, pero es así y lo interesante es que cuando volví en el avión de vuelta me pregunté, ¿qué habría pasado si me hubieran llamado de Shangai y me dicen que tengo que hacer la formación en chino, ¿qué creen ustedes que me habría dicho mi saboteador?, ¿qué crees?, ¿saben lo que me diría?, ¡nada!, ¡nada!, ni se molestaría, con mucho pondría una cara, “alma cándida, ¿a dónde va ir éste?”, ¿por qué crees que no me diría nada?, ¡claro!, porque sabe que no puedo hacerlo, no puedo ir en cuatro semanas a dar una conferencia en chino, sabe que es imposible, ni se molesta en machacarme. Luego la pregunta interesante es, cuando mi saboteador me machaca y está dando con todo, ¿por qué lo hace?, ¿por qué crees que lo hace?, claro que sí, porque sabe que puedo hacerlo, exactamente, por eso me machaca, él es el que se acojona, él dice, “me cago en la ostia éste tío, se pone hacerlo, pero igual todavía no, se lo prepara, aprende,  la va a cagar, va cometer errores, se va a mostrar vulnerable, torpe, va a tener que practicar mucho, me va a gastar mucha energía y lo va a hacer y yo no quiero que me gaste y entonces le doy con todo, él sabe que yo puedo hacerlo”. Ese es mi aprendizaje potente con los saboteadores, él tan solo hace su trabajo, quiere protegerme de cualquier amenaza que el considera que pone en riesgo mi supervivencia, les he dicho que está muy confundido, muy primitivo, se ha quedado en hace 200 millones de años, es como si te dijera ”a ver, yo controlo hasta aquí, éste poquito, porque controlo muy poquito porque esto es un lío, como pases éste límite yo no me hago responsable de lo que pueda suceder, entonces te dice ”no lo hagas eh, no lo hagas, no lo hagas y sube de tono y sube la voz y sube y su mensaje es cada vez más duro e intenta por todos los medios de que no te arriesgues y tiene mucha fuerza, como ya sabes; pero él sabe bien que tú tienes la capacidad de elegir ser valiente, porque esa es tu auténtica naturaleza, por eso se altera tanto y te habla con tanta dureza y sí, quizá tiene razón y es posible que aún no estés preparado para alcanzar ese reto, los retos tiran de ti, tiran de ti, la diferencia y claro, evidentemente los retos están fuera de tu alcance, sino no serían retos, serían objetivos, con lo que eres hoy te da para alcanzar estos objetivos, pero cuando te pones un reto, un reto te exige crecer, mejorar, aprender, transformarte hasta transformarte en la persona del equipo, el club que merezca alcanzar éste reto y éste proceso de mejora, de aprendizaje está lleno de saboteadores, ¡claro que sí!, los saboteadores están ahí para informarte por donde van tus próximos desafíos, para eso están, bienvenidos los saboteadores, el día que no tengas saboteadores, ¡preocúpate!, por ahí y estás muerto. Así es que, para eso sirven los saboteadores y necesitamos aprender a gestionarlos y a trabajar con ellos, siempre vamos a tener sabotadores, el tema no es no tener saboteadores, el tema es aprender a saltarlos, a reducir su poder sobre ti y para eso necesitamos conectar con esa energía que todos tenemos dentro, conectar con un ¿para qué?, con un ¿cómo sería hacerlo?, ¿cómo sería atreverse?, ¿de qué sería capaz?, ¿en quién me convertiría?, ¿qué posibilidades me abriría?, ¿cómo mejorarían mis relaciones?, esas preguntas son las que te conectan con la serenidad y la energía que necesitas para atreverte, para ponerte en marcha.

Como dice Marcos Vázquez en el libro “Invicto”, “si actúas y sale bien, tendrás un beneficio, si actúas y sale mal, deberás pagar el precio del fracaso, pero te llevarás un aprendizaje; sin embargo, sino actúas, nunca lograrás nada ni aprenderás nada y te quedarás solamente con el costo del arrepentimiento. ¿Qué hubiera pasado si me hubiera atrevido, si lo hubiera hecho? Y todos tenemos costos de arrepentimiento, yo el primero, nosotros también. Pues ojalá y nos sirvan para aprender para la próxima, eso ya está hecho y tendrá sentido, habrá merecido la pena si hemos sacado el aprendizaje necesario.

Quiero terminar con una pequeña historia, cuando yo tenía 15 años, jugaba en el Athletic de Bilbao, yo soy de Bilbao, es el equipo de mi provincia. Tuve un accidente de coche en aquel año, llevaba cinco o seis años en el club y tuve un accidente de coche y me fracturé el fémur además de otra serie de lesiones, fue un atropello bastante grave, estuve un año sin jugar y cuando volví a entrenar, pues los entrenadores me insistían en que tenía que darle con la izquierda, que tenía que ser ambidiestro, que para jugar en primera división y para jugar en Athletic tenía que ser ambidiestro, yo entendía perfectamente el mensaje, como no lo iba a entender, era muy sencillo, pero no lo hacía, era incapaz de darle con la izquierda, tenía saboteadores sí y que me decían “no le des, no le des, que van a ver que eres muy malo, en cuanto vean lo malo que eres te van a echar, qué vergüenza y además que es la pierna izquierda, que es la que tienes fracturada, que lo mismo no está bien eso, quizá se rompa otra vez y además tienes la derecha, ¡no le des!, ¡no le des!, me decía y yo no le daba, entonces se acabó la temporada y me dieron la baja, lógicamente, tenía otros defectos también y unos años después estaba en otro club y le dije a mi entrenador “oye mister, que voy a empezar a darle con la izquierda, qué te parece?”, bueno ya era, qué alegría y bueno ¿qué necesitas?, ¿cómo te podemos ayudar con éste proceso? Y bueno acordamos un plan, yo llegaba media hora antes al entrenamiento para hacer cosas individuales con la izquierda, en el entreno pues el me ponía por la izquierda para centrar, en las evoluciones o en lo que fuera, al final del entreno me quedaba a pegar pases largos y me dediqué a pagar el precio del dolor y la incomodidad que supone aprender, mis compañeros se descojonaban de risa de mí, veían que era muy torpe, cuando por ejemplo me ponía a centrar con la izquierda ellos ni siquiera venían al remate porque sabían que la iba a tirar fuera, bueno fue un momento lo que pasa es que yo estaba en un punto de madurez que me daba igual, estaba dispuesto a pagar el precio y lo interesante fue que en unos meses ya empecé a dominar, ya sentía más control, me sentía cómodo, golpeaba fácil y lo interesante que fue unos meses después, dos o tres, en un partido, un compañero me cede el balón hacia atrás, yo controlo con la derecha y la pego con la izquierda, ¿sabes como es 30 metros, por arriba, con rosquita?, ¡pum!, al pecho de un compañero que estaba ahí en la banda, yo jugaba de central, en la banda controla y se va, la verdad es que no se enteró nadie en el estadio, nadie le dio importancia, pero para mí fue uno de los momentos más emocionantes de mi vida deportiva y pensarás “¡pues vaya mierda de vida deportiva!”, pues sí, fue muy muy emocionante porque en realidad era la primera vez en mi vida que la pegaba queriendo con la izquierda en un pase largo y fue muy emocionante. La lástima, la lástima es que tenía 32 años cuando hice eso… yo tardé toda mi vida deportiva en saltar a mi saboteador, la pregunta interesante es ¿cuánto vas a tardar tú en saltar al tuyo?.

ENTENDER VERSUS SABER.

Una cosa es que lo entiendas y otra cosa es que lo sepas. “Saber es hacer”, eso decía San Ignacio de Loyola. A veces yo lo utilizo mucho con personas que están en el entorno del fútbol y que creen que saben mucho, pero nunca han jugado, nunca han hecho. Es como yo, yo les puedo hablar mucho de arbitraje, pero no sé, ¿por qué?, porque no he arbitreado en mi vida, entonces no sé lo difícil que es, yo puedo entender las reglas, puedo juzgar, pero en el fondo de mi ser yo debo reconocer que yo no sé de arbitraje.

¿CÓMO LLEGAR A LA SERENIDAD?, ¡ESTAR FOCALIZADO!

Entonces, una cosa en entender y otra es saber. Saber es hacer, entonces esto es entrenamiento, como todo, entonces no voy a llegar de un día para otro, que va llegar un momento en un partido y voy a ver la luz y voy a ser la calma y la serenidad personificada, no!, no pasa así, es poco a poco, vas haciéndolo con muchas situaciones en tu vida y en tu casa y en tus relaciones y vas entrenando y vas poniéndole conciencia al asunto y vas dejando de actuar de forma irracional y poco a poco vas siendo más observador de tus comportamientos, de tus actitudes de ¿qué es lo que te gustaría cambiar? diseñas estrategias, si pasa esto en el partido, ¿cómo voy a reaccionar?, ¿cómo voy a responder?, igual y en el momento me pega el impacto, pero en lugar de que me dure 10 minutos, que estoy desconectado, me dura 10 segundos o 30 y le doy la vuelta, porque ya diseñé una estrategia, una técnica, ¿qué es lo que voy a hacer si hago una cagada en el partido y nos meten un gol por mi culpa y lo tengo que visualizar y lo tengo que ver y lo tengo que preparar, pero para eso necesitas estar enfocado en eso, que estés enfocado en ese proceso de mejora, quiero mejorar esto, entonces ya podemos diseñar cosas y hacer tareas, algunas funcionarán, otras no, ésta te sirve, ésta no y vas eligiendo y vas construyendo tu carácter, poco a poco, porque decíamos que el carácter además, parece que el carácter uno sale y tiene ese carácter, ¡no!, una cosa es, la personalidad tiene como dos partes, una parte es el carácter más el temperamento y el temperamento sí es más genético, es menos influenciable, es menos modificable, pero ¡¿el carácter!?, ¡el carácter te lo construyes tú! y más vale que lo hagas a tiempo, porque muchas veces vamos en automático, pero llega un momento de tu vida que dices que le quieres poner conciencia al asunto y dices, ¡oye!, ¡para!, ¡ya está bien!, ¿quién quiero ser de verdad?, esto no me gusta, no me gusta cómo reacciono, no me gusta cómo me comporto, no me gusta esto que me pasa en el campo, no me gusta como entreno, me gustaría, ¡quiero ser mejor!, ¡perfecto! Y ahora vamos a ponernos a la tarea.

FORTALEZA MENTAL: ¿QUÉ PIENSO?, ¿QUÉ SIENTO? Y ¿QUÉ HAGO?

¿y tú carácter se construye?, ¿dónde empieza?, empieza en un pensamiento, ¿qué cojones estás pensando?, ¿qué cojones estás pensando sobre ésta situación?, sobre éste momento, sobre éste reto, sobre tu profesión, sobre quien quieres ser, ¿qué estás pensando? y después sobre ¿qué estás pensando?, ¿cómo te sientes con eso?, ¿cómo estás? y a partir de ahí, ¿qué vas a hacer?, pensamiento, emoción y acción, eso es la actitud, eso es la fortaleza mental, eso es tu círculo de influencia, eso es la frase de Marco Aurelio: “tú tienes el poder sobre el poder sobre tu mente, no sobre los acontecimientos externos, entiende esto y encontrarás tu fuerza”.

¿Desde dónde sería mejor trabajar la emoción del miedo? Trabajando desde la parte conciente o desde la parte subconsciente de la mente, teniendo en cuenta que el miedo está relacionado al cerebro reptiliano?

La parte inconsciente de la mente es inconsciente porque no podemos acceder a ella, por eso es inconsciente, sino no sería inconsciente.

La vida refleja nuestra parte inconsciente en realidad, lo que nosotros proyectamos es lo que la vida nos refleja, es decir, la vida nos sirve de espejo, todas nuestras creencias limitantes, nuestra parte inconsciente está reflejada en la vida, la vida nos confronta con las situaciones, con las personas, con los momentos, precisamente para que tomemos conciencia, para que nos demos cuenta de que eso que está confrontándonos, ahí tenemos nuestros aprendizajes, nos hace consciente nuestro inconsciente, entonces las situaciones que enfrentamos son las que reflejan nuestro inconsciente. Nuestra realidad subconsciente la co creamos, somos co creadores de todo lo que nos pasa, por decirlo de alguna manera, somos corresponsables de todo lo que nos pasa. Entonces la forma de afrontarlo, yo creo que el miedo, en la parte III hablaremos un poco más de esto, de dónde viene el miedo miedo y que técnicas podemos utilizar para rebajarlo, para disminuir su impacto irracional en nuestro comportamiento, pero yo creo que hay que hacerlo conscientemente, me está pasando esto, estoy pensando estoy, lo que me da miedo es esto, porque lo que me atemoriza del futuro es esto, muy bien, pero no huyas de eso, no te escapes, déjale que el elefante te de su mensaje, el elefante está ahí para algo, lleva 500 millones de años, que tu llevas un millón de años razón, que acabas de salir ayer, tú has llegado aquí gracias a mí dice el elefante, o sea no pases como si yo no estuviera, ¡hazme caso, escúchame! y luego si quieres me convences y entonces igual y yo te hago caso y cambio alguna cosita, cambio mis hábitos, pero déjame que yo me exprese, pero no hacemos eso, no queremos escuchar al elefante, no queremos escuchar el miedo, queremos huir de él, ¡no tío!, está ahí por algo, entonces requiere yo creo darle ese espacio y desde ahí darle la vuelta. Me parece que eso se hace con conversaciones, como casi todas las cosas, por lo menos mi forma de verlo, mi forma de hacerlo, no soy psicólogo y los psicólogos pues posiblemente igual lo enfocan de otra manera, no lo sé, pero yo desde luego llevo 15 años trabajando en esto, yo trabajo con cientos de deportistas, siempre lo he hecho de la misma manera y siento que tiene mucho impacto, mucho impacto, la verdad es que funciona muy bien. No quiero compartir aquí algunas experiencias, estaba pensando en el mundial, en algunos jugadores, pero no quiero hacerlas públicas, pero si que hay situaciones muy claras de gente que es capaz.

En cuanto al miedo hay una situación que no es lo mismo que yo tenga miedo, que el miedo me tenga a mí. Es diferente, que yo tenga miedo a un nivel controlable quiero decir, como una ansiedad, la ansiedad necesaria para poder competir, jugar un partido de un mundial o de primera división es casi como una batalla, aquí va a haber competición, va a haber lucha, luego mi cuerpo lo tengo que activar, pero una cosa es que yo tenga miedo que me genera adrenalina, porque somos pura química, entonces el miedo me genera adrenalina que me viene perfecto para competir, pero cuando el miedo me desborda y se convierte en angustia, una ansiedad desmesurada, lo que me genera es cortisol y el cortisol me agarrota, me bloquea, me pone en tensión y desde ahí yo no puedo competir y ahí necesitamos a la razón a través de las conversaciones para rebajar, rebajar eso hasta el nivel en el que yo esto lo puedo manejar, podríamos decir que el miedo es una emoción, pero la cobardía es un comportamiento y entre ambas se encuentra la capacidad del ser humano para elegir ser valiente, porque esa es nuestra auténtica naturaleza, eso es de José Antonio Marín, es un ensayista español de su libro “Anatomía del Miedo” y yo me la aplico mucho.

¿SE PUEDE CONTROLAR EL MIEDO A TRAVÉS DE LA RESPIRACIÓN?

Claro, hay muchas técnicas. Los estoicos eras muy sabios y tenían muy clara la relación entre la fisiología y la psicología. La relación entre el cuerpo y la mente y ellos unas estrategias que utilizaban para rebajar el miedo y para rebajar la ira era precisamente ésta.

La respiración, el mindfulness, todo lo que te permita actuar para serenar tu mente, te va a ayudar a no sufrir emociones irracionales por miedo desatado.

¿CÓMO PUEDO SER MÁS POSITIVO? SOY DISCIPLINADO, PRACTICO MUCHO PARA TOMAR SEGURIDAD, PERO A VECES MI PRIMER PENSAMIENTO ES NEGATIVO!

Bienvenido al club, el problema no es el primer pensamiento, ¡el problema es el segundo!. El primer pensamiento puede ser el que sea, porque ya hemos dicho que el primero viene del elefante, ¡¡pum!!, la intuición, ¡es ese el primero! y como va a ser el primero, posiblemente va a ser algo de protección, de buscar seguridad, de cuidado, de ojo, que alerta!, peligro!, el tema es no quedarse enganchado en el primer pensamiento, ahí están los estoicos que dicen “¡No te quedes con esa!, ¿por qué no te quedes con esa?, porque sufres, si estás sufriendo es que estás pensando mal, dale una vuelta, vamos a darle una vuelta a esto, vamos a reinterpretar éste asunto y yo creo que hoy en día, todo aquel que quiera mejorar en esto, ¡lo tiene a huevo! no hay excusas, hoy en día internet es el mayor regalo que podemos tener todos, todo está disponible, a un click, gratis!.

El que quiera mejorar hoy, lo tiene muy fácil, a no ser que el elefante se lo lleve y se lo coma como a mí!. Está fácil, hay libros en pdfs, hay unas conferencias en internet que te mueres”.

CLAVES DEL LIDERAZGO ESTOICO PARA TIEMPOS TURBULENTOS. PARTE I.

Por: Federico Olvera.

Nota: Si deseas ver el video mientras lees la transcripción exacta del miso, éste se encuentra al final de éste escrito.

Los pasados días 13, 14 y 15 de mayo de 2020, se proyectó una conferencia muy jugosa e interesante como herramienta de vida, que no sólo tiene que ver con el deporte o el fútbol. En tiempos de pandemia y en el que florecieron una gran cantidad de conferencias vía redes sociales por todo el mundo y de todas las disciplinas, el español Imanol Ibarrondo, quien fungió como parte del equipo de trabajo de Juan Carlos Osorio, el ex Director Técnico del TRI, haciendo «couching» de la Selección Mexicana de Fútbol previo y durante la Copa del Mundo de Rusia 2018, ex futbolista, actualmente es conferencista y también forma parte del equipo de Osorio en el equipo colombiano Club Atlético Nacional de Medellín.

Me di a la tarea de transcribir el discurso que durante tres días me cautivó por el contenido tan profundo, pero fácil de digerir e ilustrativo del nacido un 27 de marzo de 1967 en Bilbao y que en sus tiempos jugara de defensa central. A continuación los dejo con la transcripción y deseo que lo gocen:

PARTE I.

ACTUAR CON VIRTUD.

Lo que dicen los estoicos es muy vigente, muy actual, muy vigente y de sentido común.

Los estoicos eran auténticos maestros hace más de 2300 años diseñando técnicas y estrategias para afrontar las adversidades de la vida sin resultar vencidos por ellas. Hacían mucho más en realidad que aguantar y soportar, en realidad eran unos cracks en el arte de gozar de una buena vida, una vida feliz y con sentido, independientemente de que sus circunstancias fueran más o menos favorables en cada momento.

Cuando a todos nos va más o menos bien, resulta más fácil pensar que eres feliz. Cuando las cosas se complican, es un buen momento para recuperar algunos de los principios estoicos básicos que nos ayudan a afrontar con serenidad, con determinación y con coraje los turbulentos e inciertos tiempos.

Los estoicos han influido a multitud de sabios, pensadores, filósofos, escritores, presidentes y personas de referencia en diferentes épocas de la historia incluidos muchos deportistas y entrenadores de élite.

La mayor parte de las terapias cognitivas que utiliza la psicología moderna y que está basada en evidencias científicas, la mayor parte se fundamentan en los principios y en muchas de las técnicas estoicas. Los estoicos están vigentes porque han superado todas las modas desde hace más de 2300 años, por algo será, son buenos, son sabios y tienen buenas cosas para aportar.

Cada uno de los seres humanos somos como una bellota, como la bellota que está lista para convertirse en un roble con tan solo ser sembrada en una tierra fértil. En esencia, cada uno de los seres humanos somos “chispa divina”, eterna, infinita e inmortal. Esa chispa que todos somos, esa esencia divina con la que todos nacemos nunca se apaga ni se pierde, siempre está ahí, en lo más profundo, dormida, latente y esperando a despertar en ésta vida o en las próximas y en realidad ese es el único y verdadero propósito de nuestra existencia, despertar.

Hay una frase del libro del “Principito” que recoge muy bien la metáfoca bellotera: “las semillas duermen en el secreto de la tierra hasta que a una de ellas se le ocurre la fantasía de despertar”.

Los estoicos pretendían al igual que cualquier otra corriente filosófica que haya existido, querían responder a la pregunta central de toda la humanidad: ¿cómo vivir una buena vida?, que es diferente a ¿cómo ser una buena persona?, ¿cómo vivir una buena vida?, una vida feliz y con sentido, independientemente de lo que esté pasando en mi vida, todo un desafío esa pregunta.

Los estoicos entendían la felicidad de una forma muy diferente a como se entiende o como se interpreta hoy en día. La suya no estaba tan relacionada con el placer o con la comodidad o con la gratificación instantánea o con lo que podríamos llamar “bien tener”, tener cosas y posesiones, tener dinero, tener poder, tener éxito, tener popularidad, sino más bien, ellos relacionaban la felicidad con el bien ser, con la realización personal, con alcanzar todo tu potencial, los estoicos consideraban que la felicidad consistía en actuar, en hacer cosas para ir cerrando la brecha de lo que estás siendo y lo que podrías llegar a ser y esa forma de actuar se fundamenta para ellos en dos claves esenciales: la virtud y la serenidad.

La virtud nos va servir de guía para saber como actuar ante cualquier circunstancia que la vida nos depare y la serenidad es el estado mental que nos va evitar el sufrimiento emocional.

Actuar con virtud para los estoicos es hacerlo con excelencia, tiene que ver con desarrollar el conjunto de acciones que te acercan a tu potencial, sacar lo mejor de ti, brotar como si fueras una bellota. Utilizar la vida y todas sus circunstancias como un trampolín que nos impulsa en nuestro crecimiento.

Decían los estoicos es que actuar con virtud es hacerlo con excelencia y que eso es lo único valioso. Todo lo demás son cosas que pasan y como no dependen de tí, no son ni buenas ni malas, ellos las llamaban indiferentes.

Marco Aurelio, uno de los emperadores romanos, filósofo lo resumía en ésta cita: “todo lo que sucede es lo que es, no es ni bueno ni malo y lo único valioso es actuar con virtud”. Actuar con virtud es hacerlo respetando la naturaleza del ser humano, que se diferencia de los animales en dos cosas, nuestra capacidad de razonar y una profunda conexión social, es decir, para los estoicos actuar con virtud resumiendo significa actuar guiados por la razón y hacerlo con responsabilidad social. A pesar de la idea que nos ha podido llegar hasta aquí de que los estoicos eran como fríos o distantes, la verdad es que era todo lo contrario. Ellos se preocupaban mucho por la gente y estaban al servicio de su comunidad. Hoy en día les reconoceríamos como unos líderes extraordinarios al servicio de sus equipos. La primera clave de su filosofía era actuar con virtud y la segunda es actuar con serenidad. Necesitaban de entrenamiento para disponer de una mente serena, pues el objetivo de la vida no es no tener problemas, eso es imposible, sino actuar correctamente y mantener la serenidad a pesar de su existencia. Ese es el objetivo de la vida para ellos, no se trata de que todo nos vaya bien, eso es “Disney”, el objetivo de la vida es actuar correctamente y mantener la serenidad.

¿Cuál crees que es el enemigo de una mente serena?, ¿qué dirías que nos hace perder la serenidad?, ¿cuándo pierdes la calma?. Son las cosas que nos pasan las que nos hacen perder la serenidad.

Epicteto, el segundo de los grandes estoicos, nos diría que no son los problemas, por ejemplo, no es la pandemia lo que nos quita la serenidad, nos diría que no nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos sobre lo que nos sucede.

Son las interpretaciones que hacemos y las emociones irracionales que nos generan y que inundan nuestra mente las que nos hacen sufrir de forma innecesaria y nos impiden ver con claridad, decidir con sabiduría y actuar con virtud que es lo único valioso.

Imagina que estás un día en la playa y que el mar está con mucho oleaje, que el agua está revuelta, que el mar está muy picado, entras al agua hasta que te cubre por la cintura y miras hacia abajo, ¿qué crees que verías?, probablemente nada mas que el agua revuelta, la espuma y el agua chocando contigo, pero no apreciarías nada más.

Imagina que ahora que vas otro día y que el mar está como un plato y que haces lo mismo y miras de nuevo hacia abajo y ahora sí podrías apreciar el agua cristalina, ver el fondo con detalle, la arena, tus pies, alguna piedra o peces si hubiera y podrías disntiguirlo todo con absoluta claridad.

Pues nos pasa exactamente lo mismo en nuestra vida. Cuando hay oleaje y la cosa se nos complica, sufrimos perturbaciones mentales y emocionales que nos impiden reconocer con claridad la situación y claro, con tanto oleaje, con tanta marea, será difícil que tomemos buenas decisiones. Por eso es tan importante que aprendamos a serenar nuestra mente, sobretodo cuando la vida nos reta, que lo va hacer y a menudo y en esto eran expertos los estoicos, para esto diseñaron técnicas y estrategias.

El objetivo esencial era mantener la mente serena, porque solamente desde ahí puedes ver con claridad, puedes decidir con sabiduría y actuar con virtud, que es lo único valioso.

Si le preguntásemos a Epicteto ¿cómo hacer?, bueno sí toca mantener la mente serena, pero danos una pista, ¿cómo hacemos?. Quizá nos respondería, en la vida sólo hay dos cosas, las que dependen de tí y las que no. La siguiente pregunta sería, ¿nos podrías aclarar cuáles son las que dependen de nosotros? y nos respondería que son sólo tres, son sólo tres cosas que dependen de nosotros: la primera son tus pensamientos, tus juicios, las interpretaciones que haces de las cosas que pasan en tu vida, tus percepciones dependen enteramente de ti, necesitas ponerle conciencia, observar ¿qué estás pensando?. Muy relacionada con la anterior es la adecuada gestión de tus emociones, que también dependen de tí. Ellos sabían muy bien, que las emociones no se pueden evitar, ni por supuesto tampoco se deben reprimir, pero sí debemos debemos aprender a regularlas, para que no nos hagan sufrir más de la cuenta. Posiblemente Epicteto en momentos de dificultad nos diría que no nos dejáramos invadir por el miedo, por la angustia, por la rabia, por la tristeza o por la preocupación, porque sin duda éstas emociones irracionales van a dañar tu estado de ánimo y necesitas cuidarlo. Porque es exactamente desde ahí, desde tu estado de ánimo desde donde surgirán tus decisiones, tus acciones, tus respuestas y tus comportamientos que es precisamente el tercer ámbito que depende totalmente de ti. Es improbable, que desde un estado de ánimo de resignación, de miedo o de tristeza puedas conectar con la energía que vas a necesitar para hacer todo lo que debes hacer y eso también es tu responsabilidad, según Epícteto.

Estos tres son los únicos aspectos de tu vida sobre los que los estoicos dicen que tienes todo el poder y son la clave para mantener tu mente serena y para poder actuar con virtud. Aunque igual todavía no eres consciente de esto, no te has dado cuenta y sigues creyendo que son las cosas que te pasan las que te hacen sentir de una manera o de otra. Estás pensando, claro!, son las cosas que me pasan las que me hacen sentir de ésta manera, la culpa de mi estado de ánimo es de las cosas que me pasan, me pasa esto, me siento así, hay un estímulo, hay una reacción, si lo ligamos al fútbol y resumiéndolo mucho, si gano estoy contento, si pierdo, estoy preocupado, pero en realidad Epicteto diría que no, que no funciona así, no es perder lo que te daña emocionalmente, sino la interpretación que haces de la derrota.

Cuando pierdes, piensas que eres incapaz, que eres incompetente, poco valioso, insuficiente, que no mereces que te quieran, son pensamientos automáticos y de esos pensamientos surgen la inseguridad, la desconfianza, la ansiedad, el enfado, el miedo y la preocupación por el futuro.

De nuevo, no es lo que pasa, es lo que piensas sobre lo que te pasa lo que te hace sufrir. Tus pensamientos, tus emociones y tus acciones forman tu círculo de influencia, que parece pequeño, pero es muy poderoso. Depende de tí observar tus pensamientos, regular y transformar tus emociones y estados de ánimo y decidir tus acciones y tus respuestas. La correcta gestión de estos tres elementos determinan lo que entendemos por actitud, ¿qué es la actidud?, la capacidad de gestionar adecuadamente tus emociones, de responder adecuadamente a lo que está pasando, de pensar bien, de estar sereno, eso es la actitud, que al final define la fortaleza mental.

TÚ TIENES EL PODER SOBRE TU MENTE.

¿Qué es la fortaleza mental?, aprender a pensar e interpretar con sabiduría, aprender a pensar bien. Lo diría Marco Aurelio en una frase encantadora “tú tienes el poder sobre tu mente, no sobre los acontecimientos externos, entiende esto y encontrarás tu fuerza”.

Son muchas cosas las que seguramente te preocupan y que son importantes para ti, pero que están fuera de tu control, por ejemplo, el cambio climático o la economía mundial o las guerras o el hambre en el mundo o el coronavirus también, te pueden preocupar mucho y claro que puedes y debes hacer   cosas que contribuyan a mejorar en cada uno de esos aspectos y aún así estaremos de acuerdo en que tu capacidad de influencia para cambiar cualquiera de ellos es muy limitada. Lo mismo pasa con tu paraja, con tus padres, con tus hijos si los tienes, con tus compañeros, lo que ellos dicen, hacen, lo que ellos piensan o creen, tampoco lo puedes controlar. Así como tampoco puedes controlar, si fueras deportista, las decisiones de tu cuerpo técnico o del club o las opiniones de la prensa, las reacciones del público, nada de todo eso está totalmente bajo tu control, puedes influir sí, es posible, pero no lo puedes controlar. Ni siquiera tu salud depende de ti, puedes comer bien, entrenar y cuidarte mucho, pero en cualquier momento puedes sufrir una enfermedad, una lesión o un accidente. Por que no hablar de ser campeón, de jugar en Europa, de tener éxito, el reconocimiento, la gloria, son deseos, todos legítimos, pero que tampoco están en tu círculo de influencia. Todas éstas cosas que son importantes para ti, pero que no dependen de ti, conforman tu círculo de preocupación que es más grande que el de influencia, mucho más grande, tiene muchas más cosas. Éste dibujo del círculo de influencia y de preocupación lo utilizó Stephen Covey en su libro ”Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”, que se basaba en parte en estos dos círculos, que como vemos, tienen 2300 años.

La pregunta es, ¿dónde enfoco mi atención, mi energía y mi esfuerzo?, ¿en las cosas que me preocupan? ¿o en aquellas sobre las que tengo el cien por ciento de influencia?, ¿dónde crees que la enfocas tú?, ¿en éste momento de tu vida, si fuera en porcentaje, en qué porcentaje la pones en el círculo de influencia y en cuál en el círculo de preocupación? ¿50-50?, ¿60 preocupación-40 influencia?, ¿70-30?, ¿90-10?. La verdad es que debido a nuestro instinto de supervivencia, que se pasa 24 horas al día escaneando peligros reales e imaginarios, tenemos una clara tendencia a concentrarnos en las cosas que nos preocupan y que no podemos controlar, es instintivo. En la prehistoria éste instinto nos salvaba la vida, pero en la actualidad, la inmena mayoría de las veces tan solo nos paraliza e impide avanzar, crecer y transformarnos. Nuestra mente hace que vivamos eternamente preocupados y sufriendo de forma absolutamente innecesaria.

Cicerón, otro gran filósofo estoico, utilizaba la metáfora del arquero para explicar ésta cuestión de donde poner la atención y donde la pone un estoico. Piensa en un arquero que desea darle en el blanco, tiene muchos factores bajo su control. La calidad, la frecuencia y la intensidad de su entrenamiento, la agilidad con la flecha, apuntar y decidir el momento exacto en que la suelta, en ese instante se hace sentir el resultado.Toca preguntarle ¿cómo se ha de sentir?, ¿a caso quiere ganar o le da igual?, por supuesto que quiere acertar, pero sabe que eso ya no depende de él, algo tan sencillo como una repentina ráfaga de viento, podría hacerle fallar; el arquero ha hecho todo lo que está en sus manos para intentar dar en el blanco y acepta con deportividad que la vida tenga sus propios planes, porque sabe que el acertar nunca estuvo totalmente bajo su control, pero ni su confianza, ni su felicidad residen en alcanzar el resultado deseado, sino en hacer todo lo que él debe para conseguirlo, ésta distinción es esencial, básica para los estoicos, básica para vivir una buena vida, feliz y con sentido.

EL APEGO.

Me gustaría hacer aquí una reflexión sobre la que considero es la mayor causa de sufrimiento del ser humano: el apego, el problema no es desear acertar en el blanco, desear ganar o desear ser el mejor, sino apegarse a ese deseo. El apego surge de creer que mi felicidad depende de alguien o de algo externo a mí, de ahí surge el apego. Creer que yo seré feliz siempre y cuando yo consiga algo externo a mí, es un logro o reside en otra persona, en alcanzar algo, en conseguir algo, es poner mi felicidad fuera de mí mismo, es hacer responsable a otros de mi felicidad.

Te animo a que completes ésta frase: “quiero-necesito…para ser feliz”. Completa los puntos suspensivos, pon lo que quieras, pero me gustaría que reflexionaras sobre que nada de lo que hayas pensado o de lo que te gustaría poner, será la causa de tu felicidad, ni ganar, ni ser campeón, ni ser titular, ni tener éxito, ni reconocimiento, poder, trabajo, sueldo digno, salud, pareja, hijos, dinero, da igual lo que hayas puesto. No necesitas nada de lo que no tienes para ser feliz en éste preciso momento, no necesitas nada de lo que no tienes para ser feliz en éste preciso momento y de hecho, querer lo que no tienes es la única causa de tu sufrimiento, pero no por desearlo, que es estupendo, sino por apegarte a ello, por creer que lo necesitas para ser feliz, que es muy diferente. Los estoicos nos dirían que el apego es condicionar tu felicidad a satisfacer los deseos que están fuera de tu círculo de influencia, es decir, que no dependen de tí y ésta creencia inconsciente, ésta forma de pensar crea una realidad emocional en tu vida y en tu cuerpo en sufrimiento. Insisto!, no viene por el deseo en sí, sino por apegarte a ello, por pensar que sólo cuando lo consigas serás feliz. No!, ruina!, el apego se basa en pensamientos de pobreza, de escasez y de muy baja vibración energética que nos provocan emociones de temor, de desconfianza y de inseguridad y la vida se limita a devolvernos aquello que estamos creando y proyectando desde nuestra mente. La vida te hace de espejo, es tu reflejo, lo que está pasando en tu vida no es la causa de tu infelicidad, sino el efecto, la causa eres tú, tu mente inconsciente y fuera de control, por eso los estoicos tenían tanto interés en la frase de Marco Aurelio: “tú tienes el poder sobre tu mente, no sobre los acontecimientos externos, entiende esto y encontrarás tu fuerza”. Tu círculo de influencia: pensamientos, emociones y acciones, todo lo demás está fuera y es indiferente, son cosas que pasan, no son ni buenas ni malas, no dependen de ti, lo único valioso es actuar con virtud. En realidad nos hemos olvidado de que ya lo tenemos todo, que nacemos con todo, que somos bellotas, chispa divina, eterna, infinita e inmortal, pero como decía “El Principito”, vivimos dormidos, esperando a  despertar y en éste sueño compartido por la inmensa mayoría de la humanidad nos han hecho creer que para ser felices necesitamos alcanzar logros, metas, tener éxito, que nos valoren, que nos reconozcan, que nos acepten, que nos necesiten, que nos quieran, que nos obedezcan. Pensamos que somos seres incompletos y que sólo alcanzaremos la felicidad cuando consigamos satisfacer nuestros deseos, secuestrados estamos por una mente agustiada, programada para decirte que busques la felicidad fuera de tí. Sólo los estoicos lo sabían muy bien, eran muy sabios, por eso insistían tanto. Cuando estás apegado a algo o a alguien, eres prisionero del miedo, de la necesidad y del sufrimiento y sólo consigues que la vida deje de fluir y que las cosas no lleguen. Cuando sueltas, cuando dejas de aferrarte, todo aparece, desapégate!, deja de perturbarte y de sufrir que la vida no responde a los deseos y expectativas de tu caprichosa mente y dedica toda tu energía, atención y esfuerzo al momento presente que es el campo en donde surgen todas las posibilidades y es ahí donde conectarás con la serenidad que necesitas para actuar de forma consciente, sabia y virtuosa. En realidad ya tienes todo lo que necesitas para ser feliz, aquí y ahora. Chispa divina, eterna, infinita e inmortal. Ya lo tienes todo. Los estoicos se referían al desapego sosteniendo que sólo las cosas que dependen completamente de nosotros, las que están dentro de nuestro círculo de influencia pueden ser buenas o malas, el resto de las cosas son buenas o indiferentes. Siguiendo su lógica, lo único bueno es actuar con virtud, como decía Marco Aurelio y lo único malo es lo contrario, actuar de forma irracional y poco virtuosa; ambas dos dependen sólo de nosotros. Todo lo demás no es ni bueno, ni malo, es indiferente, cosas que pasan. Lo importante es que te concentres en lo que verdaderamente puedes controlar, tu comportamiento en el presente y tu respuesta a lo que sucede. Tus acciones son valiosas por sí mismas y considerar el resultado como indiferente.

Los estoicos también tenían objetivos, deseos, metas y sueños. Quizá por eso distinguían entre indiferentes preferidos y no preferidos. Reconocían por ejemplo que la vida es preferible a la muerte, la salud es preferible a la enfermedad, la riqueza a la pobreza, el éxito al fracaso, los amigos a los enemigos, ganar a perder y el placer al dolor, por lo tanto, perseguían con coraje, disciplina y determinación lo preferido, pero no ligaban su felicidad a conseguirlo, no se apegaban a ello. Cuando no lograban su objetivo, pero sabían que habían actuado con virtud y habían hecho todo lo necesario, no lo percibían como un fracaso, sino como el resultado del destino que no pueden controlar. Lo analizaban son serenidad, aprendiendo ellos y seguían adelante, pero no se castigaban, ni se sentían infelices o sufrían de forma innecesaria. Que valioso sería, que apendiéramos  integrar ésta nueva creencia tan potenciadora, para reducir nuestro sufrimiento, tanto en el fútbol como en la vida.

Puedes pensar también que si todo les era indiferente, podrían pecar de falta de ambición o de motivación o les daría todo igual, pues tampoco. Eran exactamente lo contrario, actuaban con virtud para alcanzar resultados extraordinarios, pero no ligaban su valía al logro, al éxito, al poder o al dinero. Lo veían como indiferentes preferidos. Mejor tenerlos que no tenerlos, pero nunca comprometerían sus principios y valores para obtener algo indiferente. Ellos pensaban que renunciar al apego no significa renunciar al deseo, ni a la intención, sino al interés por el resultado y paradójicamente y esto es muy interesante, desapegarnos o despreocuparnos del resultado y ocuparnos en enfocar toda nuestra atención en el momento presente es lo que nos acerca a conquistar nuestros deseos. Lo podríamos resumir en la siguiente frase: “ocúpate y ganarás, preocúpate y pederás”. Es así de fácil y así de complicado.

Pon toda tu atención, energía y esfuerzo en tu círculo de influencia. Desperdicia tu atención, energía y esfuerzo en el círculo de preocupación.

Los estoicos tampoco era de piedra, eran seres humanos estándar, perfectamente imperfectos y también tenían deseos, es imposible no tenerlos. Algunos de esos deseos nacen de nosotros y nos ayudan a desarrollar la fuerza de voluntad y la disciplina que vamos a necesitar para poder alcanzarlos, pero Epicteto, otra vez, nos recomendaría que no conviertas todos tus deseos en objetivos y no te apegues a ellos, porque la mayoría están fuera de tu control y entonces sufrirás. Insisto, no es renunciar a los deseos, sino al resultado. Por ejemplo, imagina por un momento que tu deseo es ser campeón o ser el mejor, que como habíamos dicho, son deseos que no dependen sólo de ti y que los conviertes en tu objetivo. Posiblemente te van a generar una ansiedad, una preocupación y un sufrimiento totalmente innecesarios durante el proceso, que además te alejan en lugar de acercarte a lograr tu deseo. Si eres capaz de transformar ese deseo que está fuera de tu control en un reto que dependa sólamente de ti y planificarlo y organizarlo en metas, en objetivos y en tareas concretas para cada día en las que puedas poner toda tu energía, toda tu atención y todo tu esfuerzo, vivirás más sereno, sufrirás menos, disfrutarás más, mejorarás tu rendimiento cada día y sin duda aumentarás significativamente tus probabilidades de hacer tu sueño realidad.

Así pues, atendiendo a los estoicos, podríamos realizar y redefinir nuestros objetivos, que posiblemente están dentro de nuestro círculo de preocupación para incluirlos dentro del círculo de influencia y quizá en lugar de ser campeón, que no depende sólo de ti como ya hemos dicho, podríamos declararlo como transformarme en el equipo que merezca ser campeón o transformarme en el jugador que merezca ser campeón o transformarme en el club que merezca ser campeón, eso sí que depende sólo de ti y eso de alguna forma disminuye de forma radical la ansiedad, la preocupación y el miedo por el futuro y te centra en la alegría, en la energía y en la conexión con el momento presente. Lo mismo podríamos hacer con el deseo de ser el mejor, que tampoco depende sólo de ti y podríamos sustituirlo por ser cada día un poco mejor, que también está cien por cien en tu círculo de influencia.

ORACIÓN DE LA SERENIDAD.

Podemos resumir ésta premisa básica de la filosofía estoica que consiste en enfocar tu atención en las cosas que puedes controlar, con ésta legendaria cita que se atribuye también al maestro Epicteto: ”Señor, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que sí puedo y sabiduría para reconocer la diferencia”. Cuanto más te enfoques en tu círculo de influencia más se amplía, reduciéndose la diferencia con el de preocupación y como todo, esto es un entrenamiento.

  

SOMOS INSACIABLES.

Volviendo al tema de los deseos, con el ánimo de aclarar ¿por qué para los estoicos es tan importante no apegarse a ellos si quieres vivir una buena vida, feliz y con sentido?, la ciencia ya ha demostrado que somos infelices porque somos insaciables, está comprobando científicamente, nuestra mente no se cansa de desear cosas, una tras otra, sin parar, deseo algo, lo consigo, me aburro y voy por otra cosa. Lo que nos mete en una espiral infinita de deseos cada vez más complejos y difíciles y que aunque los consigamos, la satisfacción que nos aportan cada vez dura menos y necesitamos ir por otro. Lo cierto es que no parece la mejor estrategia para ser feliz, ¿estaremos de acuerdo?. A éste fenómeno de insatisfacción permanente los psicólogos lo han denominado con un nombre curioso, lo han llamado “adaptación hedónica” y para explicarlo, recurren a estudios sobre ganadores de la lotería que se convierten en millonarios. Cuando van a recibir el premio gordo y crees que por fin vas a poder vivir la vida de tus sueños, se ha demostrado que tras el subidón, la euforia inicial, los ganadores acaban con un nivel de felicidad equivalente o incluso menor al que tenían antes del premio. En poco tiempo se adaptan a su nuevo status y ya no sienten ninguna diferencia con el anterior. ¡Qué interesante!, nos pasa lo mismo o se ve muy claro en la carrera de los futbolistas o entrenadores o incluso en la carrera profesional de cada uno de nosotros, sea cual sea nuestra función o responsabildad.

Quizá ya estás trabajando en un club, quizá ya estás viviendo tu sueño en el sentido de poder trabajar en lo que tanto te apasiona y por lo que te has esforzado tanto, quizá no sea el sitio perfecto, pero aquí estás, lo has conseguido, pero ahora igual y hay momentos en los que como le pasa al ganador de la lotería pues ya te has acostumbrado a tu nueva situación y quizá empiezan a aparecer ya los primeros síntomas del desencanto, empiezas a quejarte un poquito, si eres jugador pues igual y estás ya empiezas a pensar que juegas menos de lo que deberías, que si te cambian siempre, que si el entrenador la tiene contra ti, que si el club no te reconoce, que si tus compañeros, que si la prensa, que si el público, que si esto, que si lo otro y si desarrollas cualquier otra función diferente pues puede que te esté pasando lo mismo. Empiezan a ser más las cosas que te molestan que las que te gustan y empiezas ya a no disfrutar tanto de tu privilegio. De repente tu sueño, tu deseo convertido en realidad, trabajar en el fútbol o en el club de tu vida ya no es suficiente y te sientes de nuevo insatisfecho y crees que necesitas más para ser feliz y ese es el impacto de la adaptación hedónica de nuestra infelicidad. ¿Qué estás pensando?, ¿entonces está mal tener deseos, querer mejorar, aspirar a mayores cosas o qué?, no!, para nada!, está bien tener deseos, de hecho forma parte de la naturaleza del ser humano, nuevos retos, desafíos que nos impulsen a crecer y a transformarnos. Necesitamos los deseos para que nos inspiren a mejorar y tiren de nosotros.

Lo que te sugiero es que observes ¿desde dóde surgen tus deseos? ¿Si lo hacen desde una mente insaciable, aburrida y permanentemente insatisfecha que es incapaz de apreciar y valorar todo lo que ya tiene y que está siempre quejándose y lamentándose por lo que cree que le falta para ser feliz, si surgen desde ahí o si surgen desde la sabiduría y la serenidad de tu mente más consciente y más tranquila, más desapegada y agradecida con la vida?,¿desde dónde surgen?. Es inevitable tener deseos, lo peligroso es que sean ellos los que te tengan a ti, no te conviertas en esclavo de tus deseos. Elígelos bien.

Hablábamos antes del apego a los deseos como la causa de nuestro sufrimiento. Lo contrario de apegarte a ellos es aceptar y reconocer que la vida ya sabe cuando entregarte lo que te corresponde despreocúpate, a esa actitud se le llama desapego y es la receta perfecta para el éxito. Cuando te desapegas, dejas de pelearte con la vida y con los demás, dejas de juzgarlo todo y a todos, dejas de quejarte, de buscar excusas y de hacerte la víctima por lo que crees que te falta, dejas de sufrir por lo que no tienes y empiezas a apreciar, a valorar y a agradecer todo lo que ya tienes. Empiezas a entender que la vida no te da lo que quieres, no responde a los deseos y expectativas de tu caprichosa mente, pero sí te da todo lo que necesitas en cada momento para ser feliz. Si te apegas, si crees que tu felicidad depende de que se cumplan tus deseos, de que otras personas te reconozcan o te merezcan o te quieran o de ser campeón o de ser el mejor o de tener éxito, nada será suficiente y cuanto más desesperadamente los persigas, cuanto más te esfuerces, más se alejarán, si hay necesidad, hay dependiencia y si hay dependencia hay sufrimiento.

LA VISUALIZACIÓN NEGATIVA.

Una vez más, los estoicos vienen al rescate, para ayudarnos con ésta delicada situación, ellos sabían bien, no hace falta que te saques la lotería para ser feliz, sino que aplicaban precisamente la estrategia opuesta, desea aquello que ya tienes. Como decía Marco Aurelio, no imagines tenes las cosas de las que careces, elige las mejores cosas de tu vida y piensa cuanto las extrañarías si no las tuvieras. Para desear lo que ya tienes, que no estamos acostumbrados a eso, estamos acostumbrados a lo contrario, idearon una técnica estupenda que llamaron “visualización negativa” que consiste en imaginar que vas a perder lo más quieres. 

No se trata de imaginar la pérdida de algo valioso para vivir preocupados, atormentados o angustiados por el futuro, sino para aprender a apreciar lo que ya tienes y a disfrutarlo mucho más intensamente en lugar de darlo por sentado que es lo que hacemos.

Los estoicos aplicaban ésta técnica a todo en su vida, desde sus parejas o sus hijos. Marco Aurelio tuvo 13 hijos y tuvo que enterrar a nueve de ellos, así es que no era precisamente un teórico; también lo aplicaban a sus propiedades, a su salud, al éxito, a su reputación, a sus amistades. Ellos sabían que nada era suyo y que todo es perecedero, que es como un préstamo de la vida, que puede ser reclamado sin tu permiso en cualquier momento y sin aviso previo.

No se trata de ponerse dramático, sino lo contrario, ellos diseñaban éstas técnicas precisamente para aprender a disfrutar una buena vida, independientemente de lo que pase. Así es que utilizar la visualización negativa nos puede servir para tomar conciencia de que todo lo que estamos viviendo ahora a veces de una forma rutinaria, sin darnos cuenta, siempre quejándonos, siempre basados en la crítica, puede cambiar en un instante.

Para los jugadores esto es muy sencillo, los beneficios son muy obvios, porque se darán cuenta de que pronto, cuando utilizan la “visualización negativa”, se dan cuenta de que pronto se habrá acabado el recreo y ya no serán futbolistas, mucho antes de lo que creen y les servirá para aprender a gozar intensamente de todo, de todas las experiencias que su vida deportiva les regala, no sólo de las que creen que son buenas, no, de todas, desde ese cosquilleo en el estómago antes de salir a jugar, hasta las agujetas de pretemporada, las partidas de carta, las risas del vestuario, los nervios antes de cada alineación, la música compartida, la frustración y la rabia de no jugar, la euforia por cada victoria, el dolor de las derrotas, el placer de un masaje, la broncar del míster, la incomodidad del banquillo, la impotencia y el miedo en las lesiones, las celebraciones compartidas, la inmensa alegría de jugar al fútbol y de entrenar cada día. Aplicar de vez en cuando la visualización negativa les va ayudar a gozar de cada una de las experiencias que forma parte del privilegio de ser futbolista. Pero lo mismo cada uno de nosotros, los que no somos futbolistas, podemos utilizar la visualización negativa para apreciar, valorar y agradecer todas las pequeñas cosas que tenemos en nuestra vida. Desde las personas que quieres y que te acompañan en tu vida, hasta tomar conciencia de lo que te encanta hacer en tus actividades diarias o en tu trabajo, tus relaciones con tu pareja, con tus hijos, con tus padres, con tu familia, con tus amigos, con tus jugadores, agradecer el simple hecho de estar sano, de levantarte vivo cada mañana, de respirar, de tener una casa en la que descansar, de que haya comida en tu mesa cada día. De hecho la tradición de bendecir los alimentos es una forma de visualización negativa, con ésta breve oración se agradece que los alimentos estén en la mesa porque si no lo estuvieran, pasaríamos hambre y también se agradece el poder compartirlos con quienes están sentados con nosotros en la mesa. De esa manera, cuando ésta bendición se hace de forma consciente transformamos una comida ordinaria en una ocasión para la celebración, una vez más gozamos de la vida, nos ayuda a tomar conciencia, a apreciar, a gozar de las pequeñas cosas. Desea lo que ya tienes. Quizá puedes pensar que los estoicos eran un poco pesimistas y que estaban siempre pensando en lo malo, pero en realidad eran todo lo contrario. Eran unos optimistas irreductibles, eran unos disfrutones de la vida. Utilizaban la visualización negativa como un poderoso antídoto contra la insatisfacción crónica y la infelicidad producto de la ”adaptación hedónica”; es un antídoto, es como una vacuna, esto me despierta, esto me conecta con el aprecio, con el momento presente, con disfrutar de la vida, con valorar, con agradecer, con reconocer. Si hacemos conscientemente de perder cualquiera de las cosas que ya tenemos en nuestra vida, podemos recuperar nuestro aprecio por ello y gracias a éste aprecio recuperado, seremos capaces de revitalizar nuestra capacidad de gozar todas esas cosas que la vida nos presta y que damos por sentado como si fuera a ser para siempre. Gozar como lo hacen los niños, los auténticos maestros en el arte de vivir. Para ellos el mundo es maravillosamente nuevo y sorprendente cada día. Aun no están seguros de cómo funciona, quizá las cosas que tienen hoy, se desvanecerán mañana misteriosamente, por eso las disfrutan tanto. Es difícil que den algo por sentado, cuando ni siquiera pueden asegurar la continuidad de su existencia. Ellos sí saben vivir cada día como si fuera el último y por eso gozan tanto.

La visualización negativa (¿que sería si pierdes lo bueno que tienes?).  es una forma maravillosa de recuperar nuestro aprecio por la vida como cuando éramos niños, así que cuando sientas que el aburrimiento, la preocupación, la queja, la excusa, la tristeza o la culpa empiezan a tener demasiada presencia en tu vida, haz éste ejercicio y aplícalo a lo que quieras para volver a recuperar tu capacidad de apreciar y gozar de todo lo que la vida te presta como si fuera el último día y sin aferrarte a ello, porque antes o después, lo vas a tener que devolver.

Finalmente, una cita de Erich Fromm que es un escritor muy estoico del siglo XX y que tiene una receta infalible para la felicidad que dice: “Si no eres feliz con todo lo que tienes, tampoco lo serás con todo lo que te falta”.

Sobre el mensaje potente que me gustaría que quedara, hay dos cosas, una es el tema de la adaptación hedónica es que nuestra mente funciona así, en automático y es insaciable y siempre está insatisfecha y siempre quiere más y más y más y eso nos hace no disfrutar de nada de la vida, de lo que tenemos, de lo que la vida nos presta, porque es un préstamo en realidad y entonces lo damos por hecho, lo damos por sentado y sufrimos mucho, nos apegamos a las cosas, siempre estamos deseando lo que no tenemos, lo que creemos que nos falta y es una forma de vivir que nos aleja mucho, nos hace sufrir, nos desconecta del presente, nos impide ser el mejor equipo, el mejor jugador que podríamos llegar a ser, porque nos genera ansiedad, nos genera miedo, nos genera preocupación y toda esa energía que desperdiciamos con todo eso, no la ponemos en el momento presente, que es donde realmente tenemos que ponerla para que nos acerque a conquistar nuestros deseos y nuestros sueños y yo creo que ese es un aprendizaje potente. Entonces por lo menos darte cuenta. Estos estoicos lo sabían de hace 2300 años y hoy los psicólogos lo aplican si se basan en todo esto, ¿por qué?, porque sí, porque funciona y esto es un entrenamiento. Es como todo, primero hay que entenderlo, poco a poco e ir aplicándolo, la vas a cagar, muchas veces, no pasa nada, está bien, es como todo, hay que entrenar, pero darte cuenta y asumir las riendas de tu vida, hacerte responsable y muchas veces la primera interpretación que tienes pues es en automático, es mecánica, es inconsciente, viene de donde viene, pues de muchas carencias, de tu familia, de tus experiencias, de la religión, del entorno, de muchas cosas, pero cuando esa interpretación te hace sufrir, cuando estás sufriendo o cuando tu cuerpo sientes que estás sufriendo, tu cuerpo te está informando de que estás pensando muy mal, de que esa interpretación no es valiosa, que estás teniendo un sistema de creencias ineficiente, que pienses otra cosa, que reinterpretes eso, ¡lo que pasa es que no escuchamos!.

¿Cómo animar a mi compañero cuando se equivoca?

Cuando se equivoca es su opinión no?, el cree que se equivoca; ¿su compañero también lo cree o sólo lo creé él?, esto es interesante, ¿a ver quién cree que se equivoca?. Bueno yo creo que el tema estoico, siempre parece que está hecha para el otro: “como hago que mi jugador o como hago que mi hijo o como hago que mi mujer”, veo que no, creo que no hemos captado la idea yo creo, “ser estoico es ser líder de ti mismo”, ésta es la primera y los estoicos son de poco imponer y de poco mandar, son mucho más de ser líderes ejemplares, o sea, inspiran con el ejemplo, el ejemplo es el mejor discurso y el que menos palabras utiliza, entonces yo creo que el trabajo es personal, es personal, empezar a ser ejemplar en la gestión de tus emociones, en mantener la serenidad, en decidir con sabiduría, en actuar con coraje, en perseverar con determinación, en no rendirte. Si tú haces eso, no te preocupes, que vas a ser la ostia!, muy inspirador para cualquiera, cualquiera va desear seguirte, va confiar en ti. Entonces siempre pensamos que esto es para otros, “¿cómo hago que el otro?”, ¡no!, déjale al otro tranquilo, esto es para ti, aplícalo en tu vida y deja tranquilo al otro, ya se que es un poco radical, ya se que somos entrenadores, tenemos jugadores, tenemos que influir, pero la mejor forma de influir en los demás es con el ejemplo y luego también tenemos la opción de las conversaciones evidentemente para ayudar a otras personas a cambiar de observador, a cambiar la interpretación que están teniendo de una situación que no les ayuda, que les hace sufrir y ahí tenemos la herramienta de las conversaciones, pero aquí no vamos a hablar sobre eso. De alguna forma, un entrenador tiene también la posibilidad de formarse, creando, generando conversaciones de alto nivel al servicio de sus jugadores, eso también es un entrenamiento y también forma parte del liderazgo, pero si tuviera que quedarme con una de las dos, me quedo con el ejemplo.  

Como líder de grupo, ¿cómo hago para que los otros que están conmigo, suban el nivel de competitividad?

La pregunta no es que siempre estamos con los otros, la pregunta es ¿quién estás siendo tú?, la pregunta es ¿quién estás siendo tú?, ¿quién estás siendo?, ¿a qué te estás atreviendo?, ¿de qué estás siendo capaz?, ¿con qué te estás comprometiendo?, ¿qué ejemplo estás dando?, ¿cómo les hablas?, ¿cómo es tu nivel de energía y de entusiasmo?, ¿cómo preparas los entrenamientos?, ¿cómo corriges?, es tú, tú, tu equipo va a ser tu reflejo, deja a tu equipo tranquilo, céntrate en lo tuyo, la verdad yo insisto mucho en eso, soy muy pesado, pero siempre estamos con que cambien los otros, los otros son como tienen que ser, los otros son tu reflejo, los otros son tu espejo, los otros es la vida diciéndote “esto es lo que tienes”, ”esto es lo que mereces”, “esto es lo que eres”, ¿quieres otra cosa?, ¡“cambia tú”!, ya se que la tendencia es que cambien los otros, estamos siempre en el otro, pero los estoicos no iban por ahí, iban por mí, ser líder de mí mismo.

¿Cómo se pueden tratar de tolerar o tratar de controlar los acontecimientos externos que nos afectan?

Esa la pregunta del millón, ahí está el asunto, claro si fuera fácil, los estoicos no hubieran pasado más de 2300 años. Ese es el meollo del asunto en realidad, lo que no podemos evitar es el impacto de algo, ya lo dicen los estoicos, tú no puedes evitar una emoción, pasa algo en tu vida ¡pum!, te va a pegar un impacto, eso es inevitable, puede ser la primera reacción, la primera percepción, hasta que eso no lo tengas muy entrenado, lo que sí puedes hacer después, es regular eso. Lo que sí puedes hacer es rebajarlo, controlarlo, reducir su impacto, que esa emoción irracional, esa pasión que llaman ellos, rebaje eso porque si estás emocionalmente perturbado, vamos a llamarlo así, vas a perder serenidad, si pierdes la serenidad, no vas a ver con claridad, si no ves con claridad, no vas a decidir con sabiduría, si no decides con sabiduría es imposible que actúes con virtud. Entonces el desafío es, ¿cómo puedo entrenar para rebajar el impacto de mis emociones irracionales?.

La emoción irracional más limitante que sufre el ser humano es el miedo.

Aristóteles definía la felicidad como la búsqueda de la excelencia, siendo ésta una búsqueda constante, siendo la excelencia el actuar con racionalidad y virtud, ¿podrías hablarnos del estoicismo para asumir ese camino de la excelencia?

Los estoicos lo que consideran es que la felicidad tiene más que ver con el ”bien ser”, no con el bien tener, ni con lo que al día de hoy en nuestra sociedad se interpreta como felicidad que tiene más que ver pues con una vida cómoda, placentera, con tener un buen coche, con tener una buena casa, o sea, lo identificamos más con el “bien tener”, ¡los estoicos no!, lo relacionaban más con el bien ser, o sea, con actuar de forma que puedas cerrar la brecha entre lo que estás siendo y lo que podrías llegar a ser. Un poco el tema de la bellota otra vez y desde ahí ellos decían que la forma que de lo que  se trataba era de actuar con virtud y mantener la serenidad, esas dos claves y actuar con virtud requiere actuar de acuerdo a la naturaleza del ser humano que es un ser racional que tiene conciencia social, de acuerdo?. Entonces para actuar con virtud ellos se basaban básicamente en cuatro principios que son estos cuatro principios la base de todas las religiones, incluida la cristiana y de la mayoría de las filosofías que en la historia han existido. Fíjate como eran estos personajes y son la sabiduría, la sabiduría práctica, no sólo los conocimientos, sabiduría práctica de poder ver con claridad, ese es el primero, el segundo es la justicia, la justicia que tiene que ver con una frase que yo creo que nos puede servir “lo que no es bueno para la colmena, no es bueno para la abeja” y esto habla de su conciencia social, es decir, “lo que no es bueno para el equipo, no es bueno para el jugador”, “lo que no es bueno para el club, no es bueno para el equipo”, “lo que no es bueno para la afición, no es bueno para el club”, fíjense que mirada tenían, de estar al servicio de su comunidad, esa era la justicia; la tercera era el coraje, el coraje, coraje quiere decir actuar independientemente de las consecuencias y a pesar del miedo. El cuarto es la templanza, que también se llama disciplina y fuerza de voluntad para actuar y perseverar cuando la cosa se complica, actuar con determinación en la adversidad y esos son los cuatro principios que guían, es como el faro para actuar con virtud; cualquier actuación, cualquier acción tenía que estar guiada por estos cuatro principios y esto era a lo que ellos no renunciaban ¡nunca!, ¡nunca!, por eso se desapegaban del resultado, nunca ponían en riesgo esto, esto es lo valioso, sin con esto nos da para ese resultado, ¡perfecto!, pero ¿si para alcanzar eso tenemos que renunciar a esto?, ¡no!. Entonces para ellos la felicidad era eso, ¡lo único valioso es actuar con virtud!.

¿Qué hay que hacer cuando enfrentamos un problema durante un partido que no está al alcance de uno y no lo puedes solucionar tu solo?

Si no está a tu alcance lo tienes claro que no tienes nada que hacer. Si no tienes idea, no molestes, pregunta, pregúntale a uno que esté ahí más despierto, más conectado, más presente, más sereno y te puede ayudar. Yo creo que cuando no ves la solución es porque estás muy angustiado. Si pierdes la serenidad en el banquillo o en la raya, ya no ves con claridad, ya no puedes decidir con sabiduría, ya no puedes ayudar a tu equipo, por eso es tan importante trabajar contigo, ¿quién quiero ser yo en a raya?, ¿quién quiero ser yo en el banquillo?, ¿qué necesita mi equipo de mí?, ¿necesita que les pegue una bronca de la ostia?, se la pego, pero con conciencia, no como una reacción, ¿qué necesita?, ¿a qué no me estoy atreviendo?, ¿de qué no estoy siendo capaz?, ¿quién quiero ser ahora?, esas son preguntas que te tienes que hacer y una vez más, es hacia adentro, por eso decía que ésta filosofía estoica nos ayuda mucho a profundizar en nuestro auto conocimiento que es esencial y desde ahí a fortalecer nuestro liderazgo personal y al servicio de los demás.

¿Cómo puede el joven deportista potenciar la serenidad si el entorno social tiene mucha influencia sobre él?

Si de adultos nos cuesta mucho mantener la serenidad, ¿qué le vamos a exigir a un niño o a un adolescente?, tendrá y estará en su proceso, que controle su vida, que controle su tristeza, pues tendrá que aprender poco a poco en insisto en mi primera respuesta: “la mejor forma de ser inspirador es liderar con el ejemplo, la mejor manera de ayudar a alguien es inspirarle con el ejemplo, ¿cómo actúas tú en la adversidad?, ¿cómo actúas tú cuando la cosa se complica?, ¿cómo actúas tú cuando viene una dificultad?, ¿cómo actúas tú cuando hay una pérdida?, ¿quién eres tú en esas situaciones? y desde ahí posiblemente el resto, va aprender de ti y luego también tienes la opción de las conversaciones y de utilizar algunas técnicas como la que ya describimos de la “Visualización Negativa” y mencionaremos algunas más en la Parte II y Parte III de éste tema.

Es interesante ver que hace 2000 años no había psicólogos, ni psiquiatras, ni había farmacéuticas, ni había pastillas, no había nada de todo esto, ¿sabes lo que había?, filosofía, es lo que había. Para gestionar la tristeza profunda, las pérdidas, el dolor, el miedo, las angustias se utilizaba la filosofía, estos tíos eran muy prácticos, muy prácticos y entonces eran expertos en diseñar argumentos, no sólo para calmar el dolor de una pérdida, sino también para prevenir, la visualización negativa te sirve para prevenir, te está diciendo que vas a perder cosas en tu vida, ¡te lo está diciendo! y te está diciendo que va a doler, ¡claro que va a doler!, pero te va a quedar el consuelo de haberlo apreciado mucho, de haberlo disfrutado, de haberlo vivido intensamente, entonces bueno pues eran expertos en eso, en diseñar técnicas y herramientas para eso, ¡para afrontar la adversidad sin resultar vencido por ella!

Imanol Ibarrondo, video conferencia, uno de tres «Claves de liderazgo estoico para tiempos turbulentos«. Facebook: Club Atlético Nacional Oficial.